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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajó a Nueva York y se reunió entre otros con Larry Fink, CEO de BlackRock.
El presidente del Gobierno iniciaba esta semana una visita de tres días a Estados Unidos en la que se ha reunido con la élite empresarial del mundo, entre ellos se encuentra Larry Fink, CEO de BlackRock, «el amo del cortijo», el mayor gestor de fondos del mundo.
En el ámbito nacional BlackRock representa una tremenda presencia en el capital de empresas del Ibex 35. En concreto, el fondo, posee entre un 3 y más de un 5% de hasta 19 empresas de las 35 que conforman el mercado bursátil del entramado español.

Debido a su representatividad sobre la banca, muchos analistas incluso denominan al fondo como «el dueño de la banca española» y es que posee el 5,426% del capital de las acciones de Banco Santander, el 5,917% de BBVA, el 3,33% de Bankinter, el 3,584% de CaixaBank y el 3,235% de Banco Sabadell.
En La Sexta Clave anoche se analizaba el fondo, sobre el que aclaraban que su «poderío económico» representado económicamente superaría al «PIB de Alemania, Reino Unido o la India y casi el de los tres juntos», resultaría así «la tercera potencia del planeta, solamente superada por Estados Unidos y China».
Larry Fink «el dueño de casi todo»
«El dueño de casi todo», así definía Página 12 a Larry Fink y el medio no se quedaba corto en su síntesis.
Larry Fink es un empresario y financiero estadounidense vinculado al partido demócrata (mostró su apoyo a Biden y lo definió como “la voz de la razón”).
Fink nació un 2 de noviembre de 1952 en Los Ángeles. Creció en una familia judía en Van Nuys, California. Obtuvo una licenciatura en Ciencia Políticas en la UCLA (Universidad de California Los Ángeles) en 1974. Dos años después recibió un MBA en Bienes Raíces en la UCLA Anderson Graduate School of Managmanet.

El californiano de 69 años comenzaría su periplo inmiscuido en la compra-venta de títulos hipotecarios, que desde La Sexta definen como «los préstamos basura, las subprime que pusieron al mundo patas arriba en 2008».
El estallido de la burbuja inmobiliaria fue un impase en el que BlackRock, con Larry Fink a la cabeza, ya llevaba 20 años a sus espaldas, era un entramado consolidado que se beneficiaría de la «época de los fondos».
Desde entonces BlackRock no ha dejado de crecer, diversificando el mercado con inversiones en sectores estratégicos como lo son la sanidad privada, vivienda, residencias, bancos o medios de comunicación.
Para ejemplificar la magnitud del fondo en La Sexta mostraban el dato de que BlackRock se halla entrometida incluso en las vacunas del coronavirus, ya que adquirió un 7% de Pfizer, un 7’69% de AstraZeneca y un 4’09% de Moderna.
«BlackRock domina el presente y el futuro del mundo»
Con este poder acumulado, en La Vanguardia lo tienen claro, «BlackRock domina el presente y el futuro del mundo», escribía Xavier Mas.
BlackRock como explicábamos es la primera gestora de fondos del mundo, «es un gigante despierto que está cambiando el capitalismo. Le sobra fuerza para intentarlo. Gestiona 6,3 billones de dólares –5,3 billones de euros», añaden desde La Vanguardia.
Esto sin duda, resulta una monopolización absoluta del mercado. Es decir, concentra la riqueza en menos manos, que por otra parte supone el curso natural del capitalismo.
Por ello, desde organismos como la Comisión Europea teme, que tenga «un efecto pernicioso sobre la competencia que redunde en una mayor desigualdad». La hegemonía BlackRock, dice Xavier, «es un capitalismo que reescribe las reglas del contrato social».
Su poder es real, es tangible son hoy los principales accionistas en casi todas las grandes multinacionales, corporaciones del mundo y tienen la semilla del presente y del futuro, con una supremacía tan abrumadora que es imposible que sea domado por ninguna institución o país.
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