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Telemadrid se alinea con el discurso militarista de las FDI, atacando a periodistas de Al Jazeera y cruzando todas las líneas éticas del periodismo
Telemadrid, un medio de comunicación público, ha marcado el límite de lo bajo que puede caer la profesión periodística.
— Spanish Revolution (@Spanish_Revo) October 25, 2024
Tras más de 140 periodistas asesin*dos a manos del ejército sionista de Israel, Telemadrid publica tal cual la propaganda israelí en la que señalan a más… pic.twitter.com/zU7O02owIq
¿Hasta qué punto una cadena pública puede permitirse ser el brazo de propaganda de un ejército extranjero, señalando a periodistas como «terroristas»?
La plataforma cívica Acción Contra el Odio (ACO), formada por especialistas en derecho, periodismo, literatura y académicos, y de la que forma parte Spanish Revolution, demanda la dimisión inmediata de las y los responsables de Telemadrid tras emitir y compartir en redes un comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), que acusa a seis periodistas de Al Jazeera de ser militantes de Hamás. La noticia se difundió con un titular y una imagen que colocaban a la bandera israelí al frente, asegurando que esos periodistas formaban parte de «la vanguardia de la guerra de propaganda de Hamás». Telemadrid incluyó un desmentido de la cadena catarí, pero la redacción y el enfoque de la noticia marcan un sesgo evidente hacia un bando en un contexto de conflicto y violencia en el que la parcialidad informativa no es solo irresponsable: es cómplice.
TELEMADRID Y SU PAPEL EN LA PROPAGANDA DEL GENOCIDIO
El titular en la cuenta oficial de la cadena pública madrileña se enmarca dentro de una tendencia peligrosa, donde los medios no solo informan, sino que repiten las narrativas de quienes buscan justificar ataques y asesinatos. Con esta cobertura, Telemadrid no informa, sino que «pone una diana sobre el pecho de seis periodistas» que, según organizaciones de derechos humanos y medios independientes, están en riesgo simplemente por realizar su labor.
El contexto lo es todo. En este caso, la gravedad aumenta porque, mientras Telemadrid difundía el comunicado, en otras partes del mundo tres periodistas eran asesinados por el ejército israelí en incidentes que organizaciones internacionales como Reporteros Sin Fronteras han calificado de ataques directos contra la libertad de prensa. Telemadrid no solo comunica: se convierte en una extensión de la propaganda de un ejército en guerra, colaborando indirectamente con el genocidio al difundir como veraz una narrativa militar sin respaldo independiente.
La negligencia en el tratamiento informativo de esta situación contrasta con los estándares de otros medios internacionales, que han mostrado que las FDI han utilizado previamente información falsa para justificar a posteriori la muerte de periodistas. Medios como The New York Times y Le Monde han documentado casos donde periodistas asesinados fueron posthumamente etiquetados como «terroristas» para evitar la rendición de cuentas, algo que debería ser un recordatorio de prudencia y rigor en cualquier redacción que se precie.
LA RESPONSABILIDAD DE UN MEDIO PÚBLICO NO ES OPCIONAL
Las y los profesionales de un medio público deben comprender que su responsabilidad no es solo hacia la audiencia, sino hacia la verdad. En un contexto bélico, la información errónea no solo desinforma: mata. Telemadrid tiene una responsabilidad mayor al tratar temas que involucran conflictos armados. Sus noticias, especialmente aquellas basadas en declaraciones de una parte en conflicto, deben ser tratadas con rigor y verificadas exhaustivamente. Cualquier error o sesgo en un contexto tan delicado supone una colaboración directa con crímenes de guerra, aunque esa no sea la intención expresa.
La gravedad de la situación no reside únicamente en el contenido de la noticia, sino en el precedente que establece. La complicidad de Telemadrid con la narrativa de las FDI representa un golpe al código deontológico y, sobre todo, a la integridad de los medios públicos. Su postura actual muestra una absoluta falta de autocrítica y de respeto por la vida y seguridad de periodistas que informan desde los frentes de guerra.
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