Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El oligopolio mediático estadounidense no es un asunto lejano: condiciona el marco informativo global que también consumimos aquí.
Desde España tendemos a pensar que la concentración mediática en Estados Unidos es un problema ajeno, una patología local de una democracia lejana. Es un error. El ecosistema informativo estadounidense marca la agenda, los marcos y los límites del debate público global, incluidos los que llegan a nuestras pantallas, nuestros móviles y, en muchos casos, a nuestros propios medios. Lo que allí se decide sobre guerra, economía, tecnología o derechos acaba filtrándose aquí, traducido, amplificado o blanqueado.
Cuando el periodista Ben Bagdikian publicó The Media Monopoly en 1983, alertó de que 50 corporaciones controlaban la mayor parte de los medios en EE. UU. Con cada reedición, la cifra se redujo. En 2011, FAIR replicó su estudio y el número había caído a 20. Más de 40 años después, el resultado es todavía más extremo: siete grandes grupos empresariales concentran más de la mitad del tráfico de noticias online del país.
No es una exageración. Entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025, los principales sitios de noticias de EE. UU. acumularon 45.600 millones de visitas, según datos de Press Gazette basados en Similarweb. Casi 25.500 millones fueron a parar a medios controlados por solo siete familias o conglomerados. El pluralismo informativo, en la práctica, cabe en una sola mesa de consejo de administración.
El primer puesto lo ocupa la familia Ochs-Sulzberger, propietaria de The New York Times, con 5.540 millones de visitas. Un diario influyente, global, leído también en España, cuyo control sigue blindado por un trust familiar desde 1896. Su peso no es solo periodístico: define qué es “centro”, qué es “excesivo” y qué queda fuera del marco aceptable.
Muy cerca aparece la familia Murdoch, con 5.460 millones de visitas, a través de un imperio que incluye Fox News, The Wall Street Journal y New York Post. Un entramado mediático construido explícitamente como arma ideológica de la derecha, con vínculos históricos con el trumpismo. No es un actor más: es una infraestructura política.
En tercer lugar está Warner Bros. Discovery, propietaria de CNN, con 4.000 millones de visitas. Un grupo que ya ha demostrado su disposición a plegarse a las presiones del poder político, y cuyo futuro está marcado por operaciones corporativas donde el control editorial es moneda de cambio. El interés de figuras cercanas a Donald Trump por hacerse con CNN no es anecdótico: controlar ese altavoz es controlar la respetabilidad del discurso.
El cuarto puesto lo ocupa Apollo Global Management, fondo de inversión dueño de Yahoo, con 2.700 millones de visitas. Aquí el periodismo casi desaparece: agregación automática, algoritmos opacos y rentabilidad financiera. El quinto es Comcast, controlado por el multimillonario Brian Roberts, con 2.400 millones de visitas a través de NBC, MSNBC y CNBC, un grupo que ha demostrado una docilidad creciente ante las presiones del trumpismo.
Les siguen Microsoft, propietaria de MSN (2.100 millones), y IAC, de People y The Daily Beast (1.900 millones). En ambos casos, tecnológicas y holdings que tratan la información como un subproducto, no como un derecho democrático.
El patrón es claro. No hablamos de medios independientes, sino de conglomerados financieros, fondos de inversión y multimillonarios. Internet no rompió el monopolio: lo hizo más eficiente, más invisible y más global. La concentración ya no depende solo de cabeceras, sino de algoritmos, posicionamiento y distribución, ámbitos dominados por las mismas élites económicas.
Desde España, esto importa porque una parte creciente de lo que leemos, vemos y compartimos nace en ese ecosistema. Porque los marcos sobre guerras, crisis económicas, migración o tecnología se exportan. Y porque, como advertía el investigador Robert McChesney ya en 1997, este sistema “avanza los intereses del mercado global mientras degrada el periodismo que no sirve al beneficio corporativo”.
No estamos ante un problema de sesgo puntual ni de mala praxis. Estamos ante una arquitectura informativa diseñada para concentrar poder, con escaso debate público y nula rendición de cuentas. Lo que allí se tolera, aquí se replica. Lo que allí se normaliza, aquí se consume.
La pregunta no es solo quién manda en las noticias de EE. UU., sino por qué seguimos aceptando que tan pocas manos decidan qué es verdad para tantas personas.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir