«Está en su mano acabar con ellas y todavía le quedan unos meses para poder hacerlo»
Rubén Sánchez, secretario general de Facua
En diciembre de 2011, el recién elegido diputado Alberto Garzón ironizaba en Twitter sobre lo equilibradamente repartidas que estaban las donaciones realizadas en EEUU por entidades financieras, aseguradoras y del sector inmobiliario al partido demócrata y al republicano. También se quejaba de la falta de transparencia que sufrimos en España sobre ese tipo de donaciones.
«Estas conexiones son importantes», tuiteaba Garzón en enero de 2013, al hacerse eco de que «Mercadona» aparecía en una anotación realizada por Bárcenas en la caja B del PP. Y a finales de ese año, el diputado Garzón criticaba en otro tuit que el Gobierno del PP no prohibiese de forma inmediata las donaciones de empresas a los partidos políticos. Una prohibición que se llevó a cabo dos años después, aunque permitiendo las destinadas a campañas electorales con un tope de 10.000 euros.
Al hoy ministro de Consumo no le parece bien que las empresas donen dinero a los partidos políticos. Resultan obvios los motivos. Esos pagos pueden condicionar las decisiones que adopten esos partidos sobre las políticas que afecten a esas empresas.
En España, empresas y patronales financieras, aseguradoras, inmobiliarias, petroleras, compañías de gas, electricidad, telecomunicaciones, tecnológicas, fabricantes de cosméticos, perfumes, bebidas alcohólicas, tabacaleras o supermercados realizan pagos a algunas organizaciones de consumidores. Pagos que intentan evitar que salgan a la luz a organizaciones dedicadas, supuestamente, a defender a los consumidores de los abusos de esas mismas empresas.
El ministro Garzón lo sabe. De hecho, el Ministerio de Consumo tiene en su poder decenas de acuerdos económicos suscritos por asociaciones de consumidores con entidades como Caixabank, Visa, Caser, Repsol, Cepsa, Telefónica, MásMóvil, HP, Philip Morris o Mercadona.
Garzón sabe que esos acuerdos implican desde el patrocinio de eventos, campañas de comunicación y estudios de mercado hasta el pago de comisiones a cambio de captar clientes para las empresas firmantes.
Pero el ministro lleva tres años y medio sin mover ni un dedo para acabar con esas prácticas, pese a que puede hacerlo. Puede actuar expulsando del registro de asociaciones de consumidores a aquellas que se dedican a realizar publicidad comercial de empresas que le pagan comisiones, una práctica prohibida por la legislación. Y puede actuar cambiando la ley para que queden totalmente prohibidos los pagos de empresas privadas a asociaciones de consumidores.
Ministro Garzón, ¿de verdad cree que los pagos de empresas a asociaciones de consumidores no condicionan la independencia a la que les obliga la ley en sus actuaciones sobre cuestiones que afecten a esas empresas? ¿De verdad cree que es casualidad que las asociaciones que no reclaman una intervención sobre los márgenes de beneficio de las grandes cadenas de supermercados hayan recibido pagos de Mercadona? ¿También cree que es casualidad que pese a las descomunales subidas de los precios, esas asociaciones se limiten a pedir que se baje el IVA de más alimentos, las mismas medidas que piden las propias cadenas de supermercados?
¿Acaso no le importa, señor ministro, que organizaciones con relevancia constitucional y que representan a los consumidores en órganos consultivos del Gobierno para posicionarse sobre políticas y leyes que afectan a las empresas estén pagadas por esas empresas?
Piénselo. Piénselo, por favor. Porque, como usted decía, «estas conexiones son importantes». Y está en su mano acabar con ellas. Todavía le quedan unos meses para poder hacerlo.
Editorial del episodio 10 del pódcast En ocasiones veo fraudes.
Related posts
SÍGUENOS
Opinión | La cobardía de la élite financiera nos empuja al abismo climático
Cuando el capital tuvo que elegir entre el planeta y sus beneficios, eligió esconderse. Y ahora pretende que no lo recordemos.
Trump reactiva el castigo económico contra Cuba y amenaza a terceros países
Estados Unidos vuelve a usar el bloqueo como arma política y extiende la coerción más allá de la isla
Subir el SMI sin permiso del poder económico
El Gobierno eleva el salario mínimo a 1.221 euros pese al portazo de la patronal y vuelve a demostrar quién frena y quién empuja cuando se habla de repartir riqueza
Vídeo | ¿Qué está pasando en Irán?
Nuestra compañera Patricia Salvador lo explica con claridad. Lo que empezó como una protesta por la economía ya es un pulso directo al régimen: contra la corrupción, la represión y un sistema que se sostiene controlando el cuerpo y la vida de las mujeres. Si…
Vídeo | La DANA que arrasó Valencia y la política que se escondió detrás de una mochila
Marina Lobo desmenuza el caos, las mentiras y la cadena de irresponsables
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir