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El líder del PP se arrodilla ante una exigencia militar que ni siquiera es obligatoria para España, y lo hace antes de llegar al poder.
ENTRE UNIFORMES Y OBEDIENCIA ATLÁNTICA
Ni presidente ni obligado, pero ya de rodillas. Alberto Núñez Feijóo no ha esperado a llegar a la Moncloa para prometer lo que ni el Pentágono le exige: un 5% del PIB en gasto militar. Una cifra delirante, impuesta por Trump a sus satélites de la OTAN, que duplica el ya escandaloso 2% que Bruselas venía presionando a cumplir. España, de hecho, no está obligada a asumir ese nuevo umbral, según ha confirmado Pedro Sánchez. Pero para Feijóo, el problema no es la subordinación militar, sino “romper la unidad”. Una unidad que él interpreta como sumisión.
El líder del PP ha hecho este anuncio desde Bruselas, rodeado de los halcones del Partido Popular Europeo y flanqueado por Roberta Metsola y Dolors Montserrat, que no perdieron la sonrisa ante el servilismo de manual. Mientras Sánchez intenta rebajar tensiones y negociar márgenes, Feijóo compite en obediencia con los países bálticos y Polonia, como si España fuera frontera de guerra y no frontera sur de la pobreza.
¿Para qué quiere Feijóo un 5% en armas? ¿Qué amenaza justifica arrasar hospitales, viviendas públicas y escuelas para comprar tanques y misiles made in USA? Ninguna. No hay más enemigo que la lógica social y presupuestaria, esa que permite construir bienestar en lugar de trincheras.
TANQUES ANTES QUE TEJADOS, MISILES ANTES QUE MÉDICOS
En cifras claras: el 5% del PIB supondría más de 75.000 millones de euros anuales destinados exclusivamente a gasto militar. Hoy España apenas supera el 1,3%, lo que ya implica más de 20.000 millones de euros. Para alcanzar el 5%, habría que cuadruplicar ese presupuesto. ¿Y de dónde saldría el dinero? De los mismos sitios de siempre: la sanidad, la educación, las pensiones, la vivienda. Feijóo habla de “echar bien las cuentas”, pero ni se sonroja al decir que lo hará a costa de nuestras vidas.
Es más fácil prometer portaaviones que proteger centros de salud. Más sencillo recortar políticas públicas que revisar la fiscalidad de las grandes fortunas. La derecha nunca tuvo problema en entregar soberanía si venía con bandera estadounidense. Y menos aún si, de paso, debilita al Estado del bienestar. El sueño húmedo del PP se resume en eso: menos Estado para cuidar, más Estado para reprimir.
El compromiso de Feijóo no es con España, sino con los negocios de Lockheed Martin, Boeing y General Dynamics. Ningún partido que priorice el presupuesto de Defensa sobre el de Dependencia debería llamarse “patriota”. Pero el patriotismo de la derecha se mide en uniformes y aviones de combate, no en calefacciones encendidas o alquileres dignos.
Trump no gobierna en España. Feijóo, tampoco. Pero el primero manda, y el segundo obedece. Sin urnas, sin debate parlamentario, sin siquiera una urgencia geopolítica real. Solo hace falta ideología: esa que prefiere ver blindado un cuartel que una residencia de mayores.
La izquierda ha de tomar nota. Porque el próximo paso ya está escrito: si gobierna el PP, el ajuste vendrá con camuflaje y olor a pólvora.
Y cuando empiecen los recortes, nos dirán que era por responsabilidad. Por cumplir con nuestros socios. Por mantener la credibilidad. Pero no es credibilidad: es servilismo.
No es responsabilidad: es doctrina de choque.
Y no son socios: son amos.
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