Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Francisco Zugasti, presidente de la asociación ultraderechista Projusticia, ha sido condenado por intentar agredir a un Guardia Civil
El presidente de la asociación ultraderechista Projusticia, Francisco Zugasti, ha sido condenado a siete meses de prisión por el Juzgado de lo Penal número 14 de Madrid por un altercado con la autoridad en los aledaños del chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero.
Según la sentencia de la juez Margarita Valcarce de Pedro, el acusado no se habría retirado del perímetro de seguridad, “se alteró” e insultó a uno de los agentes «en tono despectivo», según dicta la sentencia. Zugasti llegó a golpear al agente «en dos ocasiones en el pecho», por lo que este «procedió a reducirlo» utilizando una fuerza mínima, según indica El Plural. La Fiscalía pedía 20 meses de prisión, pero la pena se ha reducido a seis.
El acusado señala que solo acudió con roscón y matasuegras «a celebrar el fin de año» a las puertas del chalet junto a otros vecinos y que en ningún momento agredió a las autoridades.

Nula credibilidad al ultraderechista
Las pruebas presentadas ante la magistrada han servido para dictaminar la condena, otorgando nula credibilidad a los testimonios de Zugasti.
“Esa no es la forma de dirigirse a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, más cuando los mismos se hallan realizando su trabajo y tras haber sido denunciado en otras ocasiones por estas mismas faltas de respeto a los agentes”, recoge el escrito.
Zugasti, reincidente
El ultraderechista es conocido por acudir a manifestaciones feministas con un cartel en el que se puede leer «Stop Feminazis». Entre sus actuaciones destacan su altercado en la Universidad Complutense, previo a una charla en la que iban a participar Vox y Hazte Oír. El acusado empujó al decano de la Facultad de Derecho y le rompió la camiseta.
En otra ocasión denunció al expresidente del Gobierno, José Luiz Rodríguez Zapatero y su esposa «por maltrato doméstico» a sus hijas, al consentir su «sobrepeso» y llevarlas a visitar a Obama «ignorando sus modestos resultados académicos».
En 2019 se vio afectado como presidente de la asociación Projusticia en una denuncia presentada ante la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social por incumplimientos en materia de contratación temporal, tiempos de trabajo y descanso.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
New York Times: cuándo la prensa no hace su trabajo
Normalizar el poder cuando se desborda también es una forma de complicidad
«Esta guerra es una jodida estupidez»: el demoledor análisis de un historiador que deja en evidencia la estrategia de Trump en Irán
Un historiador militar desmonta la narrativa oficial y expone una guerra sin salida, más costosa cada día
Tel Aviv avanza sobre Líbano: la guerra permanente como proyecto político
La expansión territorial se disfraza de seguridad mientras se repite el patrón de Gaza: destruir, desplazar y reconfigurar el mapa a golpe de bomba
Vídeo | De Torrente a Santiago Segura: el peligro de blanquear la transfobia
Cuando quienes tienen altavoz banalizan la realidad, el daño no se queda en las palabras: se traduce en agresiones concretas
Vídeo | La mentira de la caza “necesaria”: lo que ya explicó Félix Rodríguez de la Fuente y seguimos ignorando
Durante décadas nos vendieron que disparar es gestionar, cuando en realidad es intervenir de forma torpe en sistemas que funcionan sin nosotros desde hace millones de años.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir