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«Es crucial que democraticemos nuestro dinero público», señala el economista griego.
El expresidente griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, no se ha andado con rodeos: «cuando lo hace el presidente del país, es más que una estafa, es un delito». La referencia no es menor. Se trata del escándalo de $Libra, la criptomoneda que Javier Milei impulsó en redes sociales, atrayendo a miles de inversores en Argentina y fuera de sus fronteras, para luego desplomarse en cuestión de horas y vaciar los bolsillos de quienes confiaron en su promoción.
Lo ocurrido sigue un esquema clásico de fraude financiero en el mundo cripto, conocido como ‘rug pull’, una estrategia en la que se genera una ilusión de rentabilidad, se impulsa la compra masiva y, en el momento justo, los creadores se deshacen de sus posiciones, dejando a los demás con activos sin valor. Pero esta vez, el protagonista no es un empresario sin escrúpulos oculto tras una pantalla, sino el propio presidente de un país.
Milei tuiteó el 18 de febrero alentando a sus seguidores a invertir en $Libra, bajo la promesa de que esta criptomoneda serviría para «financiar pequeñas empresas y nuevas iniciativas». No fue solo un comentario aislado. Compartiendo un enlace específico para la compra, Milei otorgó a $Libra una legitimidad que disparó su valor de mercado de inmediato. El ascenso fue meteórico. La caída, devastadora. Horas después, el precio de $Libra se desplomó y las inversiones desaparecieron en el aire, afectando sobre todo a aquellos sectores empobrecidos que buscaban en las criptomonedas una salida desesperada a la crisis económica.
LA FALACIA DEL DINERO «APOLÍTICO» Y LAS CONSECUENCIAS DE SU PRIVATIZACIÓN
Varoufakis, economista y crítico del neoliberalismo, apunta a un problema de fondo: la ilusión de un dinero «apolítico» y no estatal, una fantasía que desemboca invariablemente en el beneficio de unos pocos a costa de las mayorías. En su análisis, este escándalo no solo demuestra la falta de escrúpulos de Milei, sino también el peligro de convertir el dinero en un instrumento de especulación descontrolada y sin regulación.
La fe ciega en que la «mano invisible del mercado» puede sustituir la regulación estatal y el control democrático sobre el dinero no es nueva, pero con la expansión de las criptomonedas se ha convertido en un dogma para ciertos sectores ultraliberales. Cuando ese dogma es promovido desde la máxima autoridad política de un país, el resultado es desastroso.
Varoufakis lo resume con una advertencia clara: «es crucial que democraticemos nuestro dinero público. Cualquier intento de privatizarlo, por bienintencionado que sea su partidario, está destinado a acabar en lágrimas y a fortalecer a un círculo oligárquico». La historia reciente de Argentina y la crisis financiera global de 2008 respaldan sus palabras. Sin un Estado capaz de regular y proteger a la ciudadanía de estos abusos, el capital siempre terminará en las mismas manos de siempre.
El escándalo de $Libra no es solo una estafa, ni un error de cálculo. Es un golpe político directo contra la confianza pública y la seguridad económica de los sectores más vulnerables.
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