Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Decenas de mineros en Tormaleo, Ibias, acumulan 10 nóminas y 2 pagas extraordinarias sin cobrar mientras se encadenan promesas incumplidas, actividad paralizada y un encierro por justicia.
Resist.es ha lanzado una campaña de recogida de firmas para exigir el pago inmediato a los trabajadores de Mina Miura, en Asturies, después de más de un año de impagos, incertidumbre y abandono. No hablamos de un retraso administrativo ni de una nómina que llega tarde. Hablamos de alrededor de 50 trabajadores que, desde abril de 2025, sufren una cadena de incumplimientos que ya les ha dejado sin 10 nóminas y sin 2 pagas extraordinarias.
La petición reclama a los responsables de Mina Miura y a las administraciones competentes que garanticen el pago inmediato de todas las cantidades adeudadas y que se depuren responsabilidades. Porque cuando una empresa mantiene a decenas de familias sin ingresos durante meses, mientras promete pagos que no llegan, ya no estamos ante una mala gestión. Estamos ante una agresión laboral. Y, según denuncian las y los trabajadores, ante una situación que podría constituir una presunta estafa.
UNA MINA PARADA, 50 FAMILIAS ATRAPADAS
La mina Miura, situada en Tormaleo, en el concejo de Ibias, era una de las pocas fuentes de empleo en una zona golpeada desde hace años por el cierre de explotaciones mineras. Allí, donde cada puesto de trabajo sostiene más que una nómina, la paralización de la actividad no es una simple noticia económica. Es un golpe al territorio. A las familias. A toda una comarca que ya sabe demasiado bien lo que significa que se decida desde lejos quién puede vivir de su trabajo y quién debe resignarse a marcharse.
Los impagos comenzaron en abril de 2025. En junio de 2025, la plantilla dejó de cobrar por completo. En agosto de 2025, la actividad quedó paralizada. Y en abril, lejos de resolverse la situación, llegó un nuevo incumplimiento de pagos. La secuencia es brutal por su claridad: primero se retrasa el salario, después se normaliza el impago, más tarde se para la actividad y, finalmente, se vuelve a pedir paciencia a quienes ya han puesto demasiado.
A pesar de todo, las y los trabajadores continuaron acudiendo durante meses a sus puestos. Trabajaron sin cobrar. Sostuvieron con su esfuerzo una explotación que no les estaba sosteniendo a ellos. Esa es la parte que conviene repetir, porque suele quedar escondida bajo el lenguaje frío de los expedientes, las compraventas y los comunicados empresariales: hubo mineros trabajando mientras sus nóminas no llegaban. Hubo familias pagando comida, luz, alquileres, hipotecas o cuidados sin recibir el salario que les correspondía.
La explotación estuvo vinculada a Jesús Rodríguez Morán y posteriormente fue adquirida por Fernando Martínez Blanco. Tras esa compra, según denuncia la plantilla, la actividad nunca se reanudó de forma real, los pagos prometidos no se cumplieron y los trabajadores siguieron sin cobrar. Promesas, papeles, cambios de manos y más promesas. Pero el dinero no apareció. Y cuando el salario desaparece, desaparece también la coartada de cualquier discurso empresarial sobre compromiso, inversión o futuro industrial.
EL ENCIERRO COMO ÚLTIMO RECURSO ANTE EL ABANDONO
El 23 de abril, los trabajadores iniciaron un encierro en la mina como medida de protesta. No fue una decisión ligera. Nadie se encierra en una explotación minera por capricho. Se llega ahí cuando se han agotado las llamadas, las reuniones, las promesas y la paciencia. Se llega ahí cuando la dignidad obrera tiene que hacerse visible porque las instituciones miran demasiado despacio y la empresa no responde con hechos.
La plantilla reclama el pago inmediato de lo que se le debe, pero también justicia. No solo quieren cobrar. Quieren que se investigue cómo se ha llegado a esta situación, quién permitió que se prolongara y qué responsabilidades existen detrás de una cadena de incumplimientos que ha dejado a decenas de familias al límite. Porque el salario no es una concesión. No es una ayuda. No es un favor que la empresa entrega cuando puede. El salario es un derecho básico y retenerlo durante meses es una forma de violencia económica.
El caso de Mina Miura vuelve a mostrar una herida conocida: territorios enteros tratados como zonas de sacrificio, trabajadores usados como escudo social y administraciones que demasiadas veces reaccionan tarde cuando el daño ya está hecho. En nombre de la reindustrialización se prometen empleos. En nombre de la inversión se piden sacrificios. En nombre de la viabilidad se exige paciencia. Pero cuando llega la hora de pagar, quienes siempre ponen el cuerpo son los mismos.
La campaña pide firmas, difusión y presión social. Porque firmar importa, pero no basta si la indignación se queda quieta. Hay 50 trabajadores sin cobrar, 10 nóminas pendientes, 2 pagas extraordinarias adeudadas y más de un año de desgaste acumulado desde abril de 2025. Detrás de cada cifra hay una casa haciendo cuentas, una familia esperando, una rabia contenida y una pregunta que debería incomodar a cualquiera que hable de trabajo digno sin bajar nunca a la mina.
Quien trabaja debe cobrar, y quien convierte el salario en una promesa rota debe responder.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir