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El incidente de la foto falsa de Rosalía expone la explotación y la falta de respeto hacia las mujeres en el centro del tablero
En la era de la tecnología, las celebridades parecen ser más accesibles que nunca. Sus vidas están a solo un clic de distancia, disponibles en una corriente constante de actualizaciones en las redes sociales. Sin embargo, esta accesibilidad ha alimentado una ilusión tóxica, la de que las celebridades son una especie de bien común, algo que todos podemos usar y manipular a voluntad. Y no hay nada que represente más esta actitud enfermiza que el reciente incidente involucrando a la cantante Rosalía y al reguetonero Juan Manuel Cortés Reyes, más conocido como JC Reyes.
Abuso de imagen
JC Reyes, a quien parece gustarle más la desagradable fama que la música, decidió que la mejor forma de promocionarse era despojar a Rosalía de su dignidad. Usando Photoshop, creó y publicó una imagen falsa de Rosalía desnuda, compartiendo la foto en Instagram donde insinuó que ella le había proporcionado la foto y sugirió una relación íntima que nunca existió. Esta decisión, más allá de ser repulsiva, es un ejemplo crudo de abuso y violación de la privacidad, y como señaló acertadamente Rosalía, es una forma de violencia.
El propio Reyes, frente a las críticas justificadas, no solo se negó a disculparse, sino que también tuvo el descaro de defender su comportamiento en una transmisión en vivo. «A la chavala [Rosalía] nada más se le ve el escote. Respetad, ¿eh?» exclamó en un tono bravucón, mostrando así su desconexión total con la realidad.
Rosalía, ganadora de dos Grammy, 11 Grammy Latinos y dos Billboard, no se quedó callada. En un tuit contundente, criticó la falta de respeto de Reyes: “Ir a buscar clout [influencia] faltando el respeto y sexualizando a alguien es un tipo de violencia y da asco, pero hacerlo por 4 plays de + lo q da es pena (sic)”. Esta fue su reacción al uso de su imagen como un trampolín hacia la fama, un instrumento para ganar visibilidad en vez de ser vista como la persona que es.
La respuesta pública
Lo más perturbador de este incidente no es solo el acto en sí, sino también la manera en que algunas personas parecen verlo como algo «normal» o incluso «divertido». Al mismo tiempo, es inspirador ver cómo la comunidad en línea ha respondido a este acto atroz. Fans y aliados salieron en defensa de Rosalía, condenando el comportamiento de Reyes.
Rosalía lanzó otro tuit, destacando un problema aún mayor: «El cuerpo d una mujer n es propiedad pública, no es una mercancía xa tu estrategia d marketing. Esas fotos estaban editadas y creaste una falsa narrativa alrededor cuando ni t conozco. Existe algo llamado consentimiento y todos a los q os pareció gracioso o plausible espero de corazón q un día aprendáis q venís d una mujer, q las mujeres somos sagradas y que se nos ha de respetar bye». Este mensaje no solo es una reprimenda para Reyes y aquellos que se rieron o apoyaron su acto, sino también un poderoso recordatorio del concepto básico de consentimiento.
En medio de esta tormenta, la respuesta de la ministra de Igualdad, Irene Montero, al tuit de Rosalía destaca por su importancia. Respondiendo con mayúsculas: “DILO REINA”. Esto no es solo un apoyo a Rosalía, sino también un mensaje a todas las mujeres: sus cuerpos no son propiedad pública, y ningún hombre tiene el derecho de manipular, usar o abusar de su imagen sin su consentimiento. También es un claro rechazo a la mentalidad de que las mujeres en el ojo público, y las mujeres en general, son objeto de exhibición a voluntad.
Por supuesto, no podemos olvidar el papel de Reyes en esta historia. Su comportamiento no solo muestra una falta de respeto por Rosalía como individuo, sino también una total desconexión con la decencia básica. No es suficiente con que haya eliminado las fotos; lo que es necesario es una disculpa pública y una comprensión genuina de por qué su comportamiento fue erróneo.
Esta saga resalta la necesidad de un cambio fundamental en cómo tratamos a las celebridades, y a las mujeres en general. No son bienes que se puedan usar y desechar a voluntad. Son individuos con derechos y dignidad, y merecen ser tratados como tales. El uso de las imágenes de las celebridades, y en particular de las mujeres, como si fueran propiedad pública es una violación grotesca de su privacidad y un acto de violencia.
Seguir adelante
Este incidente, desagradable como es, debe servir como un llamado a las armas. Tenemos que hacer un mejor trabajo para proteger a las personas, especialmente a las mujeres, en el ojo público de este tipo de abusos. Las leyes deben ser más estrictas y se deben aplicar penas más severas para este tipo de delitos. Las redes sociales y las plataformas en línea también tienen un papel que desempeñar, y deben hacer más para prevenir este tipo de abusos en sus plataformas.
Finalmente, la responsabilidad recae en todos nosotros como sociedad. Debemos rechazar este tipo de comportamiento y hacer todo lo posible para proteger a las personas de este tipo de abusos. Debemos recordar que las celebridades no son nuestra propiedad. Son individuos con sus propias vidas, emociones y derechos, y merecen ser tratados con el respeto y la dignidad que todos merecemos. Como diría Irene Montero, «DILO REINA». Es hora de que todos nosotros escuchemos y aprendamos de esta lección.
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