El matadero del horror: cervatillos agonizando a tiros en Segovia mientras las instituciones miraban hacia otro lado
Más de 200 cervatillos agonizando a tiros en un matadero de Segovia. Animales conscientes mientras se desangraban. Algunos intentaban escapar heridos. Otros veían morir al resto a pocos metros.
Y todo ocurrió dentro de una instalación autorizada. Con controles. Con supervisión. Con el sello de un sistema que luego habla de “bienestar animal”.
El heredero de Mango, un millón de euros y el retrato obsceno de las élites
El hijo del dueño de Mango entra esposado en un juzgado. Sale libre 20 minutos después tras pagar una fianza de un millón de euros.
Las élites viven en otro planeta. Uno donde un millón se mueve más rápido que una nómina. Más rápido que una hipoteca. Más rápido que la vida de la mayoría.
La jueza habla de “obsesión por el dinero”, de herencias, de odio y de un imperio familiar roto por la fortuna. Parece Succession. Pero es Catalunya. Y es real.
El ébola que vuelve a correr más rápido de lo previsto en Congo
Más de 130 muertes, más de 530 casos sospechosos y una cepa sin vacuna aprobada: la alerta no es una pandemia global, pero sí una prueba brutal de cómo se abandonan las crisis cuando ocurren lejos del centro del poder.
Y van dos. Bruselas le quita por segunda vez el escudo a Alvise mientras se multiplican las causas judiciales
Y van dos.
El Parlamento Europeo ha aprobado un nuevo suplicatorio para investigar a Alvise por la presunta financiación irregular de su campaña. Hablamos de 100.000 euros en efectivo. Hablamos de un eurodiputado acumulando causas judiciales mientras intentaba venderse como “antisistema”.
La pregunta ya no es solo qué hizo. La pregunta es quién puso el dinero, para qué y por qué tantos miraron hacia otro lado mientras convertían la política en un canal de Telegram permanente.
Y ojo al detalle: ni siquiera la derecha europea ha querido integrarlo en sus grupos parlamentarios. El aislamiento político crece al mismo ritmo que el judicial.
El 69% de la fruta en España contiene plaguicidas: los químicos ya están en nuestra mesa
Nos están envenenando la comida mientras nos venden “alimentación saludable” en anuncios llenos de campos verdes y sonrisas de supermercado.
El 69% de la fruta consumida en España contiene plaguicidas. Y no hablamos de un resto aislado. Hay muestras con hasta 14 sustancias distintas en una sola uva. Disruptores endocrinos. PFAS. Sustancias prohibidas en la UE. Todo mezclado. Todo permitido hasta que deja de ser rentable prohibirlo.
La industria agroquímica gana. Tú lo comes.
Bundibugyo: el ébola sin vacuna que obliga a la OMS a activar la alarma internacional
Una emergencia sanitaria que no es pandemia, pero sí retrato brutal de un mundo donde la salud pública llega tarde cuando las vidas están lejos del centro.
Vídeo | Racismo en Reino Unido
La escena resume el nivel moral de la extrema derecha: una marcha contra personas migrantes en UK, banderas, islamofobia y un tipo usando tocino para provocar a musulmanes. Da vergüenza ajena, pero no hay que reírse demasiado. Este odio se está normalizando. Y su función es clarísima: que mires hacia abajo, nunca hacia arriba.
Vídeo | Maquinaria del terror
Un soldado israelí publicó en Instagram la persecución de dos niños palestinos con un dron armado en Gaza.
Dos menores desarmados. Corriendo para sobrevivir mientras los cazan desde el cielo.
Ese es el nivel de deshumanización: convertir la caza de niños en contenido para redes sociales.
Bolivia estalla contra Rodrigo Paz tras seis meses de restauración neoliberal
El presidente que prometió “capitalismo para todos” enfrenta ya una rebelión popular de mineros, campesinos, maestros, transportistas y organizaciones indígenas que denuncian entrega de recursos, ajuste económico, represión y subordinación a intereses extranjeros.
Sanidad y los médicos chocan contra un muro: huelga, reproches y cero voluntad de acuerdo
Cinco días de paros, ningún contacto oficial y un conflicto sanitario que vuelve a demostrar que la sanidad pública también se rompe por las costuras laborales.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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