Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .

Cada mañana, cuando llego a mi despacho en el Jardín Botánico, conecto el cargador del móvil a mi pecera. Un rato después está tan cargado como si lo hubiera conectado a un enchufe doméstico. El secreto está en el trabajo de las bacterias electrogénicas que transforman la pecera en una celda de combustible microbiana (CCM), cuyo fundamento es el mismo de las pilas o baterías convencionales.
Para avanzar hacia la descripción de una celda de combustible microbiana resulta apropiado recordar el funcionamiento de una pila convencional (Figura 1). La mayoría de las pilas (o de las baterías de los dispositivos móviles) tienen tres componentes fundamentales: electrodos, electrolito y separador.
Cada batería tiene dos electrodos:
-
El cátodo, conectado al extremo positivo de la pila (+), es por donde la corriente eléctrica sale cuando la pila se utiliza para alimentar algo.
-
El otro electrodo, el ánodo, está conectado al extremo negativo de la pila (-) y es por donde la corriente eléctrica entra (o los electrones salen) de ella durante la descarga.

Entre estos electrodos está el electrolito. Es una sustancia líquida gelificada que contiene iones o partículas cargadas eléctricamente. Los iones se combinan con los materiales que componen los electrodos produciendo reacciones químicas que permiten que una batería genere una corriente eléctrica. La función del separador es mantener el ánodo y el cátodo aislados entre sí dentro de la batería para evitar que los dos electrodos entren en contacto y se produzca un cortocircuito.
Celda de combustible microbiana
Veamos ahora un esquema de una celda de combustible microbiana (Figura 2), un dispositivo donde se utilizan determinados microorganismos para convertir la energía química presente en sustratos biodegradables (cualquier forma de materia orgánica disuelta) en energía eléctrica. Los organismos capaces de transformar energía química en corriente eléctrica son las bacterias electrogénicas.
La capacidad de las bacterias de producir electricidad fue descrita por primera vez en 1911 por M. C. Potter, profesor de Botánica de la Universidad de Durham, pero su descubrimiento no llamó la atención de otros científicos hasta la década de los ochenta del siglo pasado, debido en buena parte a la necesidad de buscar nuevas fuentes de energía.
Para que avanzara la investigación en este campo fueron decisivos los descubrimientos de fisiología microbiana relacionados con el transporte de electrones entre bacterias y electrodos y, finalmente, el desarrollo de CCM, cuyo fundamento es el mismo de las pilas o baterías convencionales.

Mediante la oxidación catalítica del combustible en el ánodo y la reducción química en el cátodo, las pilas de combustible convencionales se utilizan para producir electricidad electroquímicamente a partir de muchos productos químicos diferentes.
Electrobacterias
Las celdas de combustible microbianas no requieren el uso de catalizadores metálicos en el ánodo. En su lugar, utilizan bacterias exoelectrogénicas que, al oxidar biológicamente la materia orgánica, producen electrones como parte de su metabolismo normal y los transfieren sin intermediarios al ánodo. Estos electrones fluyen a través de un circuito hasta el cátodo, donde se combinan con protones y con un catolito, es decir, con una sustancia química que, como el oxígeno, es capaz de aceptar electrones.
Esas bacterias producen electricidad generando electrones dentro de sus células y luego transfiriéndolos a través de pequeños canales formados por proteínas de sus membranas celulares en un proceso conocido como transferencia de electrones extracelulares. Las bacterias ceden los electrones producidos metabólicamente a un material conductor, generando una corriente eléctrica.
Convertir este proceso natural en una celda de combustible microbiana funcional es tan simple como llenar un recipiente como mi pecera con lodo, aguas residuales o desechos y esperar a que las bacterias crezcan.
Las electrobacterias más utilizadas son las del género Geobacter, muy abundantes en los sedimentos acuáticos, que presentan características tan interesantes como la producción de electricidad, la descontaminación de suelos y aguas, y la producción de nanocables bacterianos, que pueden emplearse como nanoconductores de los electrones para conducirlos hasta electrodos.
Cuando los miles de millones de bacterias que crecen juntas se combinan, los nanocables se unen para formar biopelículas conductoras que pueden transferir electrones a distancias considerables, lo que abre la posibilidad de desarrollar conductores eléctricos orgánicos y autorreparables para su uso en bioordenadores. Además, esta transmisión directa se favorece por un enorme apilamiento de citocromos, unas proteínas especializadas que facilitan la transferencia.
Estas bacterias son anaeróbicas y en su hábitat natural emplean metales para respirar y obtener energía. De igual manera que son capaces de transferir los electrones a muchos metales, también son capaces de transferirlos a electrodos y así constituir una celda de combustible microbiana. Hay dos principales tipos, las que emplean cultivos aislados en dispositivos controlados en el laboratorio (Figura 2) y las de sedimento, que emplean la materia orgánica de fondos acuáticos (marinos y de agua dulce) para producir electricidad.

La mía, basado en Geobacter, es simple (Figura 3). En las celdas de combustible microbianas se requiere el contacto del ánodo con el sedimento anaerobio (rodeado de una biopelícula de bacterias exoelectrogénicas), mientras que el cátodo está expuesto en la superficie usualmente saturada o con elevada concentración de oxígeno.
Un electrodo de grafito insertado en el sedimento del fondo recoge los electrones generados por las electrobacterias al descomponer tanto la materia orgánica muerta depositada en el sedimento, como los exudados ricos en ácidos orgánicos emitidos por las raíces de las plantas acuáticas. El circuito eléctrico iniciado en el ánodo se cierra con el otro electrodo, el cátodo, situado en la superficie del agua, de modo que los electrones, el oxígeno y el hidrógeno se combinan para dar agua.
La degradación de los materiales orgánicos produce, además de C0₂, protones (H+). Estos cruzan el medio hasta el segundo electrodo, mientras que los electrones viajan por el circuito externo. Cuando se reduce el oxígeno en el cátodo, el resultado final de la pecera transformada en dispositivo generador de electricidad es que, tomando los electrones del circuito externo y los protones formados en el ánodo, se forme agua.
Para mejorar su rendimiento, en mi pecera el cátodo está situado en un lecho flotante que alberga un consorcio de bacterias que capturan los electrones con mayor eficacia y rapidez que el oxígeno del agua.

Actualmente, las aplicaciones de estos dispositivos son limitadas debido a la baja potencia de salida. La más práctica que utiliza actualmente la Marina de Estados Unidos pesa 16 kilogramos y produce al año la potencia equivalente a 16 baterías convencionales de 1,5 V. Pero no olvidemos que cuando en 1946 se presentó al público el primer ordenador, el ENIAC, era un monstruo de 27 000 kilos, que ocupaba 167 m² y cuyo consumo era de 160 000 W, lo que se conseguía a costa de provocar frecuentes apagones en Filadelfia, donde estaba ubicado.
Y todo para no conseguir ni una millonésima parte de la capacidad de prestaciones que hoy me ofrece el dispositivo que conecto a mi pecera. Cuestión de tiempo.
![]()
Manuel Peinado Lorca es coordinador del Grupo Federal de Biodiversidad del PSOE
The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico
Compártelo:
Me gusta esto:
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir