Tragedia en la mina: cronología, causas y consecuencias del accidente que ha conmocionado a España
Javier F. Ferrero
La mañana del 31 de marzo de 2025, una explosión en la mina de Cerredo, en el suroccidente asturiano, segó la vida de cinco trabajadores y dejó cuatro heridos, dos de ellos graves. El estallido, que apunta a una acumulación de grisú, ha sacudido a las comarcas mineras de Asturias y León, reavivando el temor a tragedias que se creían superadas. Lo que debía ser una jornada de trabajo rutinaria se convirtió en una pesadilla que ha dejado un profundo duelo colectivo, abierto una investigación judicial y generado preguntas urgentes sobre la seguridad laboral y los permisos de operación de la mina. Este informe recoge, con detalle, todo lo que se sabe hasta el momento.
Cronología de los hechos
- Lunes, 31 de marzo de 2025, 09:30-09:40 horas. Se registra una explosión dentro de la mina de carbón de Cerredo, en el concejo asturiano de Degaña. El estallido ocurre en la tercera planta (galería) de la explotación subterránea mientras los operarios realizaban trabajos autorizados relacionados con un posible uso del mineral para fabricar grafito. La principal hipótesis apunta a una acumulación de gas grisú (metano) que, al mezclarse con el aire y entrar en contacto con una chispa o llama, habría provocado una violenta explosión.
- Rescate y primeros auxilios. Inmediatamente tras la detonación, se activa el operativo de emergencia. Acuden al lugar efectivos de la Brigada de Salvamento Minero de Hunosa (brigada especializada en rescates en minas), Bomberos de Asturias y patrullas de la Guardia Civil, además de ambulancias y equipos médicos que evacuaron a los heridos a hospitales de Asturias y León. La Consejería de Gestión de Emergencias del Principado activa el Plan Territorial de Emergencias del Principado de Asturias (PLATERPA) en fase de emergencia, dada la gravedad del accidente. En los primeros momentos se confirman al menos cuatro fallecidos y varios heridos graves, mientras otros mineros logran salir por su propio pie ilesos. Uno de los trabajadores permanecía desaparecido inicialmente, hasta que fue localizado con vida hacia el mediodía y evacuado en helicóptero al Hospital Central de Asturias (HUCA) en Oviedo.
- Mediodía-tarde del 31 de marzo. Con el paso de las horas, el balance definitivo asciende a cinco mineros fallecidos y cuatro heridos (dos de ellos con quemaduras de gravedad). Hacia las 18:00 horas, tras concluir la labor de los equipos de rescate y recuperarse los cuerpos, las autoridades dan por finalizada la emergencia y desactivan el PLATERPA. Todos los trabajos en la mina quedan suspendidos y la explotación clausurada temporalmente en tanto se investigan las causas del siniestro. Agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil asumen la investigación in situ para esclarecer qué ocurrió y determinar posibles responsabilidades. La delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, desplazada al lugar, confirma a la prensa que la policía judicial ya está sobre el terreno recopilando pruebas.
- Reacciones inmediatas. A lo largo del día se suceden las muestras de consternación. Familias de los mineros y compañeros de trabajo se congregan a las puertas de la mina en escenas de dolor, rabia e indignación por lo ocurrido. El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, acude al lugar de la tragedia y el delgado del Gobierno, Adriana Lastra, supervisa las labores de rescate y la atención a los heridos. Por la tarde, Barbón decreta dos días de luto oficial en Asturias como muestra de respeto a las víctimas. De forma coordinada, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, también declara dos días de luto en dicha comunidad, ya que los cinco mineros fallecidos eran oriundos de la provincia de León. La capilla ardiente para velar a cuatro de los mineros leoneses se prepara en el polideportivo de Villablino (León) a partir del día siguiente, martes, mientras que el quinto será velado en su localidad de origen en El Bierzo.
- Martes, 1 de abril de 2025. Desde primera hora, la conmoción une a las comunidades mineras de Asturias y León en el duelo. Los féretros de las cinco víctimas (tras la realización de autopsias en Oviedo) llegan a Villablino, donde cientos de vecinos forman colas para arropar a las familias en la capilla ardiente instalada en el pabellón municipal. Al mediodía, en toda la comarca de Laciana se guardan minutos de silencio y muestras de solidaridad. En paralelo, el Juzgado de Cangas del Narcea (jurisdicción competente para Degaña) abre diligencias judiciales para investigar posibles responsabilidades penales por las muertes y lesiones causadas por la explosión. Los sindicatos mineros convocan paros y homenajes: en Asturias, las federaciones de industria de SOMA-FITAG-UGT y CCOO inician un paro de 48 horas en la minería regional desde ese mismo martes en señal de duelo y protesta por la tragedia; en Castilla y León, UGT celebra una parada de 5 minutos frente a su sede autonómica en Valladolid, sumándose al luto oficial declarado en la comunidad.
Las víctimas: perfiles de los cinco mineros fallecidos
El accidente se cobró la vida de cinco trabajadores, todos vecinos de las comarcas leonesas de Laciana y El Bierzo, con edades comprendidas entre 32 y 54 años. A continuación, se detalla quiénes eran estas cinco víctimas mortales:
- Jorge Carro Álvarez, 32 años. Vecino de Sosas de Laciana (León), era el más joven de los fallecidos. Había comenzado a trabajar en la minería apenas el año pasado, cuando se reanudaron actividades en Cerredo, tras haberse dedicado antes a la ganadería. Tenía un hijo pequeño de dos años y se había animado a entrar a la mina para poder asegurar un futuro mejor a su familia.
- Amadeo Bernabé Castelao, 48 años. Natural de Villaseca de Laciana, estaba casado y residía en Caboalles de Arriba. Toda su vida laboral estuvo vinculada al sector minero, a menudo mediante subcontratas. Tras el cierre de las minas leonesas en 2018 tuvo que buscar otros empleos (llegó a trabajar unos años en jardinería para el ayuntamiento de Villablino) pero recientemente había regresado a la actividad minera en Cerredo.
- Rubén Souto Robla, 49 años (a punto de cumplir 50). Originario de Caboalles de Abajo (Laciana), vivía con su familia en Villaseca de Laciana. Contaba con más de 15 años de experiencia en la minería. Trabajó primero en la mina de Tormaleo (concejo de Ibias, Asturias) antes de incorporarse a Cerredo. Estaba ya próximo a la jubilación (le quedaban en torno a dos años) y esperaba poder disfrutar de su familia –tenía un nieto y otro en camino–, así como de su afición por las rutas en bicicleta.
- Ibán (Iván) Radío, 54 años. Vecino de Orallo (Villablino, León), casado y padre de dos hijas. Había pasado toda una vida en la minería, siendo muy querido en su comunidad. En etapas anteriores llegó a trabajar como vigilante en la propia mina de Cerredo. Sus allegados destacan que “le gustaba su trabajo” y que nunca pensó en abandonar el oficio minero.
- David Álvarez, 33 años. Natural de Torre del Bierzo (León), provenía del sector de la construcción y se incorporó a la minería a comienzos de 2025 al surgir la oportunidad de trabajar en Cerredo. Tenía también familia (era hijo único) y residía en Bembibre. Su cuerpo fue velado por sus seres queridos en Torre del Bierzo de manera separada, con funeral propio, mientras que los otros cuatro compañeros recibieron un multitudinario velatorio conjunto en Villablino.
Causas preliminares del accidente e investigación en curso
Causa probable – explosión de grisú. Las primeras investigaciones apuntan a que la explosión fue causada por una bolsa de grisú, es decir, una acumulación de gas metano en la galería que, al entrar en contacto con el aire y una fuente de ignición, detonó violentamente. Este tipo de gas (denominado grisú en la jerga minera) es un peligro conocido en las minas de carbón: se libera de la hulla y puede formar mezclas altamente inflamables. Según explicaron las autoridades asturianas, la detonación ocurrió cuando los mineros operaban maquinaria en el tercer nivel de la mina, posiblemente encendiendo un equipo tras el fin de semana, lo que pudo inflamar el gas acumulado. La explosión de esa máquina fue tan potente que causó quemaduras y traumatismos fatales a quienes estaban cerca. No se descarta que el grisú se hubiera acumulado durante horas previas al turno de trabajo, pero todos estos detalles forman parte de las hipótesis iniciales.
Investigación oficial. Tras el accidente, se ha abierto una investigación exhaustiva para esclarecer los hechos y depurar responsabilidades. En primer lugar, técnicos mineros y la Brigada de Salvamento inspeccionaron la zona siniestrada tan pronto fue segura, recogiendo datos técnicos. La investigación ha pasado luego a manos de la Policía Judicial de la Guardia Civil de la comandancia de Asturias, que desde el mismo día 31 reúne pruebas en la mina. Asimismo, el Juzgado de Instrucción de Cangas del Narcea ha iniciado diligencias penales para determinar si hubo negligencias o incumplimientos que derivaran en las muertes y lesiones. Entre las líneas de investigación está verificar si la empresa explotadora contaba con los permisos adecuados para las labores que se realizaban (dado que inicialmente solo tenía autorización para trabajos de investigación y retirada de materiales, no para extracción minera a gran escala). Las autoridades han señalado que todas las actividades en la mina permanecerán suspendidas mientras no se aclaren las circunstancias de la explosión.
Declaraciones sobre responsabilidades. La magnitud del suceso ha llevado a compromisos de llegar al fondo del asunto. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, desplazada a la zona, declaró que “en el siglo XXI no puede morir nadie así… el peso de la ley va a caer sobre las posibles responsabilidades” en este accidente. Díaz subrayó que se esperará al resultado de la investigación, pero advirtió que, de confirmarse fallos de seguridad o permisos, se actuará con firmeza legal. Por su parte, el Gobierno del Principado indicó que la mina había superado una inspección de seguridad en septiembre de 2024, por lo que se investigará si las condiciones cambiaron o se relajaron desde entonces. A la espera de informes técnicos finales, la hipótesis del grisú sigue siendo la más sólida, aunque no se descarta ningún factor contributivo (por ejemplo, errores humanos, fallos de ventilación, procedimientos inadecuados, etc.) hasta cerrar la investigación.
Reacciones oficiales
Gobierno y autoridades regionales: El accidente de Cerredo ha generado inmediatas reacciones de pésame por parte de instituciones de toda España. El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, visitó el lugar de los hechos pocas horas después y calificó la situación de “terrible”, pidiendo respeto y privacidad para las familias afectadas. Barbón ensalzó la rápida respuesta coordinada de los equipos de rescate ante una tragedia “imposible de predecir”. Al caer la tarde, Barbón decretó dos días de luto oficial en Asturias por las víctimas, una medida que coordinó con su homólogo de Castilla y León, Alfonso F. Mañueco, quien simultáneamente declaró dos días de luto en esa comunidad autónoma, de donde eran originarios los cinco mineros.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó sus condolencias a través de la red social X (Twitter), enviando “un sentido abrazo a los familiares de las víctimas mortales” y deseando una pronta recuperación a los heridos. Sánchez agradeció además la labor de los servicios de emergencia desplazados en las tareas de rescate. La Casa Real también mostró su cercanía: el Rey Felipe VI, mediante una llamada al presidente Mañueco, trasladó su “cariño a las familias y amigos de los cinco mineros” fallecidos y su deseo de recuperación para los heridos. Desde el Gobierno central, además de la visita de la ministra de Trabajo, otros altos cargos expresaron su pesar; por ejemplo, la ministra de Energía y Minas (siendo la minería competencia estatal en materia de seguridad) emitió un comunicado prometiendo colaboración plena con la investigación (en coordinación con el Principado).
Autoridades locales. El Ayuntamiento de Villablino (León) –municipio de residencia de cuatro de los fallecidos– suspendió todos los actos festivos previstos y su alcalde se desplazó a Cerredo para acompañar a las familias desde el primer momento. La Diputación de León manifestó “consternación” ante las noticias, uniéndose al dolor de los allegados y ofreciendo recursos de apoyo psicológico para los afectados.
En Degaña (Asturias), municipio donde se ubica la mina, también se declararon jornadas de luto y se habilitó un punto de información para los familiares. La coordinación entre las comunidades vecinas de Asturias y León fue palpable: ambos gobiernos autonómicos y delegaciones del Gobierno trabajaron conjuntamente en la atención a víctimas y en las comunicaciones públicas sobre el accidente.
Sindicatos y organizaciones laborales. Los sindicatos mineros y las centrales de trabajadores reaccionaron con pesar pero también con reivindicaciones. UGT-FICA de Castilla y León lamentó el “terrible accidente” y trasladó sus condolencias a las familias, a la vez que exigió una investigación hasta las últimas consecuencias para esclarecer los hechos. CCOO emitió un comunicado similar demandando que se analicen las condiciones laborales en las que operaban estos trabajadores y se depuren responsabilidades si hubo negligencias. Ambos sindicatos mayoritarios reclamaron redoblar esfuerzos para erradicar la siniestralidad laboral, señalando que ningún trabajador debería perder la vida en su puesto.
En señal de duelo y protesta, las federaciones industriales de SOMA-FITAG-UGT y CCOO en Asturias convocaron un paro de 48 horas en el sector minero asturiano a partir del propio lunes del accidente. Asimismo, UGT convocó concentraciones de cinco minutos de silencio al día siguiente en distintos puntos (por ejemplo, ante la sede autonómica en Valladolid) en solidaridad con los compañeros fallecidos. Estas acciones sindicales buscan no solo honrar a las víctimas sino también visibilizar la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en el trabajo. Desde la patronal minera y el Ministerio de Trabajo también se enviaron mensajes de pésame; las asociaciones empresariales del sector mostraron su disposición a colaborar con las autoridades para mejorar los protocolos de prevención.
Reacciones sociales y comunitarias
Familiares y compañeros: El dolor se apoderó de las comunidades mineras de Laciana y El Bierzo, de donde eran las víctimas. Minutos después del accidente, decenas de familiares y colegas de los mineros se acercaron a la entrada de la explotación en Cerredo, donde se vivieron escenas de desesperación y congoja. Muchas familias mineras de la zona han tenido históricamente a varios de sus miembros trabajando en ese mismo pozo, por lo que la tragedia tuvo un profundo impacto colectivo. Según testigos, la indignación también estaba presente entre algunos allegados, manifestando su preocupación por las condiciones en que se estaba trabajando en la mina. “Todos han tenido un padre, un hermano o un abuelo que trabajó allí”, comentaba un vecino al describir cómo prácticamente cada familia de la comarca se siente tocada por lo ocurrido. Organizados espontáneamente, los compañeros de las víctimas formaron guardia en las inmediaciones durante las labores de rescate, esperando noticias con gran ansiedad y arropando a los familiares directos en las horas más duras.
Comunidad local: La tragedia unió a dos regiones vecinas en el duelo. Aunque la mina de Cerredo (Zarréu, en asturiano) se ubica en Asturias, la cercanía con la comarca leonesa de Laciana hizo que el pueblo de Villablino se convirtiera en el epicentro del dolor comunitario. La tarde del martes 1 de abril, cientos de habitantes de pueblos mineros hicieron cola para entrar al polideportivo de Villablino, donde se instalaron los cinco féretros rodeados de coronas de flores. Los vecinos esperaron pacientemente su turno para dar el último adiós, muchos con lágrimas y recuerdos compartidos de los fallecidos, que eran muy conocidos en la zona. “Aquí todos conocen a las víctimas o saben en carne propia cómo es el dolor en estos casos”, relató un voluntario local, reflejando el sentimiento de hermandad en una comarca acostumbrada a las durezas de la vida minera.
Las muestras de solidaridad se extendieron por toda la cuenca. En los ayuntamientos de Villablino y municipios cercanos repicaron las campanas en señal de luto, y se organizaron misas y vigilias especiales. Numerosos exmineros veteranos acudieron al velatorio conjunto, reviviendo el amargo recuerdo de tragedias pasadas en la minería leonesa. Algunos describían lo sucedido “como un viaje en el tiempo”, ya que hacía años que no se vivía un accidente minero de tal magnitud y volvió a despertar temores que parecían del pasado. La ciudadanía de Degaña y Cerredo, por su parte, también se volcó: se recogieron donaciones para las familias afectadas y se habilitó apoyo psicológico gratuito en ambos lados de la frontera regional.
Redes sociales y opinión pública: En paralelo, la noticia del accidente de Cerredo generó fuerte repercusión en redes sociales a nivel nacional. Terminos como “Cerredo”, “mineros” o “grisú” se convirtieron en tendencia en Twitter (X) España el mismo lunes. Miles de usuarios anónimos expresaron sus condolencias, muchas veces acompañando sus mensajes con imágenes de faroles mineros o lutos en señal de respeto. Figuras públicas, deportistas y periodistas sumaron sus pésames en redes, destacando el sacrificio de los mineros y pidiendo esclarecimiento de los hechos. Incluso el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, hizo llegar un mensaje de solidaridad por las “trágicas consecuencias” de la explosión, lo que muestra la trascendencia internacional que alcanzó el suceso. Por otro lado, en foros locales de León y Asturias, muchos ciudadanos plantearon preguntas y quejas: ¿por qué se trabajaba en esa galería si solo había permiso de investigación?, ¿fallaron las medidas de ventilación del gas? Este clamor popular por obtener respuestas y justicia ha añadido presión a las autoridades para que la investigación sea rigurosa y transparente.
Historial de la mina de Cerredo y antecedentes de seguridad
La mina de Cerredo (Zarréu): Se trata de una de las últimas minas de carbón activo (o semi-activo) en España, ubicada en el suroccidente de Asturias, en el concejo de Degaña y muy próxima al límite con León. Históricamente fue una explotación de hulla importante, que operó durante décadas en paralelo a las minas de la cuenca de Villablino. Con la crisis del carbón y el plan de cierre de la minería no competitiva, la actividad en Cerredo se redujo significativamente hacia 2018, cuando cesó la extracción regular de carbón en la zona. En la última década, la titularidad de la concesión pasó por múltiples manos privadas tras el fin de las ayudas estatales al carbón. En 2020 la mina estuvo inactiva y posteriormente cambió de propietarios hasta que en 2024 la adquirió la empresa asturiana Blue Solving.
Permisos y situación legal: Las autoridades han subrayado que Blue Solving no contaba con permiso de explotación de carbón como tal, sino solo con autorizaciones de investigación y retirada de materiales residuales en el interior de la mina. En concreto, según la Consejería de Industria del Principado, en la tercera planta (donde ocurrió el accidente) la empresa tenía únicamente “permiso de retirada de material”, es decir, para extraer chatarra, antiguos carriles y otros elementos dejados de anteriores explotaciones, siempre que se cumplieran las debidas condiciones de seguridad. Este matiz es relevante porque oficialmente la mina no debía estar produciendo carbón a escala comercial. Blue Solving había anunciado un proyecto piloto para analizar el uso del carbón de Cerredo en la fabricación de grafito (de ahí el permiso de investigación mencionado) y aseguraba estar recopilando muestras y limpiando galerías, más que explotando el mineral. De hecho, la empresa superó una inspección del Principado en septiembre de 2024, en la que se verificó que operaba dentro de esos parámetros (análisis de mineral y retirada de materiales, sin extracción masiva).nNo obstante, tras el siniestro han surgido interrogantes sobre si las condiciones de ventilación y detección de grisú eran las adecuadas en la galería donde se trabajaba, o si se pudo acometer alguna labor no contemplada explícitamente en los permisos (como emplear maquinaria pesada que removiera capas de carbón, liberando metano). Estos aspectos serán materia de la investigación oficial. Por lo pronto, la mina de Cerredo ha quedado clausurada indefinidamente desde el 31 de marzo de 2025 y todas las actividades paralizadas, a la espera de que se “clarifiquen las circunstancias de la explosión” y se determinen responsabilidades antes de cualquier posible reapertura.
Seguridad minera y antecedentes: El accidente de Cerredo ha sido catalogado como uno de los más graves de la minería española en los últimos años. En el Principado de Asturias, no ocurría una tragedia minera de esta magnitud desde agosto de 1995, cuando una explosión de grisú en el Pozo Nicolasa (Mieres) causó 14 fallecidos. A nivel nacional, la última catástrofe de proporciones similares tuvo lugar el 28 de octubre de 2013 en el Pozo Emilio del Valle (Llombera, León), donde seis mineros perdieron la vida por una fuga de gas metano que provocó una intoxicación masiva. Más recientemente, en 2023, tres geólogos fallecieron sepultados por un derrumbe en una mina de potasa en Súria (Barcelona). Estos antecedentes evidencian que, si bien la minería del carbón está en receso en España, los riesgos asociados a la minería subterránea persisten en las explotaciones que quedan en activo o en tareas de mantenimiento de antiguas minas.
Antes de Cerredo 2025, otros accidentes notables en Asturias incluyeron el del Pozo Sotón en 1991 (3 muertos por asfixia) y el del Pozo Candín en 1995 (4 fallecidos por derrumbe), todos ellos en minas de Hunosa. La siniestralidad en la minería había disminuido en las últimas dos décadas debido al cierre de la mayoría de explotaciones y a avances en protocolos de seguridad. Sin embargo, la tragedia de Cerredo ha puesto de relieve que ningún esfuerzo es suficiente mientras siga habiendo riesgos latentes como las bolsas de grisú. Los sindicatos recuerdan que el sector minero sigue siendo de los más peligrosos: en términos de tasas de mortalidad laboral, la minería y la construcción encabezan las estadísticas, por lo que instan a no bajar la guardia en prevención.
En conclusión, la muerte de cinco mineros en Cerredo supone un durísimo golpe para las cuencas mineras astur-leonesas, reabriendo antiguas heridas justo cuando estas regiones buscaban reconvertirse tras el ocaso del carbón. La cronología de los hechos muestra un accidente rápido y letal, cuyas causas parecen apuntar al enemigo invisible de las minas (el grisú) combinado quizá con fallos en las medidas de seguridad. Las víctimas, todas ellas hombres trabajadores profundamente arraigados a su tierra, han dejado un vacío irreparable en sus familias y comunidades. Las reacciones oficiales y sociales evidencian la solidaridad y también la exigencia de explicaciones: España entera ha mostrado su duelo, a la vez que se clama por justicia y por que algo así no vuelva a ocurrir. Queda ahora en manos de la investigación técnica y judicial determinar exactamente qué pasó en Cerredo y si se pudieron evitar estas cinco muertes. Solo con la verdad y la adopción de las medidas pertinentes podrá cerrarse este trágico capítulo que enluta a la minería española.
Fuentes consultadas:
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Que tragedia en el siglo XXI morir por culpa del grisu, tragedia de la clase obrera de las cuencas mineras dónde familias enteras han llorado cientos de veces la muerte del proletariado.
Un sentimiento profundo de rabia renace en mi viendo como sigue igual a pesar de tantas leyes y normas sobre la explotación minera, el capitalismo sigue matando al obrero sea en la metalurgia,los astilleros o las excavaciónes.donde ha quedado la conciencia de clase frente a la oligarquía capitalista??
Ojalá se encienda la llama de la lucha combativa otra vez, porque sino seguiremos viendo a los patrones engordar como cerdos ,mientras la clase obrera sigue en la miseria recurrente que le aplasta cada día más.
Salud y anarkia
, gracias compa por este excelente artículo.