Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Nombrar el terror cuando lo ejerce un aliado es un gesto poco habitual en la diplomacia europea. El Gobierno francés ha roto la tibieza habitual para declarar que los ataques de colonos israelíes en Cisjordania son terrorismo. Lo hace después del asesinato de Odeh Hadalin, un activista palestino reconocido internacionalmente por su trabajo en el documental ‘No Other Land’, premiado con un Oscar. Un disparo en la cabeza lo borró de la vida, pero su historia desnuda la maquinaria de impunidad que sostiene la ocupación.
UN ESTADO QUE PROTEGE EL TERRORISMO DE SUS COLONOS
Odeh Hadalin no era un combatiente ni un hombre armado. Era una de esas personas que han decidido resistir a la expulsión de su tierra con cámaras, palabras y comunidad. El lunes, un colono israelí decidió acabar con él. No hay dudas: el asesinato fue deliberado. En Cisjordania, la violencia no es un desvío del sistema, es parte del sistema. Colonos armados atacan aldeas, incendian casas, destruyen cosechas y disparan contra civiles palestinos desde hace décadas. Desde principios de 2022, más de 30 personas han sido asesinadas por colonos. No hablamos de enfrentamientos aislados, sino de una política colonial avalada por la estructura militar israelí.
Israel no actúa contra estos ataques. No detiene a los responsables, no los juzga, no desarma a las milicias coloniales. A menudo las protege o incluso las acompaña en sus incursiones. En la práctica, la violencia de los colonos es una extensión del ejército y del gobierno que permite, financia y justifica el robo de tierras palestinas. Es terrorismo con uniforme o sin él, siempre amparado por la impunidad.
EUROPA SE INDIGNA CUANDO LA VERGÜENZA SE HACE PÚBLICA
La reacción francesa llega tarde y suena hueca. París se declara “profundamente triste” y condena el asesinato, pero lo cierto es que la colonización israelí sigue viva gracias a la complicidad de potencias occidentales que financian, arman y legitiman a un Estado que no respeta el derecho internacional. Francia reconoce que la Corte Internacional de Justicia ha dictaminado que la colonización es ilegal. Lo sabe desde hace décadas. Y sin embargo, los tratados comerciales, las maniobras militares conjuntas y la venta de armas a Israel nunca se detienen.
El doble rasero es insoportable. Se llama terrorismo cuando el agresor no es aliado, pero se habla de “incidentes” o “enfrentamientos” cuando el terror lo ejercen quienes tienen garantizado el respaldo de Washington y Bruselas. Desde el 7 de octubre de 2023, la ocupación militar y las acciones de colonos han dejado más de 980 palestinos muertos en Cisjordania y Jerusalén Este. En 2024 fueron cerca de 500. En lo que llevamos de 2025 ya son más de 170 personas asesinadas. Ninguna potencia europea ha roto relaciones con Israel por estas cifras.
Mientras tanto, la vida palestina es tratada como desechable. Cada nombre, cada familia desplazada, cada niño asesinado, forma parte de una estadística que el mundo mira con indiferencia. Odeh Hadalin se vuelve noticia porque participó en un documental premiado en Hollywood. ¿Y el resto? ¿Cuántos activistas, agricultores, enfermeras, niñas y ancianos mueren sin cámaras, sin premios, sin un comunicado europeo que se atreva a llamarles víctimas del terrorismo colonial?
El asesinato de Odeh Hadalin no es una excepción ni un error. Es la consecuencia lógica de un régimen de ocupación sostenido con dinero, armas y silencio cómplice. Francia puede llamar terrorismo a lo que ocurre en Cisjordania, pero mientras Europa siga protegiendo a los responsables, el terror tendrá bandera blanca y cobertura diplomática.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir