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La decisión de catalogar en diferentes grupos raciales a los seres de todo el planeta tiene mucho de arbitraria y poco de real.
El término raza, en el caso del ser humano, se utiliza, aunque de forma inadecuada, para referirse a cada uno de los diferentes grupos humanos. Se considera más apropiado utilizar los términos etnia o población. Sin embargo, durante los últimos siglos, las sociedades occidentales se han acostumbrado a interpretar el mundo en torno a la raza: blancos, negros, mestizos y asiáticos.
En Estados Unidos hay una obsesión por la raza y los censos históricos del país siempre han incluido alguna otra definición «étnica», tal y como indica Magnet. Hoy en día una persona puede elegir su linaje racial en función de dónde provengan sus antepasados. En relación al color de piel las categorías son: «blanco», «negro», «latino», «asiático» o «nativo americano».
En la práctica, la decisión de catalogar en diferentes grupos raciales a los seres de todo el planeta tiene mucho de arbitraria y poco de real, tal y como demuestra el siguiente mapa, elaborado por un usuario de Reddit, en el que analiza el porcentaje de blancos que tiene cada país del mundo. El autor de la ilustración utilizó datos demográficos extraídos del World Factbook de la CIA y lo completó con otras estadísticas esparcidas por Wikipedia, una tarea nada fácil ya que países como España o Francia no incluyen la etnia en sus censos mientras que otros como Canadá y Estados Unidos sí.

En el mapa se puede observar cómo Armenia y Georgia cuentan con poblaciones mayoritariamente blancas, mientras que Azerbaiyán no, basándose en el criterio de que dos primeros países son cristianos y trazan sus lazos históricos con Rusia y el continente europeo y los azeríes son musulmanes, hablan una lengua altaica y han estado ligados a la cultura otomana e irania. Por lo tanto, el criterio es cultural y no biológico.
Lo mismo sucede con Turquía y Grecia, los turcos no son considerados «blancos» debido a la raíz túrquica de su lengua, mientras que los griegos, de forma mayoritaria, sí. «Blanco», tal y como explica Magnet, es un code name para «europeo».
Según a qué estadística preguntes, los habitantes de diferentes países pueden quedar enmarcados bajo categorías distintas. No hay una base científica que corrobore nuestra percepción de las «razas».
En Estados Unidos nada lo ejemplifica de modo tan nítido como el caso mexicano. Mucho antes de que la ola migratoria rotara de Europa la frontera entre ambos países, los inmigrantes mexicanos quedaban incluidos en la categoría de «blancos», sin embargo, la llegada de millones de latinos a Estados Unidos provocó que el censo optara por crear una categoría distinta apartándolos de la definición de «blancos». Por lo tanto, un mexicano puede ser blanco de piel y tener otra consideración en el censo.
Mientras tanto, los españoles, por las mismas estadísticas, no son considerados como «hispanos» sino como «blancos» de raíz europea. Por otra parte, en Sudamérica hay un enorme conflicto al intentar dibujar una línea que separe «mestizos» de «blancos».
Como el propio autor del mapa explica, todas las categorías raciales son arbitrarias y objeto de discusión y debate público. Existen etnias, identidades culturales diferenciadas y grupos poblacionales agrupados en torno a una historia y una lengua común, pero medir la diversidad genética de grupos humanos en torno a «razas» es poco productivo.
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