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DERECHOS Y LIBERTADES, DESTACADA

«‘Destruir España’ era realizar inspecciones»: 17 trabajadores irregulares en el mismo colegio privado 

Los trabajadores se escondieron en distintos rincones del campus privado como la piscina o el aparcamiento para evitar ser descubiertos

El miércoles de la semana pasada inspectores del Ministerio de Trabajo y agentes de la Policía Local de Madrid se presentaron en el Colegio Internacional Nuevo Centro, situado al sur de la capital, y descubrieron a 17 trabajadores que, a pesar de estar acogidos a un ERTE, se encontraban trabajando.

Los trabajadores se escondieron en distintos rincones del campus como la piscina o el aparcamiento para evitar ser descubiertos y, tras la visita, el director y dueño de la escuela, Alberto Martín, reunió al claustro en el comedor y en lugar de decirle a los trabajadores en ERTE que debían dejar de ir a trabajar, alardeó de haber esquivado a los inspectores, tal y como ha señalado una docente.

Los trabajadores que estaban recibiendo indebidamente las prestaciones por ERTE eran profesores y personal de mantenimiento. Tras el suceso, el colegio se enfrenta a una posible sanción por una infracción grave de la legislación laboral que podría oscilar entre los 6.251 y 187.515 euros por cada trabajador.

Tal y como señala El País, el colegio inspeccionado, considerado hasta 2018 como uno de los 100 mejores de España, lleva años perdiendo alumnos y algunos cursos cuentan con una sola aula.

Según UGT, varios profesores han interpuesto acciones judiciales por impago. Además, el mes pasado, una docente denunció por agresión al dueño y director, quien ha sido objeto de denuncias por irregularidades desde los años 80 por tener a profesores sin titulación y sin dar de alta en la Seguridad Social.

Colegio Privado

En 2009, el Partido Popular madrileño de Esperanza Aguirre concedió a Alberto Martín el derecho a abrir una universidad privada, en el mismo campus del colegio, para que sus alumnos tuvieran la opción de completar todo el ciclo educativo desde la guardería hasta la graduación universitaria, un proyecto extravagante que terminó haciendo aguas.

Doce años después ni un solo estudiante se ha matriculado en la Universidad Tecnología y Empresa porque nunca ha llegado a impartir clases, a pesar de que los carteles de la universidad siguen en su lugar y el edificio de facultades continúa en pie. Además, tal y como recoge El País, la universidad sigue apareciendo en el registro del Ministerio de Universidades y en guías de orientación para estudiantes.

En una entrevista reciente, Martín le dijo al citado periódico que tenía una cita con la presidenta Isabel Díaz Ayuso para rescatar su proyecto universitario: “Como ahora está la Ayuso, espero que lo entienda. Ella es inteligente. Es una mujer de futuro, como nuestra universidad”.

Por su parte, la Consejería de Educación ha señalado que las vallas anunciando la universidad, como un cartel a la entrada del colegio que da la bienvenida a «la universidad de los líderes», pueden ser constitutivas de infracción administrativa por publicidad engañosa.