El medio inglés ‘The Daily Telegraph’ impone una línea a sus trabajadores: apoyar a Israel es obligatorio
La compra por Axel Springer revela hasta qué punto la “libertad de expresión” tiene condiciones muy concretas Hay decisiones empresariales que no se quedan en los despachos. Esta es una de ellas. La adquisición del diario británico por parte del grupo alemán Axel Springer no…
Sudán: tres años de guerra y un país empujado al abismo
Más de 30 millones dependen de ayuda mientras la violencia, el hambre y el silencio internacional se cronifican
El Senado blinda a Trump por cuarta vez mientras la guerra con Irán entra en tiempo límite
El cuarto intento de frenar sus poderes militares fracasa y deja a Washington atrapado entre disciplina política, presión interna y una cuenta atrás legal
La IA no viene a salvarte: Naomi Klein, Bernie Sanders y Ro Khanna lo exponen
Una élite tecnológica acelera una revolución que amenaza empleo, democracia y vida misma
La imagen internacional de Israel toca fondo: Gaza, Irán, Líbano y el desplome histórico
El genocidio en Gaza y la guerra contra Irán erosionan una reputación que trabajaron para intentar hacerla intocable
Trump estalla contra Meloni por Irán y rompe el frente ultra: ya no se tapan entre ellos
El choque por Irán destapa fisuras en una alianza basada en el poder, no en principios
Trump pincha en hueso
El intento de divinizar su figura le estalla en la cara incluso entre sus propios aliados religiosos
China y España se alinean frente a un mundo en tensión
Xi pide a Sánchez plantar cara a la “ley de la selva” mientras se enfrían las relaciones con Estados Unidos
Por qué es importante la derrota de Orbán y qué puede cambiar en Hungría
La derrota del líder ultraderechista abre una grieta política, pero deja intacto un modelo que ha erosionado derechos durante 16 años
El pulso autoritario de Starmer con la protesta propalestina
Más de 500 arrestos desafían una sentencia clave y reabren el debate sobre libertades y criminalización de la disidencia
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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