¿Quién paga realmente el precio de las vacaciones baratas?
Adoptar prácticas de turismo responsable y sostenible es una forma de asegurar que nuestras elecciones de viaje sean éticas y respetuosas
La cifra de la corrupción: nos cuesta 3 billones de euros al año
La corrupción obstaculiza el desarrollo sostenible y socava el bienestar social.
Thomas Piketty y la desigualdad económica actual en 5 claves
Sus ideas seguirán siendo relevantes y valiosas a medida que enfrentamos los desafíos económicos y sociales del siglo XXI
No más ‘Ferroviales’: Bildu y el Gobierno sacan adelante medidas para evitar la deslocalización de empresas
La propuesta presentada por EH Bildu el pasado lunes al Congreso instaba al Ejecutivo a impedir la deslocalización de aquellas compañías que se hayan beneficiado de los fondos públicos
Facua denuncia que Mercadona pagó 20.000 euros a la OCU mediante un acuerdo que se comprometieron a no hacer público
La cadena de supermercados más importante de Espala se niega a revelar detalles de otros convenios con asociaciones de consumidores
Kevin de The Office: de contable a profeta económico con su chili
La vida y el capitalismo es como el chili de Kevin, un día estás en la cima del éxito y al siguiente estás en el suelo
¿Cuánto gana Juan Roig, presidente de Mercadona?
Ingresó 11 millones por presidir Mercadona y recibirá otros 88 millones como máximo accionista
Silicon Valley Bank: cómo los tipos de interés contribuyeron a su hundimiento y qué deben hacer ahora los bancos centrales
El pánico contra SVB que anunció su colapso, según algunas métricas la más rápida de la historia, se está extendiendo a otras instituciones con características similares.
Almeida cierra el ejercicio anual en números rojos por primera vez en más de una década
La gestión económica del Ayuntamiento de Madrid se encuentra en un momento delicado.
40 millones: este es el precio del patriotismo de Del Pino y Ferrovial
Se trata de un ahorro limitado en una multinacional con una facturación de más de 7.551 millones de euros.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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