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Los espectaculares progresos en medicina y las mejoras en las condiciones de vida (nutrición, higiene, etc.) producidas durante el último siglo han contribuido enormemente a reducir el impacto de las enfermedades infecciosas.
Esto ha dado lugar a que la población general tuviera la falsa sensación de que la guerra contra los microorganismos patógenos (virus, bacterias, hongos…) estaba cerca de ser ganada. Las devastadoras pandemias parecían cosa de otros tiempos.
Pero no. La covid-19 nos ha recordado de forma brusca y dolorosa que eso no es así. Hemos vuelto a tener conciencia global de la peligrosidad de determinados microorganismos, de lo fácil que se pueden transmitir, de que una infección respiratoria puede causar muchas muertes y, sobre todo, de que las personas mayores son especialmente vulnerables.
La fulminante infección respiratoria aguda
La infección respiratoria aguda es una enfermedad originada por diferentes microorganismos (virus, bacterias, etc.) y que suele resolverse en menos de 15 días. Puede afectar tanto a las vías respiratorias superiores (fosas nasales, laringe) como inferiores (bronquios, bronquiolos, alveolos).
Mientras que las infecciones de las vías superiores suelen causar enfermedad leve, las de las vías inferiores pueden complicarse y dar lugar a enfermedades graves como bronquiolitis y neumonía. Estas últimas suponen un importante problema de salud pública, ya que son responsables de un gran número de fallecimientos. En caso de personas mayores, la neumonía suele ser el problema más importante y los virus la causa más común.
Quizás sea el momento de recordar que, aunque sin alcanzar la dimensión de la covid-19, otras infecciones respiratorias agudas causadas por diferentes virus han estado con nosotros produciendo un gran número de muertes. Y lo seguirán haciendo después de que se controle la actual pandemia. Vaya por delante este dato: las infecciones respiratorias agudas causaron casi 3 millones de muertes a nivel mundial sólo en 2019 (antes de la covid-19).
¿Por qué las infecciones respiratorias virales se ceban con las personas mayores?
La población anciana cada vez está adquiriendo mayor importancia a nivel global puesto que su proporción está aumentando continuamente, principalmente en los países desarrollados. Sirva este dato como ejemplo: la población de mayores de 65 años en el mundo aumentó de 128 millones en 1950 hasta más de 700 millones en 2019. Y se prevé que este número se duplique para 2050.
Como es bien sabido, la covid-19 reviste particular gravedad en personas mayores de 65 años, entre los que ha producido una gran mortalidad. Aproximadamente el 80% de muertes, entre los casos confirmados de covid-19 en Estados Unidos, han sido personas mayores de 65 años. Proporciones similares, o incluso mayores, se han observado en otros países como España.
Lo que queremos recalcar es que esto no es exclusivo de la covid-19. Por ejemplo, en un estudio llevado a cabo en 31 países entre 2002 y 2011, se observó que un 67% de las muertes debidas a la gripe ocurrieron en personas mayores de 65 años.
También las epidemias previas de otros coronavirus (SARS-CoV-1, MERS-CoV) afectaron de forma desproporcionadamente alta a ancianos. Por su parte, el virus respiratorio sincitial causa frecuentes neumonías con importantes tasas de mortalidad en personas mayores de 65 años.
El hecho de que las personas mayores de 65 años sean más propensas a desarrollar infecciones graves se debe a múltiples factores, entre los que cabe destacar dos:
1) Al igual que el resto del cuerpo, el sistema inmune responsable de nuestra defensa frente a las infecciones también envejece. Esto hace que sea menos efectivo frente al ataque de los microorganismos patógenos.
2) Las personas mayores de 65 años suelen sufrir otras comorbilidades (enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardíaca, diabetes, hipertensión, etc.) que también contribuyen a que las infecciones sean más graves.
Los enemigos son numerosos
Muchos y diferentes son los virus que pueden ocasionar infecciones graves de las vías respiratorias, incluidas neumonías, y ocasionar la muerte en personas mayores. En un estudio reciente en el que se revisaron los datos publicados entre 1996 y 2017, se ha puesto de manifiesto que los principales virus que están detrás de enfermedades respiratorias graves en personas mayores de 65 años son el virus respiratorio sincitial, virus de la gripe A, virus de la parainfluenza, metapneumovirus humano, adenovirus, rinovirus, bocavirus y coronavirus.
Los “campeones” (en el peor sentido de la palabra) antes de la llegada del SARS-CoV-2 eran el virus respiratorio sincitial y el virus de la gripe A. ¡Pero hay más de 25 virus distintos que pueden producir neumonías!
Se estima que aproximadamente entre 300 000 y 500 000 fallecimientos ocurren cada año en el mundo debidos a la gripe. Estas muertes se producen sobre todo en personas que superan 65 años y pese a que existen actualmente vacunas frente al virus. Quizás por la baja proporción de individuos que se vacunan y la menor eficacia de la vacuna en ancianos.
Por temor a un aumento de la gripe durante la pandemia covid-19, muchos países intensificaron las campañas de vacunación en otoño. Además, las medidas anti-covid-19 como el uso de mascarillas, el distanciamiento social y las restricciones de viaje pueden haber llevado a un descenso de los virus estacionales (gripe, virus respiratorio sincitial, etc.).
De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado de que la incidencia de gripe durante el invierno de 2020-2021 en el hemisferio norte se encuentra en “niveles interestacionales”, es decir, a niveles de un verano normal.
Mascarillas, ¿todos los inviernos?
La mortalidad debida a la covid-19 está siendo inusualmente alta, pero no debemos olvidar que son muchos los virus que pueden causar enfermedades respiratorias graves. Aunque existen y se utilizan diferentes antivirales, los tratamientos no son muy eficaces. Esto hace que la recuperación de las personas que se infectan dependa en gran medida de su capacidad de respuesta (tener un sistema inmune fuerte y no presentar otras enfermedades).
Como hemos dicho, las personas mayores tienen un sistema inmune debilitado y suelen padecer otras patologías, por lo que este colectivo es especialmente vulnerable y es donde hay que extremar las medidas de prevención. Además, las medidas anti-covid-19 (uso de mascarillas, distanciamiento social, etc.) han frenado también drásticamente la propagación de otros virus respiratorios durante el pasado invierno.
¿Habría que seguir adoptando medidas preventivas, especialmente el uso de mascarillas, cuando descienda el impacto de la covid-19 para evitar el elevado número de muertes que causan esos virus? Quizás serían conveniente en determinadas épocas del año como el invierno, en lugares cerrados con alta concentración de gente, como el metro, y entre determinados grupos de personas de acuerdo a su edad y otros riesgos. Pero, ¿está la sociedad preparada para asumirlas?
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