De Sakhnin a Ramala, la intifada que no pide permiso
Una nueva ola de resistencia popular palestina estalla en pleno genocidio, desbordando a Israel, a la Autoridad Palestina y al silencio de Occidente.
300.000 personas cruzan el puente de Sídney para gritar contra el genocidio en Gaza
La marea humana desafió la lluvia y a los gobiernos cómplices para exigir el fin de la masacre y la entrada inmediata de ayuda humanitaria
Ayuso se queda sin jueza en el caso de su pareja: la justicia en suspenso
La salida de la magistrada Inmaculada Iglesias deja al descubierto un proceso que huele más a blindaje político que a imparcialidad judicial.
Roger Waters podría pasar 14 años de prisión
El apoyo explícito a un grupo de activistas injustamente proscrito bajo la Ley de Terrorismo 2000 del Reino Unido lo coloca en serio riesgo penal.
Trump hunde a Ford y a la industria del automóvil: la factura del proteccionismo la pagan las y los trabajadores
El sueño de la «América primero» se traduce en fábricas al borde del colapso y miles de empleos en el filo. UN NACIONALISMO ECONÓMICO QUE SÓLO SIRVE A LOS MISMOS DE SIEMPRE El relato de Donald Trump sobre su guerra comercial era simple: poner a…
Canadá reconocerá al Estado de Palestina en la ONU: un gesto que llega tarde, demasiado tarde
Setenta y siete años después de la Nakba, la comunidad internacional empieza a balbucear la palabra «Estado» para Palestina mientras Gaza se desangra.
Milei, acusado en Nueva York por la cripto $Libra: del «crecimiento argentino» al presunto fraude global
Cuando un jefe de Estado promociona un esquema dudoso y se esfuma el dinero de miles, ya no hablamos de «libertad financiera», hablamos de impunidad presidencial disfrazada de innovación. EL FRAUDE GLOBAL QUE HUELE A BALCÓN CELESTE Y BLANCO La trama de la criptomoneda $Libra…
El ‘caso Juana Rivas’ se pudre en Italia: el juicio al padre por maltrato se aplaza mientras la custodia sigue en sus manos
Un sistema que se declara garantista pero deja a un niño entre las manos de un presunto maltratador.
El Reino Unido se acuerda tarde de Palestina: diplomacia a golpe de cadáver
El reconocimiento llega como chantaje político, mientras Gaza sigue siendo un matadero con sello occidental
Terrorismo con bandera blanca: Francia llama por su nombre la violencia colonial en Cisjordania
En la práctica, la violencia de los colonos es una extensión del ejército y del gobierno que permite, financia y justifica el robo de tierras palestinas.
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Más de medio millón de personas ya han visto nuestro vídeo sobre cómo los centros de datos de la IA nos están dejando sin agua
Más de medio millón de personas han visto ya nuestro vídeo sobre el verdadero coste de los centros de datos de la inteligencia artificial. Más de medio millón. Y no lo han visto porque el asunto sea una curiosidad tecnológica ni porque les interese saber cómo funciona un servidor. Lo han visto porque cada vez más gente entiende que esa cosa aparentemente abstracta llamada IA tiene una existencia muy física: edificios gigantescos, subestaciones eléctricas, tuberías, kilómetros de cableado y millones de litros de agua desapareciendo dentro de sistemas de refrigeración.
La respuesta al vídeo confirma algo que las grandes tecnológicas preferirían seguir escondiendo detrás de anuncios llenos de palabras como innovación, progreso y futuro. La preocupación es real. La gente sabe que no estamos hablando de una nube mágica flotando sobre nuestras cabezas, sino de una industria pesada que quiere apropiarse de recursos públicos para alimentar negocios privados. Y quiere hacerlo deprisa, antes de que las comunidades entiendan qué les están plantando al lado de casa.
Nuestro vídeo reúne las advertencias de Erin Brockovich, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, un exboxeador estadounidense, Alexandria Ocasio-Cortez y Naciones Unidas. Personas con trayectorias, ideologías y responsabilidades muy distintas. Todas están mirando hacia el mismo lugar. Todas están viendo cómo la expansión descontrolada de los centros de datos amenaza el agua, dispara el consumo eléctrico y concentra todavía más poder en manos de un puñado de corporaciones.
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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