Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Grupos ultracatólicos españoles tienen un creciente peso internacional y han fijado sus ojos en las instituciones de la Unión Europea (UE).
InfoLibre ha dedicado un reportaje al pujante papel de los grupos ultracatólicos, que buscan recortar derechos de las mujeres.
Para ello han consultado a Felipe G. Santos, investigador postdoctoral de la Universidad de la Ciudad de Londres, quien refleja que ahora la Unión Europea es un escenario óptimo para el despliegue de estos grupos debido a su falta de competencias en temas de género y derechos de las mujeres, lo que permite a estos grupos «introducir sus temas en legislación que aparentemente no tiene mucho que ver con ello», «enterarse fácilmente de la evolución política en cada país en los temas que les interesan» e «incidir sobre ella», y «crear redes».

«Los lobbies están ganando peso en la UE. Bruselas es la segunda ciudad en la que se destina más dinero a la incidencia política, después de Washington. Y dentro de esta tónica general, los lobbies ultras también están creciendo de manera considerable, gracias a toda la financiación que reciben tanto desde Rusia como desde EEUU. Desde 2013, los lobbies ultracatólicos no han parado de crecer tanto en número como en tamaño y profesionalidad», condensa resumidamente Santos.
Estos grupos, como One of Us, Women of the World, Profesionales por la Ética y Enraizados, buscan impulsar políticas en línea con su ideario ultracatólico y defienden la «familia natural», la financiación pública de la educación concertada católica, el rol tradicional de la mujer y luchan contra la izquierda y lo que ellos denominan como «ideología de género.
En concreto, el grupo One Of Us, se dedica a presionar a las instituciones europeas y se define a sí mismo como defensor de «cada vida humana desde la concepción a la muerte natural», ha estado involucrado en actividades contrarias a la legalización del aborto y a la experimentación con células humanas.
One of Us celebró una «convención por el futuro de Europa» en Bruselas en mayo, centrada en el rechazo al aborto y participó en un foro en Madrid en diciembre organizado por Vox y el grupo de Conservadores y Reformistas. También se ha movilizado contra el llamado «informe Matic», que busca garantizar el derecho al aborto.
Por otro lado, Women of the World (WoW) es una plataforma internacional con implicación para el resurgimiento del rol tradicional de la mujer, oponiéndose a lo que llaman «feminismo radical».
En su ideario se vehicula la idea de que «en los países occidentales las mujeres son hoy discriminadas por su maternidad», entendida esta como la tradicional idea de «ser madre».
De esta se bosqueja Profesionales por la Ética, que además de pertenecer a Women of the World, es una organización registrada por sí misma como lobby en la UE desde 2014 y que pretende combatir «la cultura de la muerte y la ideología de género».
«Es una de las organizaciones que más ha empujado para convertir el ‘pin parental’ en un ariete de Vox. Ha estado vinculada a Profesionales por la Ética Alicia Rubio, diputada de Vox en la Asamblea de Madrid», apuntan desde InfoLibre.
Por último, Enraizados es una organización próxima a Hazte Oír, Profesionales por la Ética y la Asociación Española de Abogados Cristianos, muy activo tanto desde dentro de Women of the World, como en su lucha contra la eutanasia.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
González Amador y el negocio privado junto al poder público que Ayuso no podrá justificar jamás
Entre 2021 y 2023, Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, ganó una media de casi 1,5 millones de euros al año. No está mal para un “ciudadano cualquiera”. Tampoco está mal que esos fueran, precisamente, los primeros años de su relación con la presidenta de la Comunidad de Madrid. Casualidades. Siempre casualidades. En Madrid parece que la suerte empresarial cae del cielo, pero solo en ciertos áticos, ciertos despachos y ciertas sociedades con nombres pulidos.
González Amador había creado su consultora en 2016. Al año siguiente empezó a hacer auditorías para Quirónprevención. Entonces sus facturaciones estaban por debajo de los 400.000 euros. Después vino el salto. Y no un salto pequeño. Un salto de esos que en cualquier democracia mínimamente higiénica obligaría a abrir ventanas, expedientes y preguntas públicas. Porque Quirón recibe cada año alrededor de 1.000 millones de euros por su cooperación hospitalaria en la Comunidad de Madrid. Ahí está la línea de puntos. No hace falta ser detective. Basta con no querer mirar hacia otro lado.
¿Ha cruzado Peinado la última línea?
El juez Juan Carlos Peinado ha vuelto a hacer lo que mejor define esta instrucción: estirar el caso hasta convertirlo en un espectáculo político con toga. El 20 de junio, el magistrado envió a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y le impuso medidas cautelares: retirada del pasaporte, prohibición de salir del territorio nacional y comparecencia quincenal en el juzgado. Hasta ahí, el repertorio habitual de una causa que lleva demasiado tiempo oliendo más a obsesión que a justicia.
Pero esta vez Peinado fue más lejos. Mucho más lejos. En su auto llegó a sugerir que los agentes encargados de escoltar a Begoña Gómez podrían, “bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos”, colaborar en una hipotética fuga. Es decir, el juez no solo dibuja a la investigada como alguien que podría escapar. Dibuja también a policías nacionales como posibles cómplices. Sin una prueba concreta encima de la mesa. Sin individualizar conductas. Sin indicios determinados. Una sombra lanzada sobre servidores públicos porque sí. Porque encaja en el relato.
Israel mata al cámara Ahmed Wishah y vuelve a llamar “terrorista” al periodista muerto
El cámara de Al Jazeera Ahmed Wishah fue asesinado el 20 de junio en un ataque aéreo israelí contra una vivienda del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza. No murió en una abstracción bélica. No cayó en “daños colaterales”. Fue alcanzado por un bombardeo en una casa de un campo de refugiados, uno de esos lugares donde la palabra refugio ya suena a burla cruel cuando la maquinaria militar israelí decide que no hay techo, calle, hospital, escuela, convoy, tienda de campaña ni cámara que merezca seguir en pie.
Según Al Jazeera, en el ataque murieron dos personas y al menos otra persona palestina resultó herida. La cadena fue directa: condenó el “asesinato deliberado” de Ahmed Wishah, trabajador de Al Jazeera Mubasher, y recordó que es el 12º trabajador de la red asesinado en Gaza desde que comenzó la guerra genocida de Israel en octubre de 2023. Doce trabajadores de un mismo medio muertos. Doce. Luego vendrán los portavoces con su jerga de expediente, sus frases prefabricadas y sus acusaciones sin pruebas. Pero el dato queda ahí, como una losa sobre la conciencia de un mundo que mira demasiado y actúa demasiado poco.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir