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En sus programas políticos, el partido ha abogado por una política migratoria restrictiva, culpando a la inmigración masiva de problemas económicos y de seguridad en Alemania.
Altos funcionarios del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) han sido acusados de mantener una reunión secreta con neonazis y empresarios para discutir un «plan maestro» destinado a expulsar a millones de inmigrantes del país. Este revelador reportaje, publicado en exclusiva por el portal de investigación Correctiv, ha generado estupor e indignación en la clase política alemana, planteando cuestionamientos sobre la legalidad y la necesidad de prohibir este partido político.
AfD, actualmente la segunda fuerza política en intención de voto después de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), ha ganado notoriedad en los últimos años debido a su postura extremadamente conservadora y su retórica antiinmigrante. Con 78 diputados en el Bundestag y un crecimiento sostenido en las encuestas, el partido podría convertirse en la fuerza política dominante en las próximas elecciones regionales en tres estados del este de Alemania, lo que ha generado aún más preocupación en la esfera política alemana.
Según la investigación de Correctiv, altos miembros de AfD se reunieron en noviembre en un hotel cerca de Potsdam para discutir un plan que involucraba la expulsión masiva de inmigrantes, incluyendo a ciudadanos alemanes de origen extranjero. La carta de invitación a la reunión hablaba de «reemigración» y presentaba el plan como un «plan maestro» para restaurar lo que consideraban un «curso normal y saludable» para el país. Sorprendentemente, los miembros presentes en la reunión parecieron estar de acuerdo con este plan radical.
Las declaraciones de algunos de los participantes en la reunión han provocado una gran controversia. Ulrich Siegmund, líder del grupo parlamentario de AfD en el estado de Sajonia-Anhalt, sugirió que se debía hacer que su región fuera «lo menos atractiva posible» para los inmigrantes. Por su parte, Gerrit Huy, diputada en el Bundestag, afirmó que había estado persiguiendo el mismo objetivo durante mucho tiempo y que había presentado un plan de «emigración de retorno» cuando se unió al partido. La presencia de Roland Hartwig, asesor personal de la copresidenta del partido, Alice Weidel, en la reunión, ha llevado a analistas a cuestionar hasta qué punto estas ideas de extrema derecha influyen en la cúpula del partido.
AfD, en su comunicado de respuesta, no negó la existencia de la reunión ni la participación de sus miembros, pero afirmó que no respaldaba el contenido del plan. En sus programas políticos, el partido ha abogado por una política migratoria restrictiva, culpando a la inmigración masiva de problemas económicos y de seguridad en Alemania.
El encargado de presentar este polémico «plan maestro», Martin Sellner, es conocido por su participación en la Nueva Derecha paneuropea y su liderazgo en el Movimiento Identitario, una organización extremista que aboga por la exclusión de las sociedades multiculturales y promueve teorías conspirativas sobre un «gran reemplazo» de la población blanca europea.
Este escándalo ha intensificado el debate sobre si AfD debería ser ilegalizado debido a la creciente preocupación de que represente una amenaza para la democracia alemana. Aunque el proceso de ilegalización de un partido político es complicado en Alemania, la controversia en torno a AfD está en aumento, ya que el partido ha sido clasificado formalmente como «extremista» en tres estados federados y algunos de sus miembros están siendo investigados por declaraciones que podrían ser ilegales.
La reunión secreta también contó con la presencia de potenciales donantes para el plan de deportación masiva, lo que incluía el traslado de hasta dos millones de personas a un país del norte de África. La revelación de la implicación de empresarios en estos planes ha generado repudio público, y algunas empresas han tomado medidas para distanciarse de quienes estuvieron involucrados.
La discusión sobre la ilegalización de un partido político en Alemania no es algo que se tome a la ligera, ya que no ha ocurrido desde 1956, cuando se prohibió al Partido Comunista Alemán (KPD). Sin embargo, la creciente popularidad de AfD y su influencia en la política alemana está generando preocupación en el panorama político, lo que podría llevar a una reconsideración de esta cuestión en el futuro.
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