Ayuso ha vuelto a hacer de las suyas. Mientras en Madrid la polémica por la gestión de las residencias y el escándalo de su novio siguen creciendo, ella ha decidido hacer lo que mejor sabe hacer: desaparecer. Y esta vez ha sido a Londres, para dar un discurso en inglés… o algo parecido. Porque el destrozo idiomático de Ayuso ha sido épico, al nivel de Ana Botella y su “relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor”. Pero no es solo un problema de pronunciación —que también—, es que Ayuso lleva en política desde los 18 años, cobra un sueldo público desorbitado y podría hablar inglés perfectamente si le diera la gana. ¿El problema? Que no le da la gana. Marina Lobo analiza cómo Ayuso convierte sus viajes al extranjero en estrategias políticas para evitar rendir cuentas en casa. No te pierdas este análisis brutal.
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