Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Varios cooperantes internacionales han levantado la voz contra cierto tipo de voluntarismo.
«Llega el verano y tus redes sociales se llenan de imágenes de Mallorca, piscinas y … voluntariados con niños en África. Vamos a abrir el melón del voluntarismo, la caridad y el complejo del salvador blanco», lanzaba la semana pasada Júlia Codina cooperante internacional y redactora en El Orden Mundial.

«Las redes se llenan de fotos y vídeos de jóvenes occidentales, acomodados y generalmente no cualificados, que viajan a países empobrecidos para fotografiarse alimentando o vistiendo a familias desesperadas. Y se vuelven virales: El complejo de salvador blanco se convierte en moneda social. Y las personas -mayoritariamente negras- en las imágenes no tienen nombre, presentadas como otros y vías para obtener likes», explicaba.
«Sus historias individuales se pierden en pos una narrativa del Occidente salvador. Los volunturistas no *tienen* por qué ser villanos neocoloniales, pero sin darse cuenta exacerban los problemas que buscan combatir: Quitando puestos de trabajo locales, perturbando el desarrollo psicológico de menores, y reforzando estereotipos nocivos sobre esas comunidades», continuaba.
«El voluntarismo presenta una historia que las comunidades del Sur Global son incapaces de mantenerse a sí mismas. Hay barreras estructurales y sistémicas que ni tú, ni yo, ni ellos pueden resolver (solos), por mucho que lo deseen«, concluía.
Llega el verano y tus redes sociales se llenan de imágenes de Mallorca, piscinas y … voluntariados con niños en África.
— Júlia Codina (@JuCodina) July 19, 2022
Vamos a abrir el melón del volunturismo, la caridad y el complejo del salvador blanco: ? pic.twitter.com/JlKXLboLJb
En el mismo sentido cargaba Pablo Sánchez, director de la ONG The Health Impact: «Llevo varios días viendo este tipo de fotos y la vergüenza que siento es estratosférica. Como director de una organización que tiene un programa de voluntariado y trabaja en el Líbano con familias refugiadas quiero contaros algo», tuiteaba.
«Irse a un país a miles de kilómetros durante un par de semanas para ‘ayudar’ a la población y conocer su modo de vida no es voluntariado, es negocio. La pobreza se convierte en un atractivo turístico y los niños en ‘algo con lo que hacerse fotos'», recriminaba.
«El efecto que tiene es devastador. Por varias razones: La primera es la romantización de la pobreza y su normalización. El típico ‘qué felices son con tan poco’, lo cual es una mercantilización de la desigualdad como algo que merece ser visitado y celebrado. La gente quiere comida, techo y trabajo, no tus fotos».
«El fin de estos viajes es de carácter personal, no solidario. Además, quienes hacen estos viajes reproducen ese complejo de salvador blanco que cree que su presencia es necesaria para resolver los problemas cuando la inestabilidad de estos países es lo que Occidente provoca. Las diferencias culturales no son algo que admirar como si fuera un zoo, como si las personas fueran animales. ¿Os imagináis que alguien os hiciera fotos mientras coméis en el McDonald’s? Así se ven este tipo de cosas», concluía.
Llevo varios días viendo este tipo de fotos y la vergüenza que siento es estratosférica. Como director de una organización que tiene un programa de voluntariado y trabaja en el Líbano con familias refugiadas quiero contaros algo. Seré breve ? pic.twitter.com/kwbRVVNyW2
— Pablo S. (@Pablosanchezvol) July 26, 2022
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Votantes de Florida demandan el mapa de Trump y DeSantis: un pucherazo sobre otro pucherazo
La nueva frontera del trumpismo no está solo en los mítines, sino en los mapas: redibujar distritos para que el voto popular pese menos que el poder de partido.
Resist.es lanza una campaña para frenar la invasión de centros de datos en Aragón
La nueva burbuja tecnológica promete nube e inteligencia artificial, pero exige agua, energía, suelo público, privilegios fiscales y silencio vecinal.
Ecoloxistas en Acción y Greenpeace llevan el “Altri Non” hasta la puerta de la empresa en Oporto
Activistas de ambas organizaciones exigieron el 4 de mayo a las y los accionistas de Altri que retiren definitivamente el proyecto de macrocelulosa en A Ulloa y reclamaron a la Xunta de Galiza que no se limite a archivar el expediente, sino que lo deniegue.
Vídeo | Israel convierte la barbarie en rutina y Europa mira hacia otro lado
Mientras Gaza y Líbano acumulan dolor, destrucción y cadáveres, la Unión Europea sanciona a Israel por comprar grano robado a Rusia, no por el genocidio.
Vídeo | Tradwives: la estética de la sumisión convertida en negocio digital
Una fantasía cuidadosamente diseñada que vende tradición mientras monetiza el presente
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir