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Una ley impulsada aprobada en el Parlamento húngaro ha hecho sonar todas las alarmas en Europa. Esta semana, 17 ministros firmaron una carta contra la ley húngara que persigue prohibir toda referencia a la homosexualidad en contenidos a los que puedan acceder menores de 18 años, y 17 jefes de Estado firmaron otra misiva denunciando las discriminaciones inaceptables.
Estos jefes de estado han pedido a la Comisión Europea que actúe, que abra un procedimiento de infracción, que recurra inmediatamente esa ley al Tribunal de Justicia para frenarla. «Lo primero que tienen que hacer es leer la ley y luego hablar, no al revés», espetó Viktor Orban, Primer ministro de Hungría a sus colegas al llegar a Bruselas. «Soy un luchador y defensor por los derechos de los homosexuales», replicó el líder de Fidesz.
«Hungría debe revocar su ley anti LGTBIQ y respetar los derechos fundamentales recogidos en los tratados. Es un club de valores y no son negociables, si no dan marcha atrás deberían irse (…) ya no tendrían cabida en la UE», señaló Mark Rutte, el actual primer ministro de los Países Bajos, que es uno de los líderes más directos y crudos del continente. «Si no actuamos ahora dejaremos de ser una unión de valores y quedaremos como un mero bloque comercial», instó el holandés a sus socios usando expresiones controvertidas como que su objetivo era forzar a dar marcha atrás, a «hincar la rodilla» a Budapest en esta cuestión.
«Hay otras alternativas», recordó el portugués Costa, apuntando a que quienes no quieren las mismas condiciones y exigencias pueden encontrar acomodos alternativos, como Suiza o Noruega. «Ser homosexual no es una opción, ser homófobo sí», apuntilló el último líder del Benelux, el belga Alanxander de Croo.
«Si de verdad piensa que por ver una película o por hablar en una clase sobre orientación sexual te haces gay, realmente no ha entendido nada. Aceptar que era gay fue la parte más difícil de mi vida, cómo decírselo a mis padres. Escuchar ahora que quizás soy gay porque vi algo en la televisión cuando era pequeño es inaceptable», afirmó el Primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel.

Vox y la homofobia
Sin embargo, a pesar del rechazo internacional a las políticas homófobos de Orban, hay un partido que ha decidido mostrar su apoyo incondicional al líder ultra. Se trata, cómo no, de su apoyo español, el partido de extrema derecha Vox.
El partido de ultraderecha publicó en su cuenta de Twitter un mensaje de apoyo a Orban y sus políticas homófobas. «¡Todo nuestro apoyo a Hungría!», comenzaron diciendo, que continuaron señalando que «las oligarquías políticas y económicas se unen para atacar al pueblo húngaro por no arrodillarse ante la embestida de la ideología LGTB».»Frente a la sumisión de los progres al dictado de lobbies, nosotros decimos que #OtraEuropaEsPosible», acabaron relatando.

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