EE.UU. publica un informe de derechos humanos manipulado para blindar a sus aliados, incluido Israel
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El Departamento de Estado de EE.UU. blanquea a sus aliados y entierra violaciones de derechos humanos
Una revisión del informe anual sobre derechos humanos elimina apartados clave y omite atrocidades documentadas, desde Gaza hasta la represión de colectivos LGTBI, para proteger intereses estratégicos.
UNA DEPURACIÓN POLÍTICA QUE TRAICIONA A LAS VÍCTIMAS
El nuevo informe anual de derechos humanos del Departamento de Estado de Estados Unidos es un documento mutilado. No por accidente, sino por diseño. Las filtraciones previas ya advertían que la administración Trump había ordenado “reducir al mínimo” la información sobre abusos cometidos por países aliados, con Israel en el centro de esa operación de maquillaje. Y el resultado confirma el peor pronóstico: lo que debía ser un retrato veraz de la violencia y la represión se ha convertido en un folleto publicitario para gobiernos amigos.
En una ruptura sin precedentes, el secretario de Estado Marco Rubio no ha acompañado el informe con declaraciones ni prólogo escrito. No es una omisión inocente: así evita responder por las ausencias deliberadas. Según CNN, se han eliminado secciones enteras, como las relativas a discriminación contra personas LGTBI, violencia de género, corrupción institucional, racismo sistémico o denegación de juicios justos. Algunos países, como Afganistán, aún incluyen referencias puntuales a violencias contra mujeres. Pero otros, como Israel, han sido directamente blindados contra cualquier mención incómoda.
Michael Honigstein, exdirector de Asuntos Africanos en la oficina de Derechos Humanos del Departamento, ha reconocido que se les pidió “editar hasta el mínimo exigido por ley”. En términos prácticos, significa enterrar pruebas, invisibilizar víctimas y convertir una herramienta de fiscalización internacional en propaganda oficial.
ISRAEL, EL CASO MÁS ESCANDALOSO
El capítulo sobre Israel y los territorios palestinos ocupados es la prueba más obscena de esta manipulación. Nueve páginas para cubrir un año entero marcado por un genocidio: más de 60.000 personas asesinadas en Gaza, entre ellas miles de niños y niñas, más de 200 muertes por hambre documentadas y un bloqueo humanitario que Naciones Unidas califica de deliberado. Ni una sola referencia a las órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional contra Netanyahu y Gallant. Ni mención alguna al proceso por genocidio ante la Corte Internacional de Justicia.
En cambio, el texto solo incluye la acusación contra Hamás y Hezbolá por ataques indiscriminados contra civiles israelíes. El doble rasero es tan burdo que incluso medios israelíes han señalado la brevedad del documento y la ausencia de cualquier referencia a la crisis humanitaria.
La sección sobre libertad de prensa raya lo insultante: omite la cifra de cientos de periodistas asesinados en Gaza y se limita a un párrafo ambiguo sobre restricciones a “ciertas expresiones” críticas con la guerra. Para Charles Blaha, exfuncionario del propio Departamento, el informe “es inútil para el Congreso y la opinión pública, salvo como documento pro-Israel”.
Sarah Leah Whitson, de la organización DAWN, lo dijo sin rodeos: “Rubio ha reescrito el informe para blanquear crímenes israelíes, ignorando pruebas abrumadoras de genocidio y hambruna. Ha convertido un mandato legal en una coartada para sus amigos asesinos en Tel Aviv”.
La depuración no se limita a Israel. Las secciones sobre El Salvador y Rusia también han sido suavizadas, omitiendo persecuciones documentadas, ejecuciones extrajudiciales y represión política. Pero el caso israelí es el más revelador: Estados Unidos no solo calla ante su aliado, sino que se convierte en su socio activo en la ocultación de crímenes de guerra.
Lo que queda es un mensaje inequívoco: si la geopolítica te protege, las víctimas no importan.
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