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Archivos censurados, balas en Minneapolis y una presidencia atrapada entre la represión y el delirio imperial
Donald Trump llegó a la Casa Blanca prometiendo orden, prosperidad y transparencia. Un año después, su presidencia aparece atravesada por archivos judiciales manipulados, muertes a manos de agentes federales, una economía que no despega y una política exterior que descoloca incluso a su propio electorado. No se trata de una tormenta mediática pasajera. Son hechos, cifras y decisiones que empiezan a erosionar su base social y a debilitar su posición ante la opinión pública.
Trump prometió abaratar la vida. En 2025 y 2026, el coste de la vivienda, los alimentos y la energía sigue creciendo para la mayoría. Según una encuesta de The New York Times, casi el 50% de las y los votantes registrados considera que las políticas del presidente han hecho la vida menos asequible. Solo el 20% afirma haberse beneficiado personalmente de su gestión económica. El 45% cree que la situación empeorará en los próximos doce meses.
El malestar no es solo demócrata. Una encuesta de Fox News revela que 7 de cada 10 votantes, incluida la mitad del electorado republicano, cree que Trump no dedica suficiente atención a la economía. El mensaje “America First” empieza a sonar hueco cuando la inflación aprieta y los salarios no alcanzan.
A esa erosión económica se suma la represión migratoria. En enero de 2026, dos ciudadanos estadounidenses fueron asesinados por agentes del ICE en Minneapolis. Renée Good, el 7 de enero, y Alex Pretti, el 24 de enero, murieron acribillados a balazos. Los agentes responsables han sido identificados. No fue un error, fue una práctica.
Las encuestas reflejan el impacto. Según The New York Times y Fox, el 60% del electorado considera que las tácticas del ICE han ido demasiado lejos, 10 puntos más que en julio de 2025. De acuerdo con AP-NORC, el apoyo a la gestión migratoria de Trump ha caído del 49% en marzo al 38% en enero, incluso entre republicanas y republicanos, donde baja del 88% al 76%.
La violencia institucional ya no se percibe como una solución, sino como una amenaza.
REPRESIÓN INTERIOR Y ECONOMÍA DE CARTÓN PIEDRA
Trump gobierna con mano dura hacia abajo y con complacencia hacia arriba. La represión sustituye a la política social, y la retórica securitaria ocupa el espacio que debería corresponder a medidas económicas estructurales. El resultado es una presidencia que castiga, pero no protege.
La promesa de estabilidad se deshace cuando las y los votantes priorizan la economía y perciben que el presidente está más centrado en la frontera, en la confrontación y en la propaganda que en resolver problemas materiales. La vida cotidiana no mejora, y eso tiene un coste político.
EPSTEIN, ARCHIVOS TACHADOS Y AMBICIÓN IMPERIAL
La gestión de los archivos de Jeffrey Epstein ha terminado de romper el relato de transparencia. El Congreso aprobó su publicación. La Administración Trump la retrasó un mes y medio. El 31 de enero de 2026, el Departamento de Justicia liberó más de tres millones de páginas, 2.000 vídeos y 180.000 imágenes, con miles de tachaduras.
Las víctimas denunciaron que los documentos facilitaban su identificación, pero protegían a los poderosos. El propio Departamento de Justicia reconoció días después la retirada de varios miles de documentos por “errores técnicos o humanos”. Las víctimas expuestas, los responsables ocultos.
El fiscal general adjunto, Todd Blanche, afirmó que no existe base para nuevas investigaciones penales. Pese a la abundancia de correos, fotografías y registros, no habrá consecuencias. La promesa de luz se convirtió en una operación de contención del daño.
En los archivos aparecen figuras como el príncipe Andrés de Inglaterra, Donald Trump, Elon Musk, Steve Bannon, Brett Ratner y Howard Lutnick, actual secretario de Comercio. Las consecuencias, por ahora, son mínimas. Una dimisión en Eslovaquia, la de Miroslav Lajčák, expresidente de la Asamblea General de la ONU, tras revelarse correos y encuentros con Epstein. Poco más.
A este desgaste interno se suma una política exterior que desconcierta incluso al núcleo MAGA. Groenlandia, Venezuela, Cuba, Irán. Trump multiplica frentes mientras su electorado pide repliegue. Según Fox News, 4 de cada 10 votantes quieren que Estados Unidos se implique menos en política exterior. Un estudio del Pew Research Center indica que 6 de cada 10 adultas y adultos se oponen a que EEUU controle Groenlandia.
America First significaba quedarse en casa. Trump ha hecho lo contrario.
La presidencia se tambalea no por una conspiración, sino por una acumulación de decisiones fallidas, cifras adversas y violencia institucional. Archivos censurados, cuerpos en el suelo y un imperio imaginado mientras la vida real se encarece. No es el principio del fin, pero ya no es una presidencia sólida. Es una presidencia a la defensiva, cercada por sus propias promesas incumplidas y por una realidad que no admite propaganda.
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