Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Leicestershire, Inglaterra, 1779. Ned Ludd llegó a su límite, ya no pudo reprimirse más y descargó su furia sobre dos de los nuevos aparatos modernos: dos tejedoras mecánicas que hacían irrelevante su presencia en la fábrica. Hasta que no las redujo a chatarra, no pudo parar.
Este incidente daría origen décadas después a todo un movimiento social, el ludismo, conformado por aquellos que se opusieron a la introducción de maquinaria en la industria textil. La consideraban una amenaza para sus empleos y reducían sus salarios. Para conseguir sus objetivos, los luditas, inspirados en Ned Ludd (probablemente un seudónimo), destruían las máquinas y quemaban las fábricas, en un movimiento que tenía más de proletario que de tecnofóbico.
Sin embargo, desde entonces se ha considerado ludita a todo aquel que se opone a los nuevos avances tecnológicos por las pérdidas económicas y sociales que podían implicar para el ser humano.
El líder de los luditas, Ned Ludd, en un grabado de 1813.
Wikimedia Commons
El proceso creativo ya no parece único de humanos
Con la irrupción de herramientas generativas de imágenes mediante inteligencia artificial (IA) como Dall-E 2, Midjourney y Stable Diffusion en septiembre de 2022, el debate en torno a la supervivencia de trabajos artísticos irrumpió con fuerza en la opinión pública.
En diciembre, un nuevo tipo de herramienta, esta vez generadora de texto, suscitó un nuevo debate: ChatGPT era capaz de producir textos de manera conversacional en su interacción con el usuario, con una facilidad y rapidez pasmosas. Tan sorprendente es su uso que algunos rápidamente se inclinaron a desempolvar (otra vez) el manido test de Turing para hablar de la deseada IA fuerte.
El debate se extendió a otras áreas de conocimiento. En el mundo educativo se hablaba de cómo ChatGPT hacía innecesarios los antiguos deberes escritos (ya hay alguna herramienta que permite detectar los trabajos generados mediante ChatGPT). En el mundo jurídico, trabajos farragosos como la búsqueda y resumen de jurisprudencia pueden ser cosa del pasado. Y son solo dos ejemplos. En cada disciplina se ha reflexionado, en público o en privado, sobre las posibles consecuencias de la introducción de la inteligencia artificial en la profesión.
La necesidad de medir el impacto de ChatGPT
La atención que está recibiendo esta herramienta es enorme, algo inédito hasta ahora: en apenas dos meses, la plataforma que permite charlar con ChatGPT alcanzó la cifra récord de 100 millones de usuarios únicos (Instagram tardó 26 meses en alcanzar la misma cifra. Facebook, 54 meses).
Esta expectación se ha traducido también en numerosos artículos y piezas informativas en medios de comunicación de todo el mundo y miles de publicaciones en redes sociales (algunas alabando la herramienta, otras mofándose de ella o poniéndola a prueba).
OpenAI había movido ficha, iniciando una carrera en la que Microsoft y Google tienen prisa por entrar para incorporar en sus respectivos buscadores las nuevas posibilidades que brinda esta tecnología.
Ejemplo de conversación con ChatGPT.
Noticias, libros, papers, aplicaciones…
Para monitorizar el impacto de ChatGPT en nuestras sociedades, un grupo de investigadores académicos acabamos de lanzar un proyecto web denominado ChatGPT Impact. En él se muestra que desde su lanzamiento el 30 de noviembre de 2022 se han publicado sobre ChatGPT más de 21 000 noticias en medios de comunicación, más de 6 millones de tuits, más de 120 000 publicaciones en Facebook y más de 17 000 en Instagram.
El impacto es innegable y su crecimiento, exponencial. Solo en febrero se publicaron en Amazon 35 nuevos libros al día sobre ChatGPT. Ese mismo mes, el número de trabajos científicos publicados duplicó a los publicados el mes anterior. Son más de 200 las aplicaciones que usan la tecnología de ChatGPT, mientras el contenido en YouTube, Twitch, TikTok, Discord y otras plataformas no para de aumentar.
Estos y otros datos se irán recabando de manera periódica en la página web del proyecto, con el objetivo de monitorizar las tendencias y analizar el impacto de ChatGPT en las distintas manifestaciones sociales.
Logo de ChatGPT Impact Project y métricas publicadas hasta la fecha.
No debemos caer en la frustración que sentía Ned Ludd al mirar estos nuevos “telares mecánicos”. Aunque la IA nos supere en ciertas capacidades tenemos que recuperar, como decía José Mª Lasalle en un reciente artículo, el sentido de las herramientas y las técnicas: ponerlas al servicio de la creatividad y la imaginación humanas.
ChatGPT es muy buena encadenando palabras gracias a su modelo estadístico, hasta tal punto que parece una persona hablando, pero no comprende aquello que está diciendo. No es capaz de reflexionar o soñar con ovejas eléctricas. Somos nosotros los que podemos usar esa herramienta para imaginar el futuro. Esperamos que nuestro proyecto ayude a conseguirlo mostrando el impacto que está teniendo y, sobre todo, que tendrá en nuestras vidas.
Ninguna frase generada por ChatGPT ha sido usada en este texto. En un futuro cercano es posible que sea obligatorio incluir este disclaimer en todos los textos que leamos.
Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir