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Raquel Sánchez, nueva ministra de Transportes, intenta hacernos creer que pagar está de moda.
El Gobierno vuelve a la carga con su plan para implantar nuevos peajes en la red viaria española. La ministra de Transportes, Raquel Sánchez, revalidó el compromiso heredado de su antecesor en el cargo, José Luis Ábalos, de avanzar hacia el pago por usar autovías y carreteras nacionales. De hecho, ha ido un paso más allá.
Sánchez avanzó que el Ejecutivo va a proponer «tarificar la red viaria» y defendió que «el pago por uso» con la mera excusa de que es una «tendencia consolidada en los países más avanzados». Pagar está de moda.
Y la moda no es la única excusa. También la utilización más populista posible de la ecología: Sánchez afirmó que es necesario «disponer de las herramientas adecuadas para aplicar el conocido ‘quien contamina, paga'» y sostuvo que sólo hay dos opciones: seguir con un sistema plagado de «desequilibrios e ineficiencias» o «transitar» hacia un modelo basado en la «contribución del usuario», es decir, en más peajes.

Si los usuarios pagan, el Gobierno puede cubrir otras necesidades
Asimismo, Sánchez también intentó defender los peajes porque liberarían «una parte del presupuesto público para otras necesidades», y argumentó que «el porcentaje de la red tarificada de alta capacidad en España es de las más bajas de Europa (el 15%), mientras que países de nuestro entorno apuestan por cobrarla casi en su totalidad».
La ministra avanzó que el Gobierno hará una propuesta para cobrar la red viaria y que dialogará con «grupos políticos, agentes sociales y administraciones» hasta consensuar un modelo «basado en los principios de equidad territorial, seguridad viaje y sostenibilidad ambiental», de modo que se alcance un sistema «justo».
Abalos ya reculó
Hace unos meses, con José Luis Ábalos como ministro de Transportes, el Gobierno incluyó la implantación de nuevos peajes en la red viaria en el plan de reformas pactado con Bruselas a cambio de la llegada de los fondos de recuperación. En ese texto, el Ejecutivo fechaba en 2024 la entrada en vigor de ese nuevo esquema de peajes en las carreteras.
Sin embargo, tras el revuelo causado entre conductores, transportistas y oposición, Ábalos reculó. Afirmó que en realidad no existe «ningún plan» para implantar peajes en las autovías españolas, sino que el Gobierno ha intentado «abrir un debate sobre política pública, llámese pago por uso, o llámese cualquier otra cosa».
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