Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Una antigua administradora de Vox en Valencia denunció la existencia de una «caja b» del partido que se iba nutriendo «de las aportaciones que entregan en unos sobres».
La Fiscalía Anticorrupción abrió en julio del año pasado una investigación tras la denuncia de varios militantes sobre las finanzas de Vox en Valencia. Los inscritos acudieron al organismo fiscal acusando al partido de ultraderecha de tener una caja B para financiarse ilegalmente.
Los querellantes apuntan al secretario general, Javier Ortega Smith, de quien decían que estaba al tanto de todo y no hizo nada. Valencia Plaza, que se hizo eco de la noticia, informó de que el pasado enero varios militantes comunicaron a José Hidalgo, director nacional de seguridad, las presuntas irregularidades. Ante la inacción del partido, en junio optaron por denunciar ante el Comité de Derechos y Garantías de Vox.
En los escritos presentados se explica cómo el número uno de Vox en la Comunidad Valenciana, José María Llanos, indicó a los afiliados al corriente de pago que “era necesario entregar unas cantidades que posteriormente ingresaríamos en la cuenta del partido con el concepto de donación», según Valencia Plaza. Los militares denunciantes se percataron de que habían realizado donaciones a razón de 4.000 euros con sus datos personales sin tener conocimiento de ello. La autora de la denuncia de Valencia aseguraba que la supuesta «caja b» se iba nutriendo «de las aportaciones que entregan los responsables de Valencia en unos sobres».
Fiscalía Anticorrupción Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana remitió el caso al Tribunal de Cuentas para que investigase si los hechos podrían haber sido constitutivos de delito.

Casi un año después
Sin embargo y por extraño que resulte, parece que la supuesta financiación irregular de un medio por parte de un partido no despertó el suficiente interés del Tribunal de Cuentas, ya que lo mantiene guardado en un cajón desde hace 11 meses. Apenas 13 días después de recibirlo, la fiscal encargada de las diligencias concluyó que no había indicios de delito.
La fiscal propuso cerrar la investigación y así se hizo. Sin embargo, la Fiscalía valenciana se curó en salud con un decreto donde el jefe del ministerio público impartía la siguiente orden: «De conformidad con la propuesta de archivo remítase copia de la Propuesta de Archivo y del presente decreto así como copia de la denuncia al Tribunal de Cuentas para que analice los hechos descritos en la misma, por si fueran constitutivos de alguna de las infracciones administrativas contempladas en el art. 17 de la L.O. 8/2007».
El máximo organismo fiscalizador del país argumenta, ante una pregunta de Infolibre, que la Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas «señala que la iniciativa para pedir el inicio de actuaciones fiscalizadoras» corresponde al propio tribunal y que solo se investiga algo por iniciativa propia o por solicitud de las Cortes o Parlamentos autonómicos.
El tribunal señala al medio que: «Debe tenerse en cuenta que nosotros no podemos actuar si no es en el marco de nuestras competencias, dentro de las que no entra, en ningún caso, resolver sobre responsabilidades penales, que son responsabilidad de los tribunales penales». Sin embargo lo que pedía la Fiscalía era justamente la averiguación de potenciales infracciones de índole administrativa, no penal.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir