La lucha por la justicia y la paz en Palestina no es un asunto de religión o etnia, sino de humanidad y derechos. No es una cuestión contra el pueblo judío, sino contra un sistema sionista que ha perpetrado injusticias contra el pueblo palestino. La historia de la opresión y la resistencia palestina es larga y dolorosa, marcada por la pérdida y la lucha constante por la dignidad y la autodeterminación.
Desde la Nakba en 1948, cuando más de 700,000 palestinos fueron expulsados de sus hogares y cientos de aldeas fueron borradas del mapa, hasta las políticas actuales que continúan marginando y desplazando a los palestinos, la necesidad de alzar la voz es imperativa.
La voz que se alza en este vídeo es un poderoso recordatorio de que la oposición a las políticas del sistema sionista no es una cuestión de antisemitismo. Ser testigo de la supervivencia de sus padres del Holocausto y rechazar el genocidio no son mutuamente excluyentes.
Esta postura es un testimonio claro de que uno puede estar enraizado en una historia y cultura, y aún así condenar las acciones de un gobierno o sistema que actúa en contra de los principios de justicia y moralidad.
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