Feijóo no se atreve a debatir porque no hay manera de justificar sus pactos con la ultraderecha
El jefe de los populares parece tener un ataque de timidez cuando se trata de rendir cuentas por sus compromisos con la ultraderecha.
El alcalde relámpago de Bermeo: dimite un día después de tomar el cargo tras sufrir un accidente y superar la tasa de alcohol
Antes de que pudiera asentarse en su nuevo despacho, Asier Larrauri dimite
Por qué la extrema derecha está ganando la batalla en TikTok y por qué debería preocuparnos
Los algoritmos que favorecen contenido polarizante y emocional tienen el efecto de amplificar ciertos tipos de mensajes políticos por encima de otros
¿Dónde está la cocaína? Los policías antidroga detenidos en Mérida y su truco de magia
La droga que debió haber sido enviada al Instituto Nacional de Toxicología para su identificación, simplemente, se evaporó
Vídeo | Las palabras de Karra Elejalde: «Tengamos cuidado con lo que votamos porque eso es lo que nos merecemos»
Elejalde encontró un motivo de celebración en la ausencia de candidatos de ultraderecha en Euskadi
5 claves sobre Vicente Barrera, el vicepresidente torero de Vox que elogia a Franco y Mussolini
¿Es este el tipo de liderazgo cultural que permitirá que Valencia florezca en el siglo XXI?
Los ‘sapos’ que Feijóo se ha tenido que tragar ya con Vox, y esto solo acaba de empezar
Necesitamos salvaguardar los avances sociales y evitar que se desmoronen bajo el peso de la intolerancia y el autoritarismo
¿Cuál es el precio para gobernar Murcia? El mundo feliz de Feijóo comienza a tambalearse
Es alarmante el calibre de los individuos que el PP está dispuesto a aceptar en su seno para mantener el pode
Sumar y el PSOE deben usar los pactos de Feijóo con la ultraderecha como revulsivo para el 23J
Las alianzas del PP con la extrema derecha deben ser un llamado a la acción para la izquierda
El presidente de Vox en Valencia: un condenado por violencia machista que ensalzaba a Aznar por «autorizar contactos» con ETA
Alguien condenado por violencia machista no puede tener un cargo público de alta importancia si nos consideramos una sociedad democrática
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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