Carlos Mazón lleva un año intentando convencernos de que en la mayor tragedia climática de su comunidad no vio nada, no oyó nada, no dijo nada y, básicamente, no existió… salvo para elegir postre. Y ahora, después de una comparecencia que fue más un casting para “político que se incrimina solo” que una sesión de control, la pregunta vuelve: ¿puede acabar en la cárcel?
Las mentiras del móvil en la mochila, la desaparición durante 37 minutos críticos, la retirada absurda de escoltas, el jersey místico a 21 grados y el caos del ES-Alert dibujan un patrón: Mazón no gestionó la emergencia, la evitó. Si mintió bajo juramento, si ocultó información, si inventó llamadas o si bloqueó el envío de una alerta que podía salvar vidas, hablamos de delitos reales. Y lo más irónico es que no lo hunde la oposición, lo hunde él mismo: cada versión nueva lo acerca un paso más no a la verdad, sino al banquillo.
Related posts
SÍGUENOS
Padre, hermano, novio y 7.291 mayores muertos en residencias. ¿Romperá Torrejón el blindaje de Ayuso?
Cuando hasta Feijóo pide “rigor absoluto”, algo huele a modelo podrido.
Sánchez y el negocio con la Sanidad: «Que pregunten al novio de Ayuso»
Un presidente señala el corazón podrido del modelo privatizador del PP y recuerda el caso que la derecha quisiera enterrar
José Pablo López respalda la retirada de Eurovisión y acusa al festival de estar “secuestrado por intereses geopolíticos”
Cuando un concurso de canciones se convierte en un escaparate diplomático, alguien tiene que decir basta.
Vídeo | La DANA que arrasó Valencia y la política que se escondió detrás de una mochila
Marina Lobo desmenuza el caos, las mentiras y la cadena de irresponsables
La mentira humanitaria: cómo Occidente troceó Sudán para después fingir sorpresa
Quinndy Akeju explica la historia que los titulares evitan
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir