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Esta crisis de seguridad, que ha dado lugar a violaciones flagrantes de derechos humano, incluye secuestros y asesinatos, pero también una violencia sexual y de género sin precedentes, así como elevadísimos niveles de inseguridad alimentaria y malnutrición.
Esta crisis ha dado lugar a violaciones flagrantes de los derechos humanos y al colapso de todos los poderes del Estado, lo que ha contribuido a la ausencia del Estado de derecho y a una lucha extremadamente violenta por el control del territorio por parte de los grupos de pandillas. Solo en 2023, hubo un aumento de más del 122 por ciento en el número de víctimas directas de la violencia de las pandillas, que ascendió a 8.400 personas, incluidas más de 4.000 asesinadas, según la oficina de la ONU en Haití.
Esta escalada de violencia y la prevalencia de la violencia sexual y de género, así como la crisis alimentaria, están causando un inmenso estrés y trauma entre las mujeres y las niñas. El informe del subgrupo de Violencia de Género (VBG) muestra que entre enero y agosto de 2023 se registraron un total de 3.056 casos de violación, un aumento del 49 por ciento en comparación con 2022. Solo en el municipio de Grand’Anse, uno de los que trabaja Alianza por la Solidaridad-ActionAid, la organización local Iniciativa Departamental contra la Trata y el Tráfico Ilícito de Niños, registró 155 casos de violación en 2023, entre ellos 139 menores. Sin embargo, muchos casos no son reportados por temor a represalias y a la estigmatización.
Además, el Sistema Único de Información en Salud reportó 16.470 incidentes de violencia de género en 2022. Las supervivientes de violencia de género se enfrentan a demasiados obstáculos para acceder a la atención médica, ya que a menudo se ven atrapadas en el fuego cruzado o corren el riesgo de ser secuestradas o violadas cuando salen de sus hogares, además de enfrentarse a unos costes de transporte prohibitivos. La impunidad y la falta de enjuiciamiento de los perpetradores es la norma debido a la inseguridad y a la debilidad de los organismos estatales, incluidas las unidades policiales especializadas, que carecen de recursos y de formación en materia de género.
A la violencia hay que añadir la recesión económica que, junto con una tasa de inflación anual del 48,8%, han provocado un aumento de los precios de los alimentos, lo que ha tenido consecuencias desastrosas para los más vulnerables. Según la FAO y el PMA, 4,35 millones de personas se enfrentan a la inseguridad alimentaria aguda entre agosto de 2023 y febrero de 2024 y las mujeres y las niñas representan más de la mitad de las personas afectadas.
La asistencia humanitaria es vital
Este año, aproximadamente 5,5 millones de haitianos requieren asistencia humanitaria. El 17 de abril de 2023, la ONU clasificó a Haití en su nivel de emergencia más alto, lo que ilustra el alcance y la urgencia de la crisis humanitaria en el país.
A pesar de las dificultades planteadas por la escalada de la crisis, Alianza por la Solidaridad-ActionAid y las organizaciones locales socias mantienen sus proyectos con un seguimiento y una gestión continuos de la seguridad del personal. Los proyectos están centrados en garantizar la seguridad alimentaria apoyando las actividades económicas y el trabajo agrícola, con un enfoque en la agroecología para ayudar a las comunidades a abordar la inseguridad alimentaria mientras se adaptan a los impactos de la crisis climática.
Además, otro de los focos principales es el trabajo con las mujeres para que lideren áreas clave en la sociedad, para que sean económicamente independientes y para que mitiguen y respondan a la violencia de género, además de ofrecer capacitación sobre salud reproductiva para niñas y mujeres.
Alianza por la Solidaridad- ActionAid ha estado trabajando en Haití desde 1997 en cuatro (4) regiones del país, que son el centro, el oeste, el sureste y Grand’Anse.
Apoyo de la comunidad internacional
Desde Alianza por la Solidaridad-ActionAid se pide a los gobiernos y donantes que apoyan a las instituciones y a la sociedad civil de Haití, incluido el Estado Español que den prioridad a un enfoque integrado, inclusivo, transformador de género para proteger a todas las personas, especialmente a las mujeres y las niñas, de nuevos actos de violencia y desplazamiento forzado y que conecten todos los esfuerzos humanitarios con iniciativas de desarrollo y consolidación de la paz a largo plazo. “Si bien se necesitan urgentemente medidas de emergencia para salvar vidas, se necesita apoyo a los agentes del desarrollo para garantizar que se aborden los factores subyacentes de la crisis” dicen desde la ONG.
A nivel político, es necesario incrementar los esfuerzos para un verdadero diálogo interhaitiano que conduzca a un plan de transición política como el deseado por la coalición de oposición política más amplia de Haití, conocida como el Acuerdo de Montana, firmado en agosto de 2021 por casi 200 partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil.
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