Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Mientras bancos y eléctricas baten récords de beneficios, El Economista señala a las y los funcionarios como si fueran millonarios con sueldo público
“Los funcionarios ganan un 26% más que la media de los asalariados”. Ese es el titular con el que El Economista ha querido incendiar las redes y sembrar el enfrentamiento entre trabajadoras y trabajadores. No hay que leer mucho más para ver de qué va la cosa: fabricar una guerra horizontal entre personas que cobran sueldos bajos en vez de señalar a quienes amasan fortunas gracias al empobrecimiento generalizado.
La cifra parte de un dato real pero malicioso: la diferencia entre el salario bruto de las y los 1,2 millones de trabajadores afiliados al Régimen General como personal funcionario (2.498,25 euros) y la media del sector privado (1.988,55 euros). Lo que no dice El Economista es lo esencial: la inflación acumulada desde enero de 2018 ha sido del 23,2%, mientras que el sueldo de los funcionarios solo ha subido un 12,85%. En otras palabras: también han perdido poder adquisitivo. Aproximadamente un 10%.
Este tipo de titulares no se hacen por ignorancia. Se hacen con intención. La intención de sembrar envidias y frustraciones, no hacia quienes explotan, sino hacia quienes también han sido exprimidos. No es casualidad que salga ahora, en un momento de huelgas, protestas por la vivienda y malestar creciente. Se trata de romper lazos de solidaridad y convertir al vecino en culpable de que tú cobres una miseria.
La trampa es doble: porque tampoco explican que esa “media” incluye contratos temporales, jornadas parciales y sueldos de miseria que precarizan las estadísticas salariales del sector privado. Por no hablar del sector servicios, feminizado y subvalorado, o de la economía sumergida. Comparar sin matizar es manipular. Y El Economista lo sabe.
CUANDO EL VERDADERO ENEMIGO SE ESCONDE DETRÁS DEL SUELDO DE LOS DEMÁS
Mientras tanto, los mismos medios que avivan el odio a las y los funcionarios callan ante el reparto obsceno de dividendos. El mismo día en que publicaban esta “noticia”, Endesa anunciaba 1.470 millones de euros en beneficios solo en 2023. Iberdrola, 4.800 millones. Banco Santander, más de 11.000 millones. No es un error: quieren que miremos al de al lado, no hacia arriba.
Según datos del INE, la pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora desde 2020 ronda el 20% en el sector privado. Y ni rastro de indignación en la portada de El Economista. Ni una palabra sobre los convenios sin actualizar, la temporalidad, los despidos masivos o los salarios de miseria que apenas permiten sobrevivir. Prefieren que culpemos a las maestras, a los celadores o a las funcionarias de justicia.
Pero no es casual. El Economista no es un medio independiente. Es un instrumento de propaganda empresarial. Pertenece al grupo editorial Ecoprensa, cuyos ingresos dependen en gran medida de publicidad institucional y privada de grandes empresas. No es periodismo, es lobby. Un lobby al servicio del capital que prefiere que nos peleemos entre pobres antes que mirar a quienes concentran el 80% de la riqueza.
No hay que creerlo. Ni por un segundo. El mensaje es claro: si tú cobras una miseria, no es porque tu vecino gane demasiado, sino porque tu jefe te roba. Y porque los gobiernos permiten que lo haga. En lugar de señalar a quienes han construido un modelo laboral basado en la explotación, se señala a quienes aún conservan mínimamente derechos laborales: estabilidad, convenios públicos y representación sindical.
