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La violencia machista, la crisis climática y la valla de Melilla fueron tres puntos ignorados en el discurso del monarca.
Un año más, un innecesario discurso monárquico enfocó la atención televisiva una fecha tan señalada. Felipe VI centró su discurso de Nochebuena en temas como la guerra de Ucrania y su impacto económico en gran parte del mundo, especialmente la crisis inflacionaria que ha afectado principalmente a los precios de los alimentos. En ese sentido, rindió homenaje a la OTAN, que este año celebró su cumbre en Madrid.
También se refirió a la crisis institucional que atraviesa el país tras los enfrentamientos entre el poder judicial (vía Tribunal Constitucional) y el legislativo. Eso sí, sin pisar demasiados charcos. Además, a seis meses en la presidencia del consejo, el rey destacó la importancia de la Unión Europea para España.
¿Y la violencia Machista?
Otra lacra que amenaza a nuestra sociedad y que no tiene cabida en el mensaje navideño del monarca es la violencia machista. Algo incomprensible, sobre todo cuando este Gobierno tiene al feminismo como uno de sus principales baluartes y el Ministerio de Igualdad encabeza a nivel internacional muchas iniciativas en este campo.
El número de mujeres asesinadas a consecuencia de la violencia de género en España asciende ya a 45 en 2022 y a 1.178 desde que se inició la recogida de datos en 2003. Asimismo, el número de niños huérfanos por violencia de género en España ascenderá a 36 en 2022 y a 375 desde que comenzó la serie de historia en 2013.
La crisis climática no es un problema «real»
Quizá la ausencia más sorprendente del discurso navideño de Felipe VI este año haya sido la falta de mención a la crisis climática. Se trata de una de las propuestas sociales más apoyadas de los últimos años y uno de los estandartes del actual Gobierno, presidido por Pedro Sánchez.
El año 2022 se cerrará como más cálido de la historia de España, con temperaturas medias de 15,3 ºC, lo que supone 1,6ºC por encima del promedio, según los datos publicados este miércoles por la Agencia Estatal de Meteorología.
Sequías, incendios, temperaturas extremas, altísimos niveles de gases de efecto invernadero, crisis energética, crisis de la flora y fauna marina, altísimos niveles de contaminación. Sin embargo, el rey no ha tenido tiempo de ocuparse de estos problemas.
La valla de Melilla: real hipocresía
Sin embargo, los discursos muchas a veces menudo dicen más por lo que obvian, y como no podía ser de otra forma, Felipe VI se ha dejado temas de relevancia en el tintero en un ejercicio de hipocresía real. Llama la atención que no haya tenido problema en lanzar unas palabras de solidaridad con las personas refugiadas ucranianas, pero que no las haya tenido con aquellas cuyo color de piel es, digamos, un tono más oscuro.
El Estado español es la frontera sur de Europa, y allí las violaciones de los derechos humanos son sistemáticas, según denuncian diversas distintas ONG. Sangrante es el ejemplo de Melilla, donde el pasado 24 de junio unas 2.000 personas intentaron saltar la valla para hacia internar en suelo europeo. Un número indeterminado de personas falleció en aquella esa operación , que fue repelida por los cuerpos policiales españoles y marroquíes conjuntamente.
Agentes marroquíes entraron en suelo español para llevar a cabo devoluciones en caliente. Posteriores investigaciones periodísticas de medios tan prestigiosos como la BBC denunciaron esta situación. La Fiscalía ya se ha encargado de archivar la investigación.
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