Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Los tres medallistas españoles en los Juegos Olímpicos de Tokio tienen en común el rechazo a la ultraderecha de Vox
Ana Peleteiro, Ray Zapata y Alberto Ginés, además de ser tres de los medallistas españoles en los Juegos Olímpicos que se celebran estos días en Tokio con bronce en triple salto, plata en la categoría de suelo masculino en Gimnasia artística y oro en escalada deportiva, respectivamente, tienen en común el rechazo a la ultraderecha y a Vox.
Tras las medallas de Peleteiro y Zapata, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, y el partido de ultraderecha, Vox, se ha convertido en objeto de críticas en redes sociales tras «olvidarse» de felicitar a los mencionados deportistas: «¿Para cuándo la felicitación a Ana Peleteiro y a Rayderley Zapata? No se vayan a ofender los de Vox que tampoco los felicitaron, patriota. Repugnante», le reprochaban los usuarios al dirigente popular.

«Que los medallistas fuéramos negros lo joderá a mucha gente», señalaba Peleteiro en una entrevista a El Mundo. No le falta razón. Pablo Casado, líder del Partido Popular (PP) ha seleccionado a qué medallistas olímpicos españoles felicitar y cuáles no. «En el medallero español brilla el 1er oro y un bronce con sabor a oro. ¡Enhorabuena, Fátima Gálvez y Alberto Fernández por subir a lo más alto del podio y a Pablo Carreño por su gran victoria ante el 1 del mundo! Y felicidades a Maialen Chorraut, Adriana Cerezo y David Valero», escribió Casado en su Twitter.

La gallega Peleteiro no es demasiado querida en Vox después de la respuesta que dio a Santiago Abascal hace un año, poco antes de las elecciones en Galiza. En un escueto tuit, Abascal señalaba las fechas en las que recorrería Galicia añadiendo una etiqueta final: #GaliciaEsVerde. Esta etiqueta fue la que utilizó Peleteiro para pedirle al líder ultra que se volviese por donde venía: “Mejor quédate en casa. Lo único que tiene de verde Galicia son los montes. De nada”.

«Ejemplo de emigración»
«Zapata y Peleteiro son ejemplo de la emigración que España necesita. Y un ejemplo para todos nosotros. Per aspera ad astra», escribió el diputado de Vox Juan Luis Steegmann.
«Teniendo en cuenta que la medallista se apellida Peleteiro y nació en Ribeira, y el sujeto se apellida Steegmann, es muy difícil saber si es más bobo que racista, más racista que bobo o simplemente es un fascista (que ya es un todo incluido)», afirmaba un usuario de Twitter.
«Peleteiro no es inmigrante, primer error. Y no, los inmigrantes no se ‘eligen’, ni por el interés que tenga usted en conseguir medallas, ni por ser ‘útiles’, igual que no se eligen los oriundos», añadía otro.
Tanto Peleteiro como Zapata Ambos concedieron una entrevista a TVE en la que han abordado el tema de la raza en la delegación española. Cuando el gimnasta estaba intentando explicar que se siente 100% español, la gallega le ha corregido explicando que «no somos de color, somos negros. De color son ellos, que cambian más de color que el sol».
Ginés el «rojo»
Este jueves, el cacereño Alberto Ginés, quien denunció en febrero en su cuenta de Twitter, a cinco meses de las olimpiadas, que había usuarios que afirmaban que no se merecía representar a España en Tokio porque era «rojo», se alzaba con el oro en escalada deportiva.
El joven tampoco ha querido dejar pasar la oportunidad de enviar un recado a Vox. «Los jóvenes quieren: una educación de calidad, salarios dignos, trabajos estables, acceso a una hipoteca, un hogar y formar una familia», escribía Vox. «Los jóvenes no os queremos a vosotros», respondió Ginés.
Ginés también tuvo unas palabras para el Partido Popular. En un tuit del PP en el que se ve a Pablo Casado visitando un corral con ovejas, el cacereño contestó: «Me ha costado ver que eran ovejas y no los votantes de su partido». Además, escribió en otra ocasión: «Vivo con el constante miedo de tirarle la caña a una pava y que sea facha»,
Ahora solo nos queda esperar para ver si el oro de Alberto Ginés se une a la lista de medallas no felicitadas por PP y Vox o recibe el mismo trato que Peleteiro y Zapata.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
El veto sindical a la Policía Nacional empieza a resquebrajarse
La anomalía democrática ya no cabe debajo de la alfombra. Dos tribunales superiores de justicia, el del País Valencià y el de Madrid, han admitido a trámite sendas demandas de agentes de la Policía Nacional contra una prohibición que huele a otro tiempo: la que les impide afiliarse a sindicatos de clase, interprofesionales, como CNT, CGT, UGT o CCOO. La pelea apunta directamente al artículo 28 de la Constitución, que reconoce la libertad sindical, y al artículo 14, que garantiza la igualdad y la no discriminación. Fechas y cifras importan: la norma que ahora se discute fue aprobada en 2015, bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, y afecta a un cuerpo donde la escala básica suma más de 70.000 agentes.
Esta es la democracia estadounidense: 88 corporaciones no pagaron impuestos federales y regaron la política con 852 millones
La democracia estadounidense tiene una liturgia muy solemne. Banderas, discursos sobre la libertad, himnos, padres fundadores, ceremonias patrióticas y presentadores de televisión hablando de “oportunidad”. Luego llega la letra pequeña. Y la letra pequeña dice esto: 88 grandes corporaciones que no pagaron ni un dólar de impuesto federal sobre la renta empresarial en el año fiscal 2025 gastaron unos 852 millones de dólares en lobby y contribuciones electorales durante los últimos ciclos políticos.
No es una anomalía. Es el sistema funcionando.
Trump aprieta el cerco petrolero a Cuba y llama “libertad” al castigo colectivo
El 11 de junio, Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra Unión Cuba-Petróleo, CUPET, la empresa estatal cubana de petróleo y gas. No fue un gesto administrativo. No fue una nota técnica del Departamento de Estado. Fue otro giro de tuerca contra una población que ya vive entre apagones, falta de combustible, problemas de transporte, hospitales tensionados y una economía castigada por 65 años de embargo estadounidense. Lo llaman presión. Lo llaman democracia. Lo llaman “apoyo al pueblo cubano”. Pero cuando una sanción corta energía, encarece comida, complica medicinas y deja a la gente sin movilidad, el nombre honesto es otro: castigo colectivo.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y viejo militante del cambio de régimen, defendió la medida acusando al Gobierno cubano de usar la energía como herramienta de represión, enriquecimiento y control social. El guion es conocido. Primero se asfixia un país. Luego se acusa al país asfixiado de no respirar bien. Después se presentan las consecuencias del bloqueo como prueba de que hacía falta más bloqueo. La maquinaria imperial funciona así: provoca la herida, señala la sangre y vende la amputación como tratamiento.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14
El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.
El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.
Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir