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Zemmour, de 63 años, es un periodista ultraconservador, xenófobo y homófobo confeso.
Las elecciones presidenciales de 2022 en Francia cuentan con un polémico personaje que entra en todas las encuestas de intención de voto, alcanzando incluso la segunda posición justo detrás de Emmanuel Macron y adelantando por la derecha a Marine Le Pen, sin ni siquiera ser candidato, al menos por el momento. Se trata del periodista y polemista Éric Zemmour.
Zemmour, de 63 años e hijo de judíos franceses de Argelia, es periodista político, ultraconservador, xenófobo y homófobo confeso. Se opone al neoliberalismo europeo y se declara soberanista. Se define como reaccionario y patriota y defiende la teoría del gran reemplazo, que consiste en la amenaza de sustitución de la población autóctona francesa por otra de origen africano y de confesión musulmana.
Está en contra de la inmigración, el feminismo o el islam, va en contra del derecho de reagrupación familiar y se opone al matrimonio homosexual y el derecho de adopción de parejas del mismo sexo.
Además, en su libro Le Premiere Sex critica a las feministas de querer castrar a los hombres y opina que «en una sociedad tradicional, el apetito sexual de los hombres va a la par con el poder; las mujeres son el objetivo y el botín de todo hombre que aspira a subir en la sociedad. Las mujeres le reconocen, le eligen y le valoran».

Su ascenso político está provocado un terremoto en la política francesa. La izquierda le odia y la derecha le considera una amenaza para Le Pen. Un sondeo de la firma Harris para la revista Challenges sitúa a Macron en primer lugar con un 24%. Sin embargo, su principal rival ya no sería Le Pen, que se desploma al 15%, sino Zemmour, que obtendría un 17%.
Del resto de potenciales candidatos, Jean-Luc Mélenchon, de Francia Insumisa, llega al 11% y la socialista Anne Hidalgo, alcaldesa de París, y el ecologista Yannick Jadot, están empatados con un 6%.
Apoyo de Jean-Marie Le Pen a Zemmour
Este sábado, en una entrevista al diario Le Monde, Jean Marie Le Pen indicó que apoyará a Zemmour “si es el candidato mejor posicionado del bando nacional”. “Ha subido a la barricada diciendo cosas que nadie se atreve a decir, excepto yo”, ha señalado Le Pen, quien ha calificado el discurso de Zemmour de “refrescante” y considera que la única diferencia entre él y el tertuliano es que éste último es judío.
El expolítico lamenta que su hija, Marine Le Pen, haya “abandonado sus posturas” y señala que Zemmour “ocupa hoy el territorio que ella ha dejado”.
Producto mediático
El fenómeno Zemmour es, en gran medida, un producto mediático. La prensa y, sobre todo, las cadenas televisivas de información continua, como CNews y BFM-TV han hinchado la burbuja. Están dando desde hace meses un protagonismo desproporcionado al escritor.
La fiebre mediática en torno a una posible candidatura se remonta probablemente a febrero. En ese momento, L’Express publicó una investigación en tres entregas titulada “Éric Zemmour, la tentación presidencial”, en la que se detallaba la organización que se estaba montando detrás del periodista.
Durante los meses siguientes, los periodistas empiezan a escribir artículos sobre Zemmour aunque inicialmente tenían dudas sobre la credibilidad de su candidatura y su entorno daba información con cuentagotas para alimentar el culebrón.
“Hoy, está claro que quiere presentarse. Llevamos meses escribiendo sobre él sin saber si lo hará o no, así que sería un poco paradójico dar un paso atrás cuando su campaña está empezando de verdad”, señala un periodista.
En los últimos días la agencia AFP ha decidido no escribir demasiado al respecto, sobre todo mientras no se haga oficial el anuncio oficial de la candidatura de Zemmour, algo que, ante la presión mediática, parece inminente según el entorno del polemista de extrema derecha.
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