Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Si alguna vez te has preguntado cómo crear un lawfare eficaz para desgastar a tus oponentes políticos sin mancharte mucho las manos, has llegado al lugar correcto. A continuación, te ofrecemos un manual práctico para que puedas llevar tu «guerra judicial» al siguiente nivel. Toma nota, porque aquí no hay concesiones ni miramientos.
Paso 1: Identifica a tu víctima
El primer paso en cualquier lawfare bien organizado es elegir a alguien del gobierno o partido rival que sea esencial para su imagen pública. ¿Qué tal el fiscal general del Estado? Perfecto. Si está cerca de los poderosos, mejor. Lo más importante es que tenga poder suficiente para que su caída provoque un buen ruido mediático.
Paso 2: Invéntate un escándalo
Ahora, con tu objetivo en mente, necesitas un buen escándalo. No importa si es real o no, lo importante es que suene creíble. ¿Qué tal algo sobre filtraciones de correos confidenciales? Eso siempre da la impresión de que hay información jugosa y prohibida por ahí. Y si involucras a la pareja de una figura política relevante, como el novio de Ayuso, el morbo está asegurado.
Paso 3: Difunde el bulo
Elige un buen periódico que siempre esté dispuesto a difundir tus historias. No tiene que ser The New York Times, con El Mundo ya te sirve. Un titular bien grandote que diga algo como: «La Fiscalía ofrece un pacto al novio de Ayuso». Un pequeño giro aquí, otro allá, y ya tienes una narrativa de persecución judicial en marcha. ¡Fácil!
Paso 4: Haz que el acusado se defienda (y caiga en la trampa)
Ahora viene la parte divertida. Si has hecho bien tu trabajo, tu víctima —en este caso, el fiscal general— emitirá un comunicado desmintiendo tu bulo. ¡Perfecto! Lo tienes justo donde querías: defendiendo la verdad. Esto te permite posicionarlo como alguien que «intenta tapar el escándalo» en lugar de dejar que las aguas fluyan. Y además, ¡el pobre ni siquiera sabe que tú controlas la narrativa!
Paso 5: Imputa al defensor de la verdad
¿Quién necesita pruebas? A estas alturas, ya puedes implicar al fiscal en el asunto. ¿Por qué no acusarlo de filtrar correos electrónicos? Aunque esos correos los tuvieran más de veinte personas, no pasa nada. Lo importante aquí es que el fiscal aparezca como el villano en los titulares. A los detalles nadie les presta atención.
Paso 6: Crea un ambiente de crisis
Es clave que, mientras todo esto ocurre, tus portavoces y medios de confianza sigan repitiendo lo mismo: «El Estado de derecho está en crisis». Si alguien desmiente el bulo o presenta pruebas que desbaratan tu montaje, ignóralo. Redobla la apuesta: «Este escándalo está provocando un deterioro institucional sin precedentes». ¿Por qué? Porque si lo repites lo suficiente, algunos se lo creerán.
Paso 7: Desvía la atención del escándalo original
Recuerda, todo esto comenzó porque el novio de Ayuso defraudó 350.000 euros, pero no conviene hablar de eso, ¿verdad? Es mejor centrarse en la imputación del fiscal general, así que asegúrate de que todos los focos están sobre esa «escandalosa» filtración de correos. ¿Quién necesita hablar de delitos fiscales cuando puedes entretener a la audiencia con conspiraciones judiciales?
Paso 8: Utiliza el desgaste político a tu favor
Mientras todo esto sucede, tu verdadero objetivo no es que el fiscal sea condenado —eso es lo de menos—, sino que sufra desgaste político. Da igual si al final no puedes probar nada. Lo importante es generar titulares como «El fiscal general imputado por filtración», aunque luego lo absuelvan. La sombra de la duda ya habrá hecho su trabajo.
Paso 9: Haz que los medios sigan tu guion
Recuerda tener a los medios siempre a tu disposición. Mientras más editoriales publiquen sobre «la crisis institucional» o la «pérdida de confianza en la Fiscalía», mejor. El Mundo, por ejemplo, podrá ayudarte a mantener el tema caliente durante semanas, siempre con la narrativa adecuada para que parezca que el fiscal es el culpable de todo, aunque las pruebas apunten en otra dirección.
Paso 10: Reclama la dimisión, aunque no tengas pruebas
Para coronar tu lawfare, es esencial que pidas la dimisión del fiscal general del Estado. Hazlo de forma repetida, en tertulias, entrevistas y redes sociales. No importa que judicialmente no haya base para su dimisión, lo relevante es la percepción pública. ¡Y listo! Con suficiente ruido, habrás logrado que la narrativa del escándalo eclipsara la verdad detrás del caso.
En resumen, el arte del lawfare consiste en crear una tormenta perfecta donde el objetivo sea siempre dañar la imagen del rival, aunque la base sea endeble. Solo necesitas un poco de imaginación, buenos amigos en los medios y la capacidad de convertir cualquier historia en un escándalo monumental.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir