Si hay algo que no cambia en la Comunidad de Madrid es su política de atención a las víctimas: primero las abandonan, luego las insultan
Miguel Ángel Rodríguez ha decidido que negar la existencia de víctimas de las residencias es su nueva estrategia política. Como si fuera un community manager de Cuarto Milenio, se pasó la noche en X asegurando que las familias que denunciaban los protocolos de la vergüenza de Ayuso en el programa de Évole eran, básicamente, figurantes con guion. Porque claro, el problema no fue que miles de ancianos murieran sin atención médica, sino que sus familiares igual no iban a verlos tanto como a él le gustaría. Lo que viene siendo el «se iban a morir igual», pero con menos disimulo y más mala baba.
Cuando Manuel Rico le sacó los colores con datos en la mano, MAR hizo lo que mejor sabe hacer: patalear, soltar una disculpilla de mierda y dejar su bulo bien fresquito en la red. Ni rectificación real, ni borrado de tweets, ni una pizca de vergüenza. Y Ayuso, como siempre, en modo estatua de sal. Porque si hay algo que no cambia en la Comunidad de Madrid es su política de atención a las víctimas: primero las abandonan, luego las insultan y, cuando todo falla, hacen el truco de «mirar hacia otro lado».
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