Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .

The sea is full of microorganisms. Smaller than one millimetre and often composed of a single cell, they come in every shape and size imaginable, from bacteria and microalgae to protozoa. But there are also viruses – incomplete entities that need a host to replicate, and so survive.
Independent virus particles have an incredibly simple structure. They’re composed of genetic material, in the form of either DNA or RNA, and surrounded by a protein shell. Each measures between 20 and 200 nanometres.

Though they may seem insignificant, viruses are the most bountiful entities in the ocean. Just one millilitre of coastal water taken from the ocean’s surface can contain up to 10 million viruses. The number of viruses decreases further offshore and deeper into the water, and as we reach the open sea, there are likely to be around 100,000 viruses per millilitre at a depth of 4,000 metres.
More viruses than stars
It’s estimated that the oceans contain one nonillion viruses – that’s a number equal to one followed by 30 zeroes, which is many more than the stars in our galaxy, the Milky Way. So how can so many survive?

This story is part of Oceans 21
Our series on the global ocean opened with five in-depth profiles. Look out for new articles on the state of our oceans in the lead up to the UN’s next climate conference, COP26. The series is brought to you by The Conversation’s international network.
While this number remains more or less constant over time, countless viruses are eaten by microorganisms or deactivated by radiation, while countless more burst forth from infected hosts. A dynamic balance exists between the disappearance of viruses and the appearance of new ones in seawater.
Most marine viruses have double-stranded DNA and belong to one of three families: Myoviridae, which feature long tails that can contract; Syphoviridae, which have a curved, non-contractile tail; and Podoviridae, with very short, non-contractile tails.
Viruses and their victims
Marine viruses are generally considered to be microbe killers. Once a virus has encountered a host cell, it identifies it by the cell’s surface receptors and inserts its genetic material and hijacks the machinery inside the cell in order to replicate. Following lysis (rupture of the cell membrane), some 20 to 300 viruses per cell may be shed, each of them ready to infect a new host.

Marine viruses can infect any organism, from bacteria to whales. But the abundance of ocean bacteria – 1 million per millilitre of seawater, making them the most dominant microorganism in the ocean – means that bacteria are their most likely hosts.
It’s estimated that 10²³ (the number ten, followed by 23 zeroes) viral infections occur in the sea every second, releasing new viruses but also 10⁹ tonnes of carbon from the cells they burst. In the entire ocean, viruses release around 140 gigatonnes of carbon a year as a result of this process.
On occasions, the virus does not disrupt the host it infects, but rather inserts part of its genome into the host’s DNA. These viruses are known as prophages, or lysogenic viruses, which can control what genes the host expresses and even its metabolism. But when a lysogenic virus detects an adverse shift in the environment, or if the host is defective, the prophage becomes virulent and destroys the host cell.
Each new infection offers the potential to introduce new genes into the host, and each new progeny of viruses that is shed may have stolen genes from the host. In this way, viruses are the greatest reservoir of diversity in the ocean.
The role of viruses in the ocean
Marine viruses form part of the microbial food web and help control the abundance and diversity of bacteria and algae.

It’s estimated that viruses kill about 20% of all ocean microbes each day. Besides producing new viruses, rupturing these bacterial and algal host cells releases the material contained within, which remains in the water column as dissolved organic and inorganic nutrients.
This dissolved matter will be used again by other microorganisms to grow, which will be eaten by larger creatures, such as zooplankton and fish, which will, in turn, be eaten by sharks, whales and humans. In this way, microscopic viruses recycle the materials necessary for life to flourish. And since the ocean covers over 70% of Earth’s surface, they strongly influence life on much of this planet.
![]()
Dolors Vaqué no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir