Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El crimen, perpetrado en Cisjordania, pone rostro al apartheid: la víctima documentó la expulsión forzada de su comunidad y fue ejecutada a tiros por un colono armado y protegido por el Estado.
- Apóyanos aquí: https://donorbox.org/aliadas
- Síguenos para no perderte nada y comparte la verdad: https://t.me/SpanishRevolution
Odeh Hadalin no murió por error. Fue asesinado por contar. Por empuñar una cámara en lugar de un fusil. Por participar en el documental No Other Land, una obra que ganó un Oscar en 2023 por mostrar, sin eufemismos ni permisos diplomáticos, la limpieza étnica que Israel practica en Cisjordania. La última vez que se le vio con vida fue en su pueblo, Um al-Kheir, al sur de Hebrón. Allí, las balas de un colono israelí —identificado por testigos y grabado en vídeo— le atravesaron los pulmones. Su crimen: haber mostrado al mundo cómo expulsa Israel a las comunidades palestinas para plantar asentamientos ilegales.
Odeh just died. Murdered. https://t.co/rRWqSa48iN
— Yuval Abraham יובל אברהם (@yuval_abraham) July 28, 2025
Su asesino, Yinon Levy, no es un loco suelto: es un agente funcional del Estado israelí. Durante años ha sido contratado por la Administración Civil de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) para destruir viviendas palestinas. Su nombre aparece en informes de sanciones internacionales por “actos sistemáticos de violencia contra población civil”. Pero eso no impidió a las autoridades israelíes seguir utilizándolo. Tampoco evitó que Donald Trump, en su retorno como presidente en enero de 2025, retirara las sanciones contra él y otros colonos armados. El mensaje fue claro: el apartheid no solo se tolera, se subvenciona.
Mientras Odeh sangraba en el suelo de su aldea, la comunidad internacional volvió a mirar hacia otro lado. Europa, que condena con solemnidad las muertes en otros lugares, aquí guarda silencio. Estados Unidos, que nunca pierde una oportunidad para vender armas, calla también. Y España, que debería alzar la voz por sus lazos históricos con Palestina, prefiere hablar de “conflicto” para no incomodar a Tel Aviv ni a Washington.
EL GENOCIDIO TIENE TESTIGOS, PERO NO FRENO
«Es un ataque claro e intencionado contra civiles», han declarado recientemente más de 30 organizaciones israelíes de derechos humanos, incluyendo a Breaking the Silence y B’Tselem. No es Gaza solo. Cisjordania es un laboratorio de impunidad. Aquí se dispara a manifestantes desarmados, se derriban casas sin orden judicial y se impone un sistema legal dual que otorga derechos a unas personas por ser judías y se los niega a otras por ser palestinas.
Odeh no fue solo un activista. Era padre de tres hijas e hijo de una comunidad que lleva décadas resistiendo. Su casa fue refugio y aula. Su voz, guía para quienes llegaban desde otros países a escuchar lo que en las televisiones no se emite. El director israelí Yuval Abraham, coautor de No Other Land, ha difundido el vídeo de Levy disparando como quien recoge pruebas para un tribunal que nunca llega.
Pero la justicia nunca llega a Palestina. Porque la impunidad israelí es estructural. Porque matar a un activista que grabó una película premiada no es un escándalo, es un recordatorio: en Cisjordania no hay ley, sólo colonos.
Desde 2023, el Estado israelí ha acelerado el desalojo y la demolición en zonas como Masafer Yatta, declaradas arbitrariamente como “zonas de entrenamiento militar” para forzar el desplazamiento. Esto, según Naciones Unidas, contraviene de forma directa el derecho internacional humanitario. Pero el Ejército israelí lo llama “medida de seguridad”. Igual que llamó “escudo humano” a cada niño asesinado en Gaza. Igual que llaman “terrorista” a cada vida palestina que les incomoda.
Odeh Hadalin fue asesinado en un sistema de apartheid documentado y denunciado por múltiples organismos internacionales. Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la propia ONU han utilizado ya esa palabra —apartheid— que durante años se evitó por diplomacia. Hoy, hasta soldados israelíes retirados lo gritan.
No se puede decir que no lo sabíamos. Está filmado. Está premiado. Está publicado. Está muerto.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir