Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Mientras las empresas llenan sus bolsillos, la población respira partículas invisibles que podrían matarla.
La presencia ubicua de microplásticos, partículas de menos de 5 milímetros que parecen insignificantes a simple vista, se revela cada vez más como una amenaza sanitaria global. Un metaanálisis reciente realizado por la Universidad de California pone el foco en una realidad alarmante: los microplásticos podrían estar vinculados a enfermedades respiratorias, digestivas y reproductivas, así como a tipos específicos de cáncer, como el de colon y pulmón.
Los microplásticos no son exclusivos de los océanos o de los productos de consumo; están literalmente en el aire que respiramos. Según el estudio, estas partículas son liberadas al ambiente a través de fuentes como la fricción de los neumáticos y la descomposición de basura plástica. Aunque los datos en humanos todavía son limitados —el análisis solo incluye tres estudios en personas frente a 28 en animales—, los investigadores señalan que las similitudes biológicas entre especies hacen altamente probable que estos efectos se extrapolen a nuestra salud.
Tracey Woodruff, de la Universidad de California en San Francisco, recalca que estos microplásticos no son más que una forma de contaminación atmosférica por partículas, un factor bien documentado como dañino. Pero el problema va más allá de las enfermedades respiratorias: también se apunta a la infertilidad en hombres y mujeres, además de la inflamación pulmonar crónica, un estado que puede derivar en cáncer.
UN ENEMIGO PRODUCIDO POR EL SISTEMA
Una de las principales fuentes de microplásticos es la conducción. La fricción de los neumáticos contra las carreteras genera fragmentos que se dispersan por el aire. A esta realidad se suma la descomposición de basura plástica, especialmente en países donde el reciclaje sigue siendo un espejismo. Pero ¿cómo hemos llegado aquí?
El problema no es solo técnico o ambiental; es profundamente político y económico. La industria del plástico, impulsada por la lógica del consumo desechable, ha priorizado el beneficio sobre la sostenibilidad. Mientras las empresas llenan sus bolsillos, la población respira partículas invisibles que podrían matarla.
Aunque estudios previos ya habían señalado la presencia de microplásticos en sangre, pulmones e incluso placentas humanas, este metaanálisis pone un énfasis particular en los riesgos para la salud reproductiva y el desarrollo del cáncer. Sin embargo, la respuesta de los responsables políticos sigue siendo tibia. Nicolas Chartres, de la Universidad de Sidney y uno de los autores del informe, insta a las agencias reguladoras a actuar con celeridad. No es suficiente con reconocer el problema; es urgente implementar medidas que reduzcan la exposición a estos contaminantes en el aire, en el agua y en los alimentos.
¿QUIÉN PAGA EL PRECIO?
En esta ecuación desigual, son siempre las mismas personas quienes sufren las consecuencias: las clases trabajadoras, quienes viven cerca de carreteras transitadas, vertederos o zonas industriales. La contaminación por microplásticos no es una amenaza igualitaria; su impacto depende del lugar que ocupes en la jerarquía social.
El cambio real no llegará con campañas de concienciación o pequeños gestos individuales como el reciclaje. Esto es un problema sistémico. Requiere regulaciones estrictas, una reestructuración de las cadenas de producción y el abandono progresivo del plástico como material dominante.
La ciencia ha hablado: los microplásticos están en nuestras vidas, nuestros cuerpos y, probablemente, en nuestras enfermedades. El verdadero problema no es solo su existencia, sino el modelo económico que los perpetúa.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Vídeo | Más de 9.000 detenidos sin juicio y la horca en el horizonte: Israel cruza otra línea roja
Mientras la Knéset acelera la pena de muerte para palestinos, Gaza arde con bombas de 3.500 °C suministradas por Estados Unidos
Sudán al borde del abismo: más de 1.000 días de guerra y el hambre como arma
La ONU advierte que lo peor está por llegar mientras el país con mayor nivel de hambre del mundo se desangra entre asedios, drones y abandono internacional.
Espiar al Congreso para proteger a Trump: el escándalo que asoma tras los papeles de Bondi sobre Epstein
La pregunta es devastadora: por qué el Departamento de Justicia monitoriza qué documentos consulta una representante electa en el ejercicio de su función de control.
Vídeo | Pascal Kaiser y el precio de existir en público
Cuando la visibilidad se castiga y el odio actúa con impunidad, la pregunta ya no es por qué cuesta mostrarse, sino quién protege a quienes lo hacen. El 30 de enero, en un estadio con 50.000 personas, un árbitro amateur alemán hizo algo tan cotidiano…
Vídeo | ¿En qué equipo estás?
Mismo deporte. Dos formas de estar en el mundo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir