Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Un presupuesto más reducido para la salud es un ataque directo a la vida de millones de personas.
La filtración de los planes presupuestarios de la Unión Europea (UE) para los próximos años ha encendido las alarmas en el sector sanitario. La posibilidad de que los fondos dedicados a la sanidad se integren en un fondo de competitividad más amplio ha desatado el temor a recortes, desvíos de recursos y la dilución de políticas vitales para las y los ciudadanos europeos. ¿Cómo es posible que, después de lo vivido con la pandemia, volvamos a las migajas?
Este giro, aparentemente en favor de la «eficiencia económica», representa un peligroso paso atrás. Y lo hace en un momento en el que los sistemas sanitarios europeos aún intentan recuperarse del impacto devastador de la COVID-19. No se puede maquillar con tecnicismos la realidad: este tipo de decisiones son políticas de austeridad encubiertas. La sanidad pública vuelve a ser el chivo expiatorio de los equilibrios presupuestarios de Bruselas.
UNA SANIDAD SUPEDITADA A LA COMPETITIVIDAD
El borrador filtrado, según ‘Euronews’, sugiere que el actual fondo EU4Health, dotado de 5.300 millones de euros, podría verse fusionado con otros programas bajo un nuevo «Fondo Europeo de Competitividad». Este movimiento es especialmente grave porque, en la práctica, abre la puerta a que los fondos destinados a la salud sean utilizados para otros fines. La competitividad económica no debería tener prioridad sobre la vida y el bienestar de las personas.
Este no es un ataque solo a los fondos. Es un ataque a las y los profesionales que sostienen el sistema sanitario europeo con un esfuerzo titánico y precariedad. Las enfermeras y enfermeros, médicas y médicos, y el personal auxiliar ya están al límite. La reducción de recursos, bajo el pretexto de «competitividad», es otro golpe que no se pueden permitir. ¿Competitividad para quién? ¿Para las farmacéuticas y los laboratorios privados? Las y los ciudadanos no somos mercancía. La salud no puede ser un área de negocio.
El programa EU4Health surgió en respuesta a la crisis sanitaria sin precedentes que trajo consigo la pandemia. Por primera vez, la UE asignó una cantidad importante de dinero a un fondo sanitario. Sin embargo, el pasado parece perseguirnos: antes de la COVID-19, el programa de salud de la UE contaba con solo 450 millones de euros para el periodo 2014-2020. Un presupuesto ridículo si se compara con el gasto militar o en infraestructuras, pero suficiente para mostrar cuál es la verdadera prioridad de las élites europeas.
REPARTO DE FONDOS: MÁS ALLÁ DE LO NACIONAL
El argumento de que la sanidad es una competencia nacional es la excusa perfecta para desviar la atención. Mientras los gobiernos locales luchan por mantener sus servicios básicos, Bruselas impone recortes disfrazados de «reestructuración». La eurodiputada Tilly Metz ya ha advertido que una fusión de la financiación sanitaria en un fondo de competitividad aumenta el riesgo de «desviar recursos de la sanidad a otros fines». Desviar recursos de la sanidad es condenar a miles de personas a una atención deficiente o inexistente.
Este ataque no es solo económico. Es un ataque a las políticas públicas de prevención, sensibilización y salud pública. Las políticas que evitan que las personas acaben en los hospitales, que educan sobre hábitos saludables y que tratan de hacer frente a las desigualdades en salud están en peligro de desaparecer. La sanidad pública no es solo tratar enfermedades, es prevenirlas. Pero en la lógica neoliberal, prevenir no es rentable.
Un informe de 2016 elaborado por el excomisario y primer ministro italiano Mario Monti propuso varias formas para que la UE generara sus propios recursos, incluyendo un impuesto sobre las transacciones financieras y otro sobre las emisiones de CO2. Ninguna de estas propuestas ha visto la luz. Los que más tienen siguen sin pagar lo que les corresponde, mientras la ciudadanía paga el precio con su salud.
Este es el problema de fondo: la falta de voluntad política para crear mecanismos justos de financiación que no recaigan siempre en los más vulnerables. Las y los jueces de este modelo económico ya han dictado su sentencia: la sanidad pública debe sobrevivir con lo poco que se le dé, mientras que los grandes capitales continúan su acumulación sin freno.
LA SALUD NO PUEDE SER MONEDA DE CAMBIO
La posibilidad de que EU4Health sea un «esfuerzo puntual», como sugieren algunas voces en la Comisión Europea, es un insulto a la memoria de las víctimas de la pandemia y una burla para las y los profesionales que siguen luchando por mantener los servicios a flote. Europa no puede volver a la austeridad sanitaria, no después de haber vivido la mayor crisis sanitaria de nuestra generación.
Hablar de fusión de fondos, de reestructuración o de competitividad es pura retórica vacía cuando lo que realmente está en juego es el derecho a la salud. El nuevo modelo que se plantea en Bruselas no es una mejora. Es una trampa. Una trampa que busca esconder los recortes bajo el disfraz de la eficiencia. Y, mientras tanto, las y los ciudadanos de a pie sufrirán las consecuencias.
La pregunta no es si se pueden fusionar los fondos, sino si estamos dispuestas y dispuestos a aceptar que la sanidad sea moneda de cambio en las negociaciones económicas. Porque, una vez más, en Europa, la vida de las personas no puede ser una cuestión de rentabilidad.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Llevamos el camino,hacía el sitema yankee,tienes,te atienden,no tienes ya sabes.
Teniendi en cuenta la mayoria conservadora de la UE,era de esperar; si salimos a la calle,nos espera la maquillada ley mordaza.