Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Se necesitan 13 000 millones de dólares (unos 12 000 millones de euros) para garantizar el acceso universal a los servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis.
La tuberculosis no es ni una enfermedad del pasado ni está superada, todo lo contrario. Algunos datos son estremecedores: la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una cuarta parte de la población mundial está infectada y que más de 10 millones de personas desarrollan la enfermedad cada año. Aproximadamente, un millón y medio de personas mueren anualmente por esta dolencia, y un 10 % son niños.
Médicos Sin Fronteras incluye a la tuberculosis en el grupo de “enfermedades olvidadas”, pues el 95 % de los casos ocurren en países pobres. Los ocho países que en 2020 reportaron dos tercios de los casos mundiales son, en orden decreciente, India, China, Indonesia, Filipinas, Pakistán, Nigeria, Bangladesh y Sudáfrica, pero también se presenta en las capas más desfavorecidas socialmente de las naciones ricas. Por tanto, existe y constituye un problema global de salud pública.
La enfermedad se agrava con factores de riesgo como la infección por VIH, el covid-19 y la diabetes. También con la malnutrición, la suciedad, el hacinamiento, el uso de drogas, el alcoholismo, el tabaquismo y otros factores socioambientales.
De hecho, el impacto de la pandemia de covid-19 ha sido devastador para la tuberculosis, retrocediendo a escenarios de años atrás en el diagnóstico de nuevos casos y en el control de la enfermedad a través de los estudios de contactos. El objetivo, ahora, es volver a niveles de 2019.
¿Qué se está haciendo para combatir esta situación?
La OMS tiene desplegada una “Estrategia de fin de la tuberculosis” a nivel mundial, con unos hitos (2020-2025) y unos objetivos (2030-2035) que van evolucionando en función de diferentes períodos de tiempo.
Hitos (2020–2025)
Reducción en un 35 % del número de muertes en 2020 en comparación con 2015. Sólo un 9,2 % conseguido.
Reducción en un 20 % de la tasa de incidencia en 2020 en comparación con 2015. Sólo un 11 % conseguido.
Garantizar que ninguna persona con tuberculosis ni su familia incurran en costes catastróficos (más del 20 % de los ingresos anuales del hogar) debidos a la tuberculosis.
Objetivos (2030-2035)
Tratar con éxito a 40 millones de personas con tuberculosis entre 2018 y 2020. Sólo un 50 % (20 millones) conseguido. De ellos, 1,4 millones eran menores de 15 años (41 % del subobjetivo de tratamiento infantil)
Tratamiento preventivo a 30 millones de personas entre 2018 y 2022. Sólo un 29 % (8,7 millones) conseguido.
Se necesitan 13 000 millones de dólares (unos 12 000 millones de euros) para garantizar el acceso universal a los servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis.
Estas metas y objetivos básicamente no se cumplen por una insuficiencia de recursos, compromiso social y voluntad política. En los últimos 20 años, se ha avanzado algo en el diagnóstico y el tratamiento de la tuberculosis, pero la implantación en el terreno de dichos recursos diagnósticos y terapéuticos no alcanza a todas las personas enfermas.
Aún no se dispone de una vacuna óptima y los tratamientos están evolucionando, aunque no sea a la velocidad que se precisa. Además, en el caso de los niños, concurren una serie de problemas añadidos.
¿Por qué se debe mejorar el tratamiento de la tuberculosis infantil?
La tuberculosis es una enfermedad curable, también en los menores, pero dicha curación depende de un adecuado cumplimiento del tratamiento. Este incluye el uso de entre tres y cuatro fármacos antituberculosos distintos y dura varios meses.
¿Y qué alternativas tenemos? En Europa, las formulaciones de los fármacos antituberculosos disponibles no son adecuadas para el paciente infantil. De forma mayoritaria se usan comprimidos de adultos troceándolos, lo cual comporta un problema de dosificación.
En los países más pobres sí existen comprimidos dispersables (que se dispersan en agua) de dosis fija, adaptados al peso del paciente y de gustos frutales agradables, que han representado un paso adelante en el tratamiento de la tuberculosis infantil. Sin embargo, no disponemos de jarabes que combinen los distintos fármacos y que serían especialmente útiles para los más pequeños.
Una aportación desde la Universidad de Barcelona
En el mercado no existe un medicamento que combine, en forma líquida y a dosis fija, los tres activos de elección para el tratamiento de esta enfermedad: isoniazida, rifampicina y pirazinamida. ¿Por qué? Pues por las incompatibilidades entre la isoniazida y la rifampicina en medio líquido acuoso. Esto conlleva inestabilidad de los ingredientes activos, su degradación y pérdida de actividad terapéutica.
Con estas premisas y con el compromiso social por encontrar una solución adecuada para los pacientes infantiles con tuberculosis, el Servicio de Desarrollo del Medicamento de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Barcelona desarrolló un producto que superó los obstáculos que hacían inviable la coexistencia en medio líquido de los tres activos de referencia. Obtuvo una patente europea en 2018.
Esta innovación consiste en una formulación líquida, de preparación extemporánea (se prepara en el momento de tomarla) para su administración oral, dosificable según el peso del paciente y con dosis fija de fármacos. Tiene muy buena palatabilidad (gusto, textura y aroma) y no requiere el uso de agua para administrarla. Además, presenta una estabilidad de cinco años antes de la reconstitución y de 27 días en temperatura de nevera una vez reconstituida.
Llegados a este punto, surge una pregunta lógica: ¿por qué no está ya este producto en el mercado? La respuesta es, por un lado, la falta de financiación para terminar las etapas finales de desarrollo: la realización de ensayos clínicos que validen su utilidad, la fabricación de lotes piloto y el registro ante las autoridades sanitarias. Para eso se necesitan entre 1,5 y 2 años, con un presupuesto que ronda los 800 000 euros.
Por otra parte, es necesario un socio industrial que quiera registrar el producto frente a una agencia reguladora, asumir la fabricación a precio competitivo y encargarse de la distribución a nivel mundial. Hay que tener muy presente que la OMS ha manifestado su voluntad de apoyar el producto una vez esté registrado por una agencia reguladora.
Podemos resumir la situación en términos de amenazas: influencia negativa de la pandemia de covid-19, carencia de recursos económicos y ausencia de un socio industrial; y en términos de oportunidades: mínimo tiempo de industrialización, inversión reducida y apoyo de la OMS.
Hace falta impulsar la investigación
Mejorar el tratamiento de la tuberculosis infantil es posible, pero es necesario que el control de esta vieja enfermedad sea una prioridad política y que se impulse la investigación.
Desde la Universidad de Barcelona se ha realizado una aportación relevante con una formulación líquida que permite unas dosis más ajustadas al peso de los pacientes infantiles y una mejora en el tratamiento. Ahora, estas formulaciones deberían llegar a todos los niños afectados de cualquier parte del mundo, y para ello es necesaria la implicación de entidades potentes. ¿Se conseguirá?
Antoni Soriano-Arandes, de la Unitat de Patologia Infecciosa i Immunodeficiències Pediàtriques del Hospital Universitari Vall d’Hebron (Barcelona), ha colaborado en la elaboración de este artículo.
Antoni Noguera Julian recibe fondos del Instituto de Salud Carlos III y de SEPAR para proyectos de investigación en tuberculosis pediátrica.
Ignacio Madrid Hidalgo y Juan A. Cayla Buqueras no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir