Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El genocidio étnico avanza con armas financiadas por Emiratos y silencio occidental mientras Darfur vuelve a ser un matadero humano.
EL HOSPITAL CONVERTIDO EN FOSA COMÚN
El 29 de octubre de 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó una de las masacres más atroces de los últimos años: 460 personas fueron asesinadas en el Hospital Saudí de Maternidad de El-Fasher, en Sudán. Entre ellas, pacientes, acompañantes, personal sanitario y menores. Ninguna sobrevivió.
La autoría es de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), el grupo paramilitar heredero de las milicias yanyauid, conocidas por su papel en el genocidio de Darfur en 2003. Testigos presenciales relatan que los combatientes irrumpieron en el hospital y ejecutaron a sangre fría a todas las personas presentes, incluyendo enfermeras, médicos y pacientes recién operados.
“Convirtieron las salas en un matadero humano”, denunció la Red de Médicos de Sudán. Videos difundidos por Al Jazeera muestran a combatientes del RSF entre cadáveres. En uno de ellos, una víctima intenta incorporarse. Le disparan en la cabeza.
El ataque no fue un hecho aislado. Desde el inicio de la guerra civil en abril de 2023, la OMS ha verificado 285 ataques contra instalaciones sanitarias en Sudán, con más de 1.200 muertes de trabajadores y pacientes. La violencia se concentra en Darfur, donde la guerra ha adquirido una dimensión étnica contra comunidades africanas negras, principalmente zaghawa y masalit.
“Es un genocidio basado en la etnicidad”, denunció Tasneem Al-Amin, portavoz de los médicos sudaneses. “El mundo lo sabe y no hace nada”.
LA COMPLICIDAD INTERNACIONAL Y EL ECO DE DARFUR
La caída de El-Fasher marca un punto de no retorno. La ciudad era el último bastión del ejército sudanés en Darfur, y tras 18 meses de asedio, ha sido arrasada. Las imágenes por satélite analizadas por la Universidad de Yale muestran calles cubiertas de cuerpos y grandes charcos de sangre, compatibles con operaciones de limpieza puerta a puerta.
La Agencia de Migración de la ONU estima que 35.000 personas huyeron en solo tres días. Otras miles permanecen atrapadas entre las ruinas, sin agua ni atención médica. Testimonios recogidos por Associated Press describen “un campo de exterminio a cielo abierto”.
Y, sin embargo, las armas siguen llegando. Informes de la ONU y de Truthout confirman que Emiratos Árabes Unidos continúa suministrando armamento al RSF, incluso después de que Estados Unidos reconociera formalmente los crímenes de genocidio cometidos por el grupo.
La congresista Rashida Tlaib fue directa: “Debemos cortar todas las ventas de armas a Emiratos, que está financiando esta limpieza étnica”. El senador Chris Murphy denunció que tanto Trump como Biden han permitido esta alianza sucia. “Estados Unidos financia a quien perpetra una masacre con dinero público estadounidense”, escribió.
Mientras tanto, Europa calla. Ningún gobierno ha pedido sanciones contra Abu Dabi. Ningún medio de masas europeo ha abierto sus portadas con las 460 víctimas del hospital. El silencio mediático es parte del crimen.
Darfur ya fue el escenario de una de las peores limpiezas étnicas del siglo XXI, con 300.000 muertos entre 2003 y 2008, según Naciones Unidas. Dos décadas después, la historia se repite con los mismos verdugos, la misma indiferencia y nuevas alianzas empresariales y geopolíticas.
La guerra en Sudán es el espejo roto de nuestra civilización: un país arrasado mientras los responsables cierran contratos energéticos con quienes pagan las balas.
Nadie puede decir que no lo sabía.
Porque esta vez las cámaras grabaron todo.
Porque esta vez los cuerpos siguen ahí, bajo el logo de un hospital que ya no cura, sino que testimonia el colapso moral del mundo.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Esto es atroz un genocidio a la vista del mundo ,ya no queda esperanza de que esto cambie siempre el poder gana