«La sociedad española tiene una deuda moral enorme con las familias de los desaparecidos», señaló el director Pedro Almodóvar.
Pedro Almodóvar irrumpe de nuevo en la cartelera con su película más comprometida y política: Madres paralelas, con la que pretende no dejar indiferente a nadie. Con esta película el cineasta se ha convertido en el altavoz de España para que el mundo sepa que, vergonzosamente, aún existen en este país miles de cuerpos asesinados en la Guerra Civil enterrados en fosas en las cunetas.
«La sociedad española tiene una deuda moral enorme con las familias de los desaparecidos, porque hay algo deshumanizado en borrar a estas personas», dijo en el Festival de Venecia, que se inauguró con su película y en donde Penélope Cruz se alzó con la Copa Volpi por su papel.
Ahora todos los que le señalaron y hasta acusaron de ser la bandera del hedonismo y el olvido en aquella Transición y en aquella Movida, ahora tienen delante un documento bello y doloroso que igual habla de la maternidad como de la memoria. De la obligación de recordar, ha dicho Almodóvar.

«Todas las personas que están buscando los restos de sus abuelos y padres que he conocido son gente muy sencilla que no piden revancha, ni indemnización. Piden un lugar donde poder enterrar los huesos de sus muertos, donde poder llevarles flores, un lugar digno. Se trata de devolver la humanidad a la gente que arrojada a las cunetas fue, precisamente, deshumanizada. En la pandemia pasó igual. Lo más horroroso de ella fue la falta de duelo a los difuntos. Eso es aterrador», añadió el cineasta.

Tal y como él mismo cuenta, vivió la Movida y se entregó al placer de vivir en libertad y democracia y ahora a sus 70 años habla de lo injusta que fue la Transición, una Transición que vivió con absoluta libertad y que en ese momento no se paró a pensar en la Ley de la Amnistía.
Almodóvar cuenta como la conciencia de izquierdas la adquirió luchando por los convenios colectivos: «En el 76 hicimos la primera huelga donde nos defendieron los abogados de Atocha. Pero un día, recuerdo, salimos a la calle y perdimos el miedo a la policía. Entonces adquirimos otra conciencia, la de las libertades. En ese momento no es que me olvidara de mi conciencia política; al revés, mi manera de contestar a la dictadura fue lanzarme de cabeza al hedonismo y negar su existencia. Mi manera de vengarme de Franco fue negarle en mi vida y en mi cine».
«Las grandes víctimas de la Transición siguieron siendo las víctimas de guerra, las que fueron negadas y estaban en fosas, pero toda la izquierda a través de lo que se llamó el pacto del silencio y una ley de amnistía negaron la existencia de las fosas comunes por un falso concepto del pragmatismo, algo comprensible ya que tenían miedo y con razón puesto que tres años después hubo un golpe».
Familias alternativas
En Madres paralelas Almodóvar también habla de los nuevos modelos de familia diferentes de los tradicionales, familias alternativas que han surgido en los últimos años que no son menos perfectas o legítimas; de la sexualidad; de la identidad y de la mujer como el estandarte sobre el que se sustenta la sociedad: mujeres que tienen que salir solas adelante, mujeres que renuncian, mujeres que aprenden y mujeres que luchan.
Ley Trans
El cineasta es partidario además de la ley Trans y considera que se debe creer, confiar y ayudar a los niños y niñas, que han nacido de un modo que su naturaleza se les manifiesta de inmediato mucho antes de alcanzar la mayoría de edad, antes de que estén plenamente desarrollados.
«Creo que se hará justicia en el momento que dejemos de decir un chico o una chica trans y hablemos simplemente de mujeres, de hombres, de sexo no binario o de lo que cada uno quiera», señala.
Mariano Rajoy
En una de las primeras escenas de la película Almodóvar también ha querido hacer una referencia a Rajoy cuando dijo que estaba orgulloso de no destinar un euro a la Ley de Memoria Histórica: «Era necesario. Quiero que esa declaración tan monstruosa acompañe a Rajoy mucho después de que se muera y de que yo me muera. El cine nos sobrevive».
«Lo que dijo Rajoy sobre la memoria histórica fue el colmo de la torpeza y un insulto superlativo», ha dicho el director en relación a las declaraciones de Rajoy en las que se jactaba que la ley aprobada en tiempos de Zapatero disponía de cero recursos en los suyos.
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