Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Cuando la publicidad institucional se convierte en un cajero automático para medios amigos, la democracia deja de ser un espacio público y pasa a ser un negocio privado.
LA PUBLICIDAD INSTITUCIONAL COMO HERRAMIENTA DE CONTROL POLÍTICO
La Comunidad de Madrid ha convertido la publicidad institucional en un sistema opaco que financia un ecosistema mediático fiel al Gobierno regional. Eso denuncian Más Madrid y las y los socialistas, pero también lo constatan las cifras. El 19 de noviembre de 2025, el grupo de Pablo Padilla registró una Proposición de Ley destinada a romper un modelo que consideran amañado. La iniciativa exige informes públicos de evaluación, criterios transparentes de reparto y la identificación precisa de quién recibe el dinero.
El planteamiento es sencillo y demoledor: los fondos públicos deben cumplir un interés público. Hoy no ocurre. Según denunció Manuela Bergerot en la Asamblea, “la derecha madrileña juega a la política con las cartas marcadas, gracias a un ecosistema mediático pagado con dinero de todas y todos”. La frase, dura pero precisa, sintetiza una década de normalización de prácticas que erosionan un principio democrático básico: el acceso igualitario a la información.
La publicidad institucional debería haber sido un mecanismo para informar a la ciudadanía sobre servicios y derechos. En Madrid, se ha convertido en un sistema de premios a la fidelidad editorial. Medios afines reciben un flujo constante de campañas públicas; medios críticos, el silencio administrativo. No es una intuición, se refleja en cada contrato, en cada adjudicación y en cada incremento presupuestario destinado a sostener un aparato de propaganda que se disfraza de servicio público.
Más Madrid fija el foco precisamente ahí: en acabar con la asimetría estructural entre quienes abrazan el discurso oficial y quienes denuncian la deriva política de un Gobierno que concentra poder mediático, presupuestario y narrativo. La reforma nace para abrir ventanas. Y las ventanas, en Madrid, llevan años tapiadas.
TELEMADRID: ENTRE EL SERVICIO PÚBLICO Y LA PROPAGANDA PARTIDISTA
La televisión pública madrileña simboliza el problema. En los contenidos, en el enfoque informativo, en los espacios de opinión, la línea que separa lo público de lo partidista se ha difuminado. Telemadrid y Onda Madrid han priorizado la publicidad institucional por encima de la información rigurosa, regadas con millones procedentes del Gobierno regional. Se nota en los informativos y en los programas donde se repite el marco narrativo de Sol.
Mientras Isabel Díaz Ayuso ataca sin descanso a RTVE, su propio Ejecutivo ha configurado una cadena donde el pluralismo brilla por su ausencia. El ejemplo más crudo se conoció hace unos días, cuando se supo que Telemadrid gastará más de 200.000 euros en una consultora para realizar estudios de audiencia y análisis de contenido. Según la cadena, carece de recursos propios para evaluar sus programas, a pesar de que lleva años justificando su autonomía profesional. De autonomía, poco. De dependencia presupuestaria y política, demasiado.
El contraste se vuelve sangrante cuando se revisan las cifras: 7.794.668 euros en ingresos publicitarios y solo 2.400.735 euros provenientes del mercado privado. Lo demás es publicidad institucional. Es decir, dinero público que suple la pérdida de credibilidad. El mercado se retira, la ciudadanía cambia de canal y, sin embargo, la cadena sobrevive gracias al mismo Gobierno que necesita una televisión sin grietas.
Esta caída de la publicidad privada no es casualidad. Cada encuesta, cada programación guiada desde los despachos de Sol y cada viaje internacional a rebufo de la presidenta erosiona la función pública de la radiotelevisión madrileña. La institución deja de ser un espacio plural para convertirse en un aparato de legitimación. Y ahí está el negocio político: cuanto menos pluralismo, más dependencia; cuanto más dependencia, más control.
La reforma presentada esta semana apunta a ese corazón corrompido del modelo. “Garantizar que la publicidad institucional cumple su función pública” no es solo devolver transparencia; es desafiar un sistema construido para beneficiar a medios amigos, consolidar un discurso hegemónico y penalizar cualquier mirada incómoda.
Porque no se trata solo de contratos. Se trata de una cultura política que ha asumido que la comunicación institucional puede ser gestionada como un botín. Una forma de transformar el dinero público en blindaje electoral. Una manera silenciosa de gobernar el relato, de decidir qué se cuenta y qué se calla.
Madrid lleva años instalada en ese ecosistema mediático diseñado por el PP, donde la información pública se ha convertido en un bien privatizado. Y la pregunta ya no es cómo se ha llegado hasta aquí, sino cuánta resistencia habrá cuando se intente desmontarlo.
La propuesta de Más Madrid abre una grieta en ese muro.
La verdadera batalla no es sobre publicidad, sino sobre quién decide qué verdad llega a la ciudadanía.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Totalmente de acuerdo, necesitamos Claridad