12 Jun 2026

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La educación pública habla desde abajo: es la hora de los profesores y profesoras
EDUCACIÓN

La educación pública habla desde abajo: es la hora de los profesores y profesoras 

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El curso 2025-2026 termina con huelgas, asambleas y una advertencia clara: las aulas ya no van a esperar a que sindicatos domesticados y gobiernos sordos decidan por ellas.

CUANDO LAS AULAS DEJAN DE PEDIR PERMISO

El curso 2025-2026 no acaba en silencio. Acaba con ruido. Con huelgas. Con acampadas. Con profesoras y profesores organizándose desde abajo porque, cuando la institución no escucha, la dignidad aprende a hablar por su cuenta. En el País Valencià, una huelga indefinida iniciada el 11 de mayo y suspendida temporalmente ha colocado a las asambleas docentes en el centro del tablero. En Catalunya, más de un mes de paros territoriales y generales ha demostrado que se puede sostener el conflicto sin quemar a la gente. En Madrid, ya se prepara una huelga indefinida unitaria para el inicio del próximo curso. También hubo protestas en Galiza y Aragón.

Y no, esto no va solo de nóminas. Esa es la trampa habitual. Reducir cualquier protesta docente a “quieren cobrar más” para que media tertulia de señoros indignados pueda sacar la calculadora moral. Lo que está en juego es la educación pública, no el confort administrativo de una consejería. Está en juego cuántos niños y niñas caben en un aula antes de que el cuidado se convierta en almacén. Está en juego si una profesora puede enseñar o simplemente sobrevivir a la burocracia, la sobrecarga y la falta de recursos. Está en juego si la escuela pública seguirá siendo un derecho o acabará convertida en aparcamiento social mientras el mercado educativo se frota las manos.

El 13 de junio, Menos Lectivas convoca un Encuentro Estatal por la Educación Pública en la Escuela Popular de la Prospe. No unas jornadas decorativas. Un encuentro. Una palabra menos institucional y bastante más peligrosa para quienes prefieren al profesorado aislado, agotado y obediente. La idea es aprender de los aciertos y errores de los distintos territorios, tejer alianzas y preparar el año que viene, porque el próximo curso llega cargado. Se espera la firma del nuevo estatuto docente, donde se decidirán cuestiones centrales: bajada de ratios, tope de horas lectivas y carrera profesional.

El Gobierno aprobó el 21 de abril la primera pata de ese estatuto: un proyecto de ley que propone bajar las ratios en Primaria de 25 a 22 y en Secundaria de 30 a 25. También plantea limitar las horas lectivas a un máximo de 23 en Primaria, Infantil y Educación Especial, y a 18 en Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional. Sobre el papel, suena bien. El problema está donde siempre: en la letra pequeña, en la negociación opaca, en la carrera profesional usada como zanahoria, amenaza o mecanismo de división. Si los complementos dependen del “desempeño” evaluado desde dentro de los centros, ya sabemos cómo funciona el chantaje. Quien protesta demasiado puede acabar pagando el precio de tener razón.

RATIOS, 0-3 Y UNA HUELGA QUE YA MIRA AL CURSO QUE VIENE

En Madrid, la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles lleva 60 días de huelga indefinida. Sesenta. No por capricho. No por postureo. Por algo tan elemental como no tener ocho bebés por aula o 20 niños y niñas de dos a tres años en condiciones que hacen imposible cuidar, acompañar y educar con dignidad. La etapa 0-3 sigue abandonada a nivel estatal pese a que desde la LOMSE, en los años 90, se reconoce su carácter educativo. Mucha solemnidad con la infancia, muchas campañas de conciliación, mucho discurso familiarista. Luego llega la realidad: precariedad, ratios abusivas y educadoras infantiles tratadas como si su trabajo fuera una extensión barata del instinto maternal.

PLEI nació hace tres años desde una primera reunión convocada por tres profesores a la que acudieron unas 80 personas. Hoy desborda convocatorias y ha convertido el amarillo en símbolo de una lucha que no pide privilegios, pide condiciones mínimas. Tras reuniones, manifestaciones y hasta una Proposición No de Ley, llegó la huelga indefinida. La CGT ha dado cobertura legal y logística. El Ministerio de Educación se ha comprometido a actualizar el Real Decreto 1432/2010, que regula la etapa 3-6, para incluir también el 0-3. Bien. Pero las trabajadoras y trabajadores del sector saben de sobra que un compromiso sin presión detrás es solo papel esperando a amarillear.

Catalunya ha seguido otro camino: territorializar el conflicto. USTEC, Professors de Secundària, Intersindical y CGT impulsaron un calendario con 17 jornadas de protesta entre el 12 de mayo y el 5 de junio: dos manifestaciones, doce huelgas territoriales y tres huelgas generales. El método permitió mantener el foco mediático sin obligar a las y los docentes a perder salario todos los días. Inteligencia colectiva, no épica vacía.

El 29 de mayo, el Departament d’Educació i FP, USTEC y Professors de Secundària alcanzaron un preacuerdo que validaba el acuerdo firmado el 9 de marzo con CCOO y UGT: un complemento de mejora de hasta 173,30 euros mensuales en 2029 y la creación de hasta 5.000 plazas docentes. Pero el profesorado organizado en asambleas por centros dijo no. Porque quedaba pendiente lo esencial: la disminución de ratios. Y porque la democracia sindical real no consiste en firmar arriba y aplaudir abajo. Consiste en que las bases decidan. Algo tan sencillo que a algunos aparatos les parece revolucionario.

En el País Valencià, la Coordinació d’assemblees docents ha marcado el paso. La huelga indefinida del 11 de mayo nació de asambleas en los centros y de una consulta online. El 11 de junio, justo al cumplirse un mes de huelga, el profesorado rechazó prácticamente todas las ocho propuestas de la Generalitat sobre sus ocho reivindicaciones. Se recogieron más de 30.200 votos. Solo la reducción de carga burocrática obtuvo un respaldo amplio, del 82%. En ratios y salarios, las y los docentes decidieron seguir presionando.

La frase de Felip Visedo resume mucho más que una táctica: no hay que rehuir de la gente sindicalizada, sino de la gente sectarizada. Ahí está la clave. Los sindicatos útiles son herramientas, no propietarios de la lucha. Cuando las asambleas mandan, el profesorado siente que controla su huelga. Y cuando controla su huelga, se mueve. Se mueve de verdad.

El curso 2026-2027 ya se anuncia caliente. No porque el profesorado quiera conflicto, sino porque las administraciones llevan años fabricándolo con recortes, privatización encubierta, ratios insoportables, burocracia inútil y desprecio profesional. La educación pública no se defiende con discursos de campaña, se defiende bajando ratios, contratando docentes, dignificando el 0-3 y dejando de tratar a quienes enseñan como una plantilla agotable. Esta vez las aulas han tomado la palabra, y quien no quiera escucharla tendrá que aprender a temerla.

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