Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Seguro que al lector le ha pasado por la mente alguna vez la frase “hoy no me puedo levantar” justo cuando empieza a sonar el despertador, como decía la canción de Mecano, el mítico grupo del pop español de los 80. Pero el despertador es de esas máquinas a las que, irremediablemente, nos hemos acostumbrado a obedecer.
Y sí, nos levantamos, pero durante un rato estamos somnolientos, desorientados y nuestro rendimiento cognitivo, digamos, está bastante mermado. Ya lo dijo el fisiólogo Nathaniel Kleitman en 1939: uno no está en su mejor momento cuando se acaba de levantar, independientemente de la hora que sea.
A este fenómeno tan común se le conoce en la literatura científica como inercia de sueño, y se ha llegado a considerar un tercer proceso en la regulación del sueño.
Los dos procesos que tradicionalmente se han encargado de regular en qué momento tendremos una mayor probabilidad de dormir son el circadiano y el homeostático. El primero sería como un reloj de agujas que marca la hora más adecuada para iniciar el descanso; y el segundo, una especie de reloj de arena (o del compuesto llamado adenosina) que mide cuántas horas llevamos despiertos.
Para que nuestro sueño aparezca sin dificultad, ambos procesos deben entablar una suerte de baile coordinado, de tal forma que la hora más adecuada para dormir también coincida con el momento en que la adenosina acumulada durante la vigilia sea óptima.
Pues bien, hay quien ha considerado la inercia de sueño como un tercer proceso en esta regulación. Actuaría justamente tras despertar por la mañana, contrarrestando la baja probabilidad de sueño que marcaría el proceso homeostático y la alta probabilidad de vigilia que indicaría el proceso circadiano.
Qué pasa en esa media hora tras despertarnos
Aunque el proceso de despertar se ha estudiado menos que el de conciliar el sueño, lo cierto es que algunos datos sobre la actividad neuronal muestran que el cerebro se mantiene en un estado más parecido al sueño cuando acabamos de abrir el ojo que antes de empezar a dormir. Además, también se sabe que el flujo sanguíneo cerebral es más lento en la transición del sueño a la vigilia que justo antes de entregarnos a los brazos de Morfeo.
Así que parece que hay una base fisiológica para que nos cueste ponernos en marcha cada mañana. Y evolutivamente, ¿tendría alguna ventaja? Podríamos pensar que, en la naturaleza, si algo nos despierta, probablemente sería mejor estar listos y a pleno rendimiento en cuestión de décimas de segundo. Sin embargo, dada la complejidad de los mecanismos neuronales involucrados en el tránsito entre el sueño y la vigilia, una hipótesis es que la inercia del sueño sería una forma de proteger este proceso evitando las transiciones bruscas.
Por otro lado, esta inercia permite que, cuando nos despertamos por la noche, normalmente resulte fácil volver a dormir. Otra hipótesis sobre la utilidad del despertar gradual sería evitar las intrusiones de los sueños en la vigilia, en forma de alucinaciones, en caso de despertar en mitad de la fase REM.
Aunque se considera algo normal, hay factores que pueden contribuir a aumentar ese trance. Por ejemplo, no dormir lo suficiente durante la noche y despertar antes de lo que nuestro cuerpo necesita incrementará la inercia de sueño. Lo mismo ocurre si arrastramos un déficit crónico de sueño.
La hora del día o de la noche en la que ocurra el despertar también influye: la inercia de sueño es mayor cuando nos despertamos durante nuestra noche biológica, cuando el organismo entiende que aún es hora de estar durmiendo. ¿E influye la fase del sueño en la que nos encontremos? En este caso hay cierta controversia: no está claro si la inercia es mayor al despertar en fases más profundas o no.
¿Cómo nos afecta la inercia de sueño y cómo podemos reducirla?
Ese no terminar de arrancar tiene un impacto sobre distintos aspectos del rendimiento cognitivo, pero ¿a qué niveles? Por un lado, hay estudios que solo han encontrado efectos sobre la velocidad de reacción. Otros también indican que la precisión se vería disminuida.
En cualquier caso, la ejecución de tareas complejas que requieran mayor atención serían las más perjudicadas por la inercia de sueño. Por ello, sería recomendable realizar las actividades que requieran de la memoria, el cálculo, la toma de decisiones o la coordinación psicomotora pasados esos primeros 30 minutos de vigilia.
Como muestra, un análisis retrospectivo de más de 400 accidentes de las Fuerzas Aéreas de EE. UU. reveló que los accidentes asociados a errores humanos eran más frecuentes en la primera hora tras despertar. Como seguro intuye el lector, la inercia de sueño puede suponer un problema en el rendimiento de los trabajadores de servicios de emergencias como el personal sanitario o los bomberos.
Aunque a veces es inevitable, hay cosas que podemos hacer para que no nos cueste tanto espabilarnos. Por un lado, sabemos que dormir poco hace que la inercia sea mayor. También sabemos que, si despertamos durante nuestra noche biológica, también nos costará más arrancar. Por ello, dormir lo suficiente cada noche y hacerlo a las horas adecuadas podrá reducir esta inercia. Y si lo que queremos es reducir la inercia de la siesta, cuanto más corta sea (siempre menos de 30 minutos), menos nos costará recuperar nuestro rendimiento.
En el caso de personal de guardia, aunque la luz brillante al despertar aumentaría el nivel de alerta subjetiva, no se ha encontrado un efecto beneficioso sobre el rendimiento evaluado de forma objetiva. Parece que el sonido y la música podrían ser efectivos a la hora de reducir la inercia del sueño.
Según lo que sabemos sobre termorregulación y sueño, enfriar las extremidades también podría espabilarnos, aunque no se ha demostrado por el momento. Y aunque el ejercicio físico al despertar sí parece aumentar la sensación de alerta, tampoco está demostrado que mejore el rendimiento posterior. La cafeína podría funcionar si la tomamos antes de una siesta, pero no es lo más recomendable.
Resumiendo: para reducir las consecuencias de la inercia de sueño en el día a día, procuren dormir lo suficiente cada noche. Y si tienen que llevar a cabo una tarea compleja e importante, que no sea lo primero que hagan tras sonar el despertador.
María Ángeles Bonmatí Carrión ha recibido fondos de Fundación Séneca y Ministerio de Educación y Ciencia. Así como también del Ministerio de Economía y Competitividad, Instituto De Salud Carlos Iii a través de Ciberfes (Cb16/10/00239); Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; además de la Agencia Estatal de Investigación, a través de Rti2018-093528-B-I00 y Call H2020-Sc1-Bhc-2018-2020 (Grant Agreement 825546, Diabfrail-Latam), cofinanciado por Feder.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir