Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Cuando uno sitúa el final en 1939 y el otro en 1975, no discuten literatura: discuten memoria, poder y responsabilidad.
David Uclés (Úbeda, 1990) no lanzó una provocación. Puso una fecha. 1975. El año de la muerte de Franco. El momento en el que, formalmente, se cerró una dictadura que había nacido de una guerra, de un golpe de Estado y de una represión sistemática. Al decir que para él la guerra terminó en 1975, Uclés no estaba opinando sobre estilos narrativos ni sobre enfoques historiográficos. Estaba señalando una verdad incómoda: la violencia no se detuvo en 1939, solo cambió de forma.
La réplica implícita a Arturo Pérez-Reverte no es personal, pero sí política. Porque fijar el final de la guerra en 1939 no es un gesto neutral. Es aceptar un marco que permite pasar página sin leerla, cerrar el libro sin nombrar a quienes siguieron mandando, juzgando, depurando y enriqueciéndose durante casi cuatro décadas. 1939 funciona como coartada. 1975, como acusación.
MEMORIA, RELATO Y EQUILIBRISTAS DEL SILENCIO
La polémica estalla con las jornadas tituladas “1936. La guerra que perdimos todos”. Un lema que, bajo una apariencia conciliadora, diluye responsabilidades históricas. No todos perdieron lo mismo. No todas las víctimas fueron iguales. No todos los bandos ejercieron la misma violencia ni gobernaron después. El franquismo no fue un epílogo triste, fue un régimen político con nombres, apellidos y continuidad institucional.
Uclés decide bajarse del cartel porque no quiere legitimar ese relato. No exige censura ni impone una verdad única. Se niega a asumir un marco que no comparte. Y esa negativa desata una reacción desproporcionada que dice más del campo cultural español que del propio escritor. Insultos, caricaturas, columnas preventivas antes de leer la novela. El viejo reflejo corporativo cuando alguien rompe el consenso cómodo.
El contraste con Pérez-Reverte no es generacional, es estructural. Uno representa una tradición que entiende la Guerra Civil como un drama cerrado y literaturizable. El otro recuerda que sus consecuencias llegaron hasta 1975 y siguen proyectándose hoy en fosas sin abrir, archivos cerrados y una extrema derecha que no necesita camisas azules para reconocerse heredera.
BARCELONA COMO ARCHIVO POLÍTICO
En La ciudad de las luces muertas, Uclés convierte Barcelona en un palimpsesto. Una ciudad atravesada por capas de tiempo, represión y resistencia. La elección no es estética. Barcelona es también la capital de una lengua perseguida, de una cultura mutilada por el franquismo, de una memoria que no se dejó domesticar del todo. Leer solo literatura catalana durante seis meses no es folclore: es un gesto político de reparación simbólica.
El fascismo aparece en la novela no como alegoría grandilocuente, sino como una sombra persistente. La gentrificación, el turismo masivo, la expulsión de vecinas y vecinos, la mercantilización de la ciudad. Todo forma parte de una misma lógica de vaciamiento. Uclés no escribe panfletos, pero tampoco juega al despiste. Sabe que la neutralidad cultural suele ser la forma más eficaz de conservar el orden existente.
La incomodidad que genera no tiene que ver con su prosa ni con su ambición formal. Tiene que ver con lo que señala. Con el recordatorio de que España nunca cerró del todo su guerra porque nunca cerró su dictadura como debía. Y que elegir 1939 o 1975 no es un detalle académico. Es elegir entre el silencio y la memoria.
Mientras algunos siguen escribiendo el final donde les conviene, otros se atreven a recordar cuándo dejó de mandar el verdugo.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Un contrato de 5 millones de dólares arrincona a Milei en la criptoestafa LIBRA
La investigación destapa pagos, chats y maniobras que apuntan a una posible utilización de la presidencia para inflar un fraude millonario
Mientras el mundo mira a Irán, Cisjordania arde en silencio bajo la violencia de los colonos
La guerra como distracción perfecta para avanzar una limpieza territorial sistemática con impunidad casi total
Alerta en Francia: la extrema derecha llama a la puerta de las grandes ciudades mientras normaliza su avance municipal
El Reagrupamiento Nacional consolida poder local con 23 alcaldías y más de 500 listas en segunda vuelta, y ya disputa plazas clave como Marsella a menos de un año de las presidenciales de 2027
Vídeo | Dubái, el espejismo del lujo que se derrumba cuando llega la realidad
Influencers, rascacielos y piscinas infinitas. Un decorado perfecto para el capitalismo global hasta que el ruido de la guerra rompe la ilusión.
Vídeo | Cantona lo dice claro: que vayan a la guerra quienes la deciden
Cuando la guerra se planifica en despachos y se paga con vidas ajenas, la valentía desaparece y aparece la hipocresía.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Estoy con Uclés. Pero debió asistir y allí discutir y rechazar todo lo negativo del franquismo.