Por eso lo repiten. Por eso se apoyan en cifras sin contexto. Porque el miedo a que la clase trabajadora se una es más fuerte que cualquier titular. Porque si las enfermeras y enfermeros, las y los profesores, las limpiadoras, los técnicos y las temporeras entendieran que sus problemas tienen el mismo origen, el castillo de naipes del poder económico se vendría abajo.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Mohamadou Diawara murió de un disparo en una comisaría y ahora la Audiencia exige investigar lo que el juzgado quiso cerrar
Mohamadou Diawara tenía 22 años, un trastorno mental diagnosticado y una vida que terminó el 24 de julio de 2025 dentro de unas dependencias policiales de Montornès del Vallès, en Barcelona. Murió por un disparo efectuado por un agente de la Policía Local después de entrar en comisaría con un cuchillo. Esa es la versión básica. La que cabe en un titular. La que suele servir para cerrar rápido el cajón cuando la víctima es joven, racializada, pobre o vulnerable.
Pero una muerte en comisaría no se archiva como quien firma una multa. No debería. Porque cuando una persona muere por el uso de fuerza letal a manos de agentes del Estado, lo mínimo exigible no es confianza ciega. Es investigación. Es prueba. Es reconstrucción. Es verdad material. El Estado no puede disparar, perder la grabación clave porque una cámara estaba estropeada y luego pedir fe.
Europa se cree imperio, pero compra las piezas en China
La Unión Europea vuelve a jugar a ser potencia imperial justo cuando más se le ven las costuras. El debate sobre China, que se discutirá en la cumbre europea del 18 y 19 de junio en Bruselas, no es una pelea entre España y Francia. Esa es la lectura cómoda, la de tertulia con banderitas. La disputa real es otra: diplomacia económica o seguidismo suicida de la lógica de bloques. Negociar con una potencia de la que dependes o fingir que puedes golpear la mesa sin que se te caiga encima la fábrica entera.
Los datos son brutales. El déficit comercial de la UE con China llegó a 360.000 millones de euros en 2025. En el primer trimestre, el agujero se amplió hasta casi 95.000 millones, frente a los 88.400 millones del mismo periodo anterior. China exporta más, Europa compra más y luego algunas y algunos dirigentes europeos se suben a un atril a llamar “soberanía” a depender de componentes, minerales, baterías, tecnología y manufacturas que no controlan. Europa se cree imperio, pero compra las piezas en China.
La gran derrota de Trump y la propaganda: explicamos uno por uno los 14 puntos del acuerdo de paz
El Gobierno de Donald Trump ha decidido enseñar su versión del acuerdo con Irán antes de que Teherán diga oficialmente esta boca es mía. Lo hizo el 17 de junio, a través de un alto cargo de la Administración estadounidense, que recitó en rueda de prensa los 14 puntos del Memorando de Entendimiento con el que Washington pretende presentar el final de la guerra como una victoria de la diplomacia. Qué casualidad. Primero se bloquea, se amenaza, se asfixia, se coloca al mundo al borde de una crisis energética y luego se comparece con tono solemne para decir que se ha evitado el desastre.
El acuerdo debe ratificarse presencialmente este viernes en Suiza, es decir, el 19 de junio, y hasta ahora Irán no se ha pronunciado oficialmente sobre la publicación estadounidense. Ese silencio importa. Importa porque no estamos ante un tratado cerrado, limpio y firmado con luz natural, sino ante un texto provisional, difundido desde la Casa Blanca, con versiones previas filtradas por Bloomberg y CNN que, según el propio relato periodístico, coinciden en lo esencial pero difieren en detalles. La paz, cuando la narra solo una de las partes, también puede ser propaganda.
Vídeo | Estrenamos reportaje contra la guerra cultural de la ultraderecha
Spanish Revolution estrena la primera parte del reportaje “¿Puede la ULTRADERECHA ganar la BATALLA CULTURAL?”, presentado por Patricia Salvador. Y la pregunta no es menor. Tampoco es una provocación para redes. Es una advertencia política en mitad de una época en la que la extrema derecha ya no necesita presentarse siempre con el uniforme completo. A veces le basta con hablar de “libertad”, “familia”, “patria”, “seguridad” o “sentido común” mientras va vaciando esas palabras de contenido democrático.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
¿La voz del trumpismo,naszional